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36 Internacional DOMINGO 8 1 2006 ABC Su petróleo barato conquista gobiernos. Su verborrea indomable seduce a las masas. Su figura aglutina a una heterogénea gama de personajes, unidos por su común oposición al imperialismo estadounidense y a la democracia liberal Bienvenido, Mr. Chávez MANUEL M. CASCANTE. CORRESPONSAL CIUDAD DE MÉXICO. La revista colombiana Semana, poco sospechosa de veleidades revolucionarias, le ha elegido hombre del año Y no sin razón. Chávez compró bonos argentinos y ecuatorianos, desarrolló ambiciosos proyectos de producción petrolera, fundó una cadena de televisión transnacional... Según el semanario, Hugo Chávez pudo hacer en 2005 lo que siempre había querido: alteró el mapa político del Continente Americano, distribuyó su riqueza petrolera por los cuatro puntos cardinales, desafió a los Estados Unidos y, de ser percibido como un payaso tropical, pasó a posicionarse como el dirigente actual latinoamericano de mayor influencia en todo el mundo Aupado por el alza del precio del petróleo, 2005 fue el año del expansionismo doctrinal para Hugo Chávez, cuya impronta es cada vez más evidente en toda Iberoamérica. En la empanada ideológica con que adorna Chávez su caudillismo cuartelero cabe de todo: líderes populistas, indigenistas, ex golpistas, ex guerrilleros, paladines de la izquierda nueva o vieja... Políticos de todo pelaje, unidos por un común rechazo al imperialismo estadounidense y por su condición de alternativa a las fracasadas democracias liberales iberoamericanas, que andan, más que nunca, de capa caída. El problema- -explica Joaquín Roy, director del Centro de la Unión Europea de la Universidad de Miami- -reside en que el caudillo populista latinoamericano, que parece ser la seña de identidad del continente, no es la causa primordial del fenómeno, sino un actor más. Necesitado de una masa, a ella demuestra que en realidad son los descamisados los que no son nadie sin su liderazgo omnipresente y mesiánico Unos y otros- -bien por convicción, bien por conveniencia económica- -ponen o pondrán el cazo ante la derrama petrolera de Chávez, mientras le ríen sus gracias panamericanistas y bolivarianas. Según explica Heinz Dieterich en una hagiografía publicada en Rebelión, Hugo Chávez se ha puesto a la cabeza de la revolución mundial al definir como una necesidad teórico- práctica la invención del socialismo del siglo XXI con lo que trasciende el proyecto histórico del Libertador De hecho, parece irrebatible la solidez del eje Caracas- La Habana, que ha dado oxígeno a la dictadura castrista y estímulo a los desheredados del continente ¿doscientos millones de personas? y a los demagogos que aspiran a liderarlos. El fiasco de Telesur Pero, strictu sensu, los aspectos socialistas de la cacareada revolución bolivariana a menudo no pasan de una mera declaración de intenciones y de algunos tímidos intentos de expropiación de tierras. Ni siquiera la cadena Telesur, su gran apuesta para ejercer de contrapeso a la información que suministra la estadounidense y omnipresente CNN, ha sido tan fiera como la pintaban, cuando hay quien creyó que la emisora sería a Chávez lo que la cadena qatarí Al Yasira es a Osama bin Laden. Tampoco el supuesto giro hacia la izquierda en América, muy aparente en papel periódico, es tan sólido como pudiera pensarse. Entre Lula, Ortega y Morales hay más de siete diferencias, y no digamos con una Michelle Bachelet en Chile. Por tanto, parece improbable que pueda surgir un frente común que otorgue voz, única y potente, a lo que durante décadas fue el patio trasero de Estados Unidos. Pero, mientras el petróleo no baje de los 60 dólares el barril, todos seguirán dándole la bienvenida a Hugo Chávez. Y riéndole las gracias. Corriente nacional- populista Así, en la corriente nacional- populista que atraviesa América Latina encuentra consuelo una población descontenta, tras ver frustradas sus expectativas de progreso económico y social con los primeros gobiernos democráticos en la región. Un crecimiento medio por debajo de los tres puntos en los últimos quince años, según The Wall Street Journal, ilustra el sonoro fracaso de los partidos tradicionales y alimenta la aparición de salvadores al margen de los valores y estamentos democráticos al uso. Así, la lista de próximos a Chávez va en aumento: a los Luiz Inácio Lula da Silva (en Brasil) Tabaré Vázquez (en Uruguay) Néstor Kirchner (en Argentina) y Evo Morales (en Bolivia) pueden sumarse en este año electoral Andrés Manuel López Obrador (en México) Daniel Ortega (en Nicaragua) y Ollanta Humala, en Perú. Hugo Chávez, bajo el retrato de Simón Bolívar AP Bolívar cabalga con el petróleo como espada M. M. C. CIUDAD DE MÉXICO. Chávez, que no deja de ser un iluminado en política, cree en la idea, trasnochada y decimonónica, de Simón Bolívar de una Latinoamérica unida, y usa el petróleo como arma política para conseguir su propósito, amén de engordar su propio ego. Los ingresos de casi siete mil millones de dóla- res en el ejercicio que aaba de terninar (2005) le han permitido arreciar sus críticas a la economía de mercado en todos los frentes, con especial repercusión en los foros internacionales; como la reciente Cumbre de las Américas, de Mar del Plata, donde su rechazo a un tratado de libre comercio continental le llevó al enfrentamiento personal y diplomático con el presi- dente mexicano, Vicente Fox, ardiente defensor del mismo. Sin embargo, y según se señala en algunos foros de la izquierda americana, la revolución del coronel Hugo Chávez responde más a la figura del caudillo que a la del partido revolucionario organizado. Ésa es la fragilidad mayor de la revolución bolivariana: la dependen- cia de un dirigente carismático. Como catalizador de las masas oprimidas por el sistema capitalista, él cumple la función del partido revolucionario inexistente. Pero, ni el Movimiento V República, ni los Círculos Bolivarianos ni las misiones podrán en la sociedad venezolana asumir armoniosamente las tareas de la organización revolucionaria.