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ABC DOMINGO 8 1 2006 Madrid 43 Un hombre, grave tras caer al Metro cuando perseguía a tres menores marroquíes que le acababan de atracar Se golpeó la cabeza en la estación de Buenos Aires b Los chavales, que intimidaron a la víctima con un cuchillo y aseguran que tienen entre 13 y 16 años, fueron arrestados por los vigilantes de seguridad del suburbano CARLOS HIDALGO MADRID. La mala suerte, la inquina de sus asaltantes o una acción heroica- -quizá, todo a la vez- -han llevado al español Miguel Ángel Castro Prieto, de 52 años, a la cama de un hospital. Allí ha mantenido durante las últimas horas una batalla con la muerte, de la que, al cierre de esta edición, parecía estar saliendo. Sea como fuere, los verdaderos culpables de las graves heridas que sufre son sólo tres niños. Adolescentes marroquíes que, navaja en mano, le asaltaron dentro de un vagón de Metro. Mientras Miguel Ángel sigue hospitalizado, en estado grave aunque estable, sus agresores ya están a buen recaudo. Los hechos tuvieron lugar sobre las doce y media de la madrugada de ayer. La víctima se trasladaba en la línea 1 de Metro desde Vallecas hacia la zona interior de la capital. Viajaba tranquilamente, después de pasar el Día de Reyes, en el quinto vagón. Antes de llegar a la parada de Buenos Aires, que pasa bajo la avenida de la Albufera (Puente de Vallecas) tres chavales marroquíes se acercaron a él, dentro del convoy, y, a punta de navaja- -según los primeros indicios- le ordenaron que les diera todo lo que llevaba encima de valor en ese momento. Lo que ocurrió durante los segundos siguientes es algo confuso. Algunas fuentes apuntan a que el hombre fue saqueado; otras no lo tienen tan claro. El lamentable estado en el que ha quedado la víctima como consecuencia del suceso ha impedido, por ahora, tomarle declaración. Miguel Ángel salió corriendo detrás de los jovenzuelos cuando éstos intentaron huir pasando al sexto y último vagón del convoy, utilizando una de las puertas de los acoples que une los diferentes coches. Otras fuentes apuntaron que podía estar huyendo de sus asaltantes. Cuando se percató de la presencia de los vigilantes de seguridad de la red de Metro, les gritó: ¡Cojan a estos chicos, que me acaban de robar! indicaron algunas fuentes consultadas, lo que hace pensar que el atraco se consumó. Pero, en ese momento, dos encargados de la seguridad ya habían interceptado a los chavales dentro del vagón. ¡Puede quitarse de ahí ya, que los hemos cogido! le dijeron a Miguel Ángel, quien, al intentar apearse de la pe- queña plataforma que une los dos coches para saltar al andén, se desvaneció y quedó atrapado entre éste y el Metro. Afortunadamente, los vigilantes de seguridad ya habían dado orden a la cabina para que no arrancara, lo que evitó que la tragedia fuera todavía mayor. Pero, desgraciadamente, Miguel Ángel, al caer, se dio un fuerte golpe en la cabeza, que le ocasionó una doble fractura de cráneo y una hemorragia cerebral, indicaron fuentes de Emergencias Madrid. El hombre, que estaba inconsciente, tuvo que ser rescatado de las vías por los Bomberos del Ayuntamiento. Los sanitarios del Samur- Protección Civil le inmovilizaron y, una vez comprobadas sus constantes y tras ser intubado, fue trasladado al Hospital Gregorio Marañón, donde ingresó muy grave. Al cierre de esta edición, el hombre se encontraba en la unidad de reanimación postoperatoria, y los tres detenidos, trasladados por la Policía de Puente de Vallecas al Grume. Sanitarios y bomberos sacan a la víctima de la estación de Metro AYUNTAMIENTO Cuatro adolescentes celebraron el Día de los Inocentes apedreando un autobús La Guardia Civil ha detenido en Rivas- Vaciamadrid a cuatro menores, de entre 14 y 15 años, por arrojar piedras a un autobús de línea, al que causaron daños valorados en más de 1.000 euros. Según informaron ayer fuentes del Instituto Armado, los hechos se produjeron a las ocho de la tarde del pasado 28 de diciembre, Día de los Santos Inocentes, cuando los adolescentes lanzaron presuntamente varias piedras contra algunos autobuses de la línea urbana a su paso por las proximidades del Parque de Asturias. Las piedras alcanzaron a uno de los autobuses, cuya luna delantera resultó fracturada, aunque no produjo daños a ninguno de los viajeros que iban en el interior. Tras investigar estos hechos, la Guardia Civil detuvo a los cuatro jóvenes el pasado miércoles, acusados de delitos de daños y contra la seguridad del tráfico, tras lo que han quedado bajo custodia de sus tutores legales. No se descartan más arrestos. Patrullas policiales en el Metro Los marroquíes dijeron a los agentes que sus identidades respondían a las iniciales I. O. L. B. y Y. E. G. Los dos primeros dicen que tienen 13 años. El otro, 16. De cualquier manera, se les va a realizar una prueba para que la Brigada Científica determine si ésas son sus identidades y edades reales, puesto que se encuentran indocumentados. El arma que utilizaron para intimidar al hombre no ha sido hallada. La intervención de los vigilantes de seguridad evitó que los presuntos agresores huyeran y que las heridas del accidentado fueran aún mayores. De cualquier manera, desde la Consejería de Transportes se viene pidiendo la presencia de agentes policiales en algunos tramos de la red del suburbano madrileño, principalmente, en prevención de casos de delincuencia. Asimismo, dos atracos terminaron con consecuencias fatales para sus víctimas. El primer caso ocurrió en plena Puerta del Sol, el pasado 10 de diciembre; el último, dos semanas después en Leganés. Ambas personas murieron de infarto. Una pareja fue tiroteada también en el lugar del crimen de Nochevieja C. H. MADRID. La plaza de la Rendición de Breda, en las postrimerías del barrio del Pan Bendito (Carabanchel) y donde se produjo la primera (y única) muerte violenta de este año recién estrenado, ya fue objeto de otro tiroteo hace unos meses. Así lo han constatado las fuentes consultadas por este periódico, que indicaron que una pareja de jóvenes que se encontraba apoyada en un coche y otro chico que tenía su moto aparcada se salvaron de ser alcanzados por dos disparos. Las balas, afortunadamente, fueron a parar al mencionado vehículo. En aquella ocasión, a diferencia de lo que ocurrió la pasada Nochevieja, los tiros prove- nían de alguna altura de la calle, probablemente, del interior de una vivienda. Asimismo, el pasado verano, un hombre entró en un bar de la misma plaza para tomar un refrigerio. Antes de penetrar en el local, ató su perro. Nada podía imaginar de lo que habría de ocurrir unos minutos después: alguien disparó a bocajarro sobre el animal, que cayó fulminado. De cualquier manera, el trágico suceso de la madrugada del día 1 parece que no responde en absoluto al ataque de un francotirador: entre otras cosas, porque la víctima fue alcanzada al asomarse a la ventana de la vivienda donde estaba celebrando, junto a algunos compatriotas rumanos, la llegada del Año Nuevo. Todo responde, o eso parece, a la obra de una o dos personas que no tuvieron mejor ocurrencia que dedicarse a pegar tiros, en vez de utilizar una traca de petardos, como suele ser habitual en estos casos. Lo que sí resulta claro es que, durante esa noche, al menos cuatro personas salieron a disparar al aire por varias zonas no sólo de la capital, sino también de otra ciudad de la región. Han aparecido casquillos de cuatro calibres diferentes; o, lo que es lo mismo, que se utilizaron otras tantas armas. Además, los disparos no sólo de produjeron en la plaza de la Rendición de Breda y en la cercana Vía Lusitana, sino que también en el distrito de Villaverde y en Alcorcón. Sin embargo, todo apunta a que se debieron a personas (o grupos) diferentes, y que no hubo intención de matar a nadie.