Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
16 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN DOMINGO 8 1 2006 ABC (Viene de la página anterior) Sectores de CiU creen que la postura más razonable para el PSOE sería suspender la tramitación del Estatuto, forzar un adelanto electoral en Cataluña y renovar el panorama político catalán. ERC lo sabe y quiere alargar el proceso negociador La dualidad de liderazgos en los partidos catalanes, y especialmente en CiU, preocupa a los negociadores socialistas ra el Gobierno es que la consolidación de ese nuevo modelo para Cataluña se sabe cómo afectaría a corto plazo a otras comunidades autónomas, pero no a diez o quince años vista. Solbes y el consejero de Economía de la Generalitat, el socialista Antoni Castells, han avanzado en sus últimas reuniones, celebradas la semana pasada en Madrid, en la creación de espacios fiscales para Cataluña que podrían extenderse al resto de las comunidades de quieran dotarse de mayor capacidad normativa en el IRPF y del IVA minorista- -ahora inexistente- Además, según informa Efe, el Gobierno podría ceder también alguna capacidad inspectora a la Agencia Tributaria catalana. El cuatripartito catalán que nunca existió TEXTO: MARÍA JESÚS CAÑIZARES Nación no romperá el acuerdo Si se logra un acuerdo sobre financiación, existe un criterio bastante unánime en que no se romperá por la denominación de Cataluña que sigue siendo el último asunto a abordar en las previsiones de los negociadores. Los partidos implicados coinciden en que las próximas dos semanas serán decisivas y, de hecho, trabajan con ese horizonte temporal, de modo que en la semana que mañana comienza deberían producirse los acercamientos definitivos, y en la próxima, el remate del acuerdo, que se quiere global Fuentes próximas a la negociación aseguran que los perfiles para el acuerdo están ya bastante claros y el jefe de la delegación socialista, Alfredo Pérez Rubalcaba, se muestra razonablemente optimista en petit comité aunque advierte de que los nacionalistas estarán en la reivindicación permanente hasta última hora Convencidos de que los nacionalistas han asumido que el mejor Estatuto posible lo sacarán con Zapatero y de que con el Partido Popular no tendrían nada de nada los socialistas juegan a fondo esta baza en la negociación. Su principal temor nace de la dualidad de liderazgos en las fuerzas catalanas, sobre todo en CiU- -Artur Mas y Josep Antoni Duran Lleida- pero también en ERC- -Josep Lluís Carod- Rovira y Joan Puigcercós- en IC- EV- -Joan Saura y Joan Herrera- -y en el propio PSC- -Pasqual Maragall y José Montilla- De todas, la que preocupa en estos momentos es la que se da en CiU, en la que se observa un criterio negociador no uniforme BARCELONA. Poco ha quedado de aquella unidad catalana proclamada por el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, para defender el proyecto estatutario, y reiterada por el cuatripartito durante la toma en consideración del texto en el Congreso. Tal es la división actual de las fuerzas que aprobaron el nuevo Estatuto en Cataluña que ni tan siquiera hay acuerdo sobre la conveniencia de celebrar una cumbre catalana previa al encuentro multilateral con el PSOE previsto para la semana que comienza mañana. En esta reunión, las formaciones catalanas deberían decidir qué hacer si se mantiene el bloqueo en la negociación provocado por la resistencia del Gobierno a definir Cataluña como nación o a aceptar el modelo de financiación próximo al concierto vasco que propone el proyecto. Aunque por motivos diferentes, CiU, PSC e ICV apoyan ese encuentro de las fuerzas catalanas, mientras que ERC lo considera prematuro y no esconde su temor a afrontar una propuesta de retirada del Estatuto por parte de CiU. La presión de un adelanto electoral Los republicanos advierten de que, aunque no haya acuerdo con el Gobierno a finales de enero, no secundarán esa iniciativa, que se traduciría en un posible adelanto electoral que beneficiaría a la federación de Artur Mas, pero no a ERC, que tras haber caído en desgracia con el PSOE, no tiene asegurada la renovación del pacto tripartito en Cataluña. Los republicanos están convencidos de que, en los contactos bilaterales mantenidos hasta ahora entre CiU y PSOE, se está gestando un futuro pacto electoral que les dejaría fuera de juego, por lo que tienen puestas todas sus esperanzas en un gesto conciliador del Gobierno español en materia tributaria. Los nacionalistas no tienen intención de ceder en sus reivindicaciones, especialmente en lo que respecta al modelo de financiación, y mantienen su idea original: suspender la tramitación del Estatuto- -idea que no gusta al líder de UDC, Josep Duran Lleida- -y forzar al PSOE a convocar elecciones en Cataluña. Los socialistas lo tienen muy difícil y lo más sensato sería un adelanto electoral que aclarara el mapa político catalán asegura un alto dirigente de CiU. Así se lo hizo saber en su día el líder nacionalista, Artur Mas, al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. En caso contrario, según las tesis de CiU, el Gobierno de Zapatero se vería obligado a aprobar un nuevo modelo de financiación que perjudicaría a comunidades autónomas presididas por los socialistas, Carod- Rovira, en su intervención en el Congreso, en noviembre como Andalucía, y beneficiaría a aquéllas presididas por el PP- -Baleares o País Valenciano- Situación esta que daría a los populares argumentos para acusar a Zapatero de debilidad al tiempo que sus autonomías salen ga- IGNACIO GIL CiU presiona al PSOE para intentar forzar la convocatoria anticipada de elecciones en Cataluña ERC ve con recelo una nueva cumbre de partidos catalanes, en la que se podría plantear la retirada del proyecto nando desde el punto de vista tributario. Demasiados bazas para la estrategia electoral del PP. El PSC, por su parte, apoya la iniciativa de una cumbre catalana para acelerar el proceso y ahorrarse el bochorno de simular una unidad catalana que no puede secundar debido a su dependencia del PSOE. Esa situación es especialmente evidente en el caso del ministro de Industria y primer secretario del PSC, José Montilla, que teóricamente debería defender el proyecto aprobado en Cataluña, pero que hace escasos días se alineó con la propuesta de financiación del Gobierno. El mutismo obligado de los socialistas catalanes no evita que algunos dirigentes del PSC secunden la idea de CiU de que lo más razonable sería retirar el texto, eso sí, bajo la coartada de que Maragall no podía consentir que su proyecto estrella se viera mutilado.