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56 Los domingos DOMINGO 8 1 2006 ABC ENTREVISTA JAVIER MARTÍN GIL Comandante del Ejército y primer profesor español en la Academia Militar de Estados Unidos Lo que más me ha impresionado de West Point es su búsqueda del liderazgo El Ejército Español ha puesto su pica en la legendaria academia militar de West Point, forja de generales como Patton o Eisenhower, con el magisterio del comandante Martín Gil, oficial de Estado Mayor, cuyo currículo de vértigo le ha llevado a impartir la asignatura de Fundamentos de la Táctica Militar POR VIRGINIA RÓDENAS FOTOS: ABC Las palabras del comandante Martín Gil son un torrente de optimismo, y todas sus razones se ven asaltadas por el pragmatismo que ha dominado su vida y que le ha llevado a ser elegido como parte del cuadro de profesores del Departamento de Instrucción Militar de la prestigiosa Academia Militar norteamericana de West Point. Pero, amén de la fuerza de la realidad, algo más intenso cala en cada una de sus ideas: el sentimiento trascendente de que su misión- -y la de los suyos- -tiene como principio y fin el servicio a España. Hasta el punto de que su familia se ha convertido, como él mismo dice, en una pequeña embajada de nuestro país en West Point Y el pabellón, para empezar, no puede estar más alto: mientras que el mayor de sus hijos, Javier, de ocho años- -el pequeño Rodrigo tiene sólo tres- ha conseguido poner su foto en el cuadro de honor del colegio al ser master en matemáticas entre los de 1 2 3 y 4 grado, su esposa, Ascensión- -que dejó su trabajo en Madrid para apoyar la carrera del oficial en Estados Unidos- se ha convertido en una de las grandes promotoras del semestre de la cultura hispana en este rincón nevado de Nueva York. Sin ella, sin su apoyo, como ha sido decisiva tantas veces la labor callada de las mujeres de los militares- -aprovecha el comandante la ocasión para rendirles tributo- nada de esto hubiera sido posible Motivación, entusiasmo y alegría para afrontar, a partir de ahora, un destino de tres años en la capital del mundo. -Ha abierto brecha donde muchos ilustres militares españoles ni siquiera soñaron. ¿Qué significa para usted ofrecer su magisterio en tan legendaria academia? -Es un reto apasionante por todo lo que se puede aportar y aprender, a la vez que una gran responsabilidad porque, en definitiva, se trata también de transmitir mi experiencia profesional y de representar a nuestro país en todas las actividades académicas. -Es el único profesor extranje- El profesor, en el centro, junto a su familia y cadetes de intercambio de la academia, delante de su casa ro de habla no inglesa que realiza su labor en el departamento que se encarga de las materias militares, el de mayor peso en la formación de los cadetes, mientras que sus colegas de otros países recalan en el Departamento de Lenguas Extranjeras. ¿Cómo ha llegado hasta ahí? -A mi llegada a West Point se barajaron fundamentalmente dos posibilidades: o bien encuadrarme en el Departamento de Lenguas Extranjeras, impartiendo clases de español, o bien dentro del Departamento de Instrucción Militar. Finalmente, en función de mi currículo eminentemente práctico y mi experiencia profesional, se escogió la segunda opción. Se consideró muy importante e interesante la visión que pudiera transmitir al Cuerpo de Cadetes un oficial español. ¿Por qué hazañas como la suya dan tanto prestigio a nuestras Fuerzas Armadas en el exterior, prestigio que tanto cuesta transmitir en la propia patria? -Es una realidad que nuestras Fuerzas Armadas gozan de un elevado prestigio a nivel internacional. Cabe preguntarse si realmente en nuestro país se conoce a fondo la labor que sus Fuerzas Armadas llevan a cabo dentro y fuera de sus fronteras, para que de esta forma se pudiera valorar el grado de prestigio del que gozan. -Profesor de Fundamentos de la Táctica Militar. ¿Por qué pensó en ir a enseñar a Nueva En mis clases les insisto a los futuros oficiales de EE. UU. en la seguridad que debe imperar en todo tipo de operaciones, en la necesidad de que todos los procedimientos se chequeen York y qué le llevó a impartir esa materia? -Todo surge como consecuencia de un acuerdo bilateral, y se decide crear un nuevo puesto en la Academia de West Point para un oficial español, con un determinado perfil. De los motivos que me llevaron a optar por esta vacante destacaría la oportunidad de poder conocer desde la cuna la formación de los oficiales de Estados Unidos, estudiarla, analizarla y compararla con la española, y de esta manera poder mejorar ambos sistemas. Por otra parte, me movió el hecho de poder conocer a fondo la cultura y costumbres de este país, y, a su vez, poder transmitir las nuestras, dando a conocer, más si cabe, a España. -Ya lleva allí cinco meses enseñando. Y usted, ¿qué ha aprendido? -El afán de conocer te lleva a aprender día a día de todo lo que te rodea. Las relaciones establecidas, tanto a nivel académico como a nivel social, y el conocimiento más profundo de otras culturas te enriquecen y te permiten ser crítico con estilos de vida muy diferentes a los propios de tu país. ¿Cómo valora este último escalón de West Point en una carrera profesional trufada de conquistas? -Personalmente, y con todo respeto, no considero que se trate de una carrera profesional trufada de conquistas, únicamente son retos profesionales conseguidos que lo único que hacen es animarme y motivarme para seguir adelante en el día a día y donde quiera que esté. Sin lugar a dudas, es un orgullo poder trabajar en esta academia, y el reto se presenta apasionante y no exento de las dificultades propias de enseñar a futuros oficiales de otro país y abrir camino a los siguientes oficiales españoles. ¿Conserva esa Academia Militar sobre el terreno todo lo que de legendaria se le presupone por la historia y, sobre todo, por las películas? (Parece que estamos viendo a Errol Flyn- general Custer encontrándose con Olivia de Havilland- señora Custer en West Point, antes de morir con las botas puestas) -West Point ha gozado y goza de un gran prestigio a nivel nacional e internacional, derivado de una formación basada en la excelencia y en la capacidad de liderazgo de sus graduados. Esa es la verdad legendaria que encierran estos muros. ¿Qué es lo que más le llamó la atención nada más pisar la academia? -La fusión entre el marco en el que se encuentran ubicadas sus instalaciones y la sobriedad de su arquitectura. -Rod Lurie, un liberal convencido que se graduó en West Point, dirigió en 2001 La última fortaleza con Robert Redford de protagonista. En ella se habla de la esencia del auténtico liderazgo. Lurie ha dicho que de su paso por esa academia aprendió que el líder nace, no se hace, y que, por tanto, en esa institución no fabrican líderes sino que los encuentran ¿Cree que esa búsqueda es lo que proporciona la excelencia que emana de esta institución? -Parte de esta excelencia puede provenir de un riguroso proceso