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ABC DOMINGO 8 1 2006 13 Ibarretxe prevé acontecimientos que permitirán a Batasuna participar en las elecciones de 2007 El crimen organizado elige los asaltos a los chalés de lujo como una de sus prioridades Gaspar Llamazares Coordinador general de IU La decisión es justa, equilibrada y proporcionada a la gravedad de unas declaraciones individuales que no deben empañar la imagen del Ejército Joseba Azcarraga Consejero de Justicia del Gobierno Vasco No son de extrañar las palabras de Mena si se tienen en cuenta las manifestaciones de patrioterismo barato que realiza Bono Joseba Permach Portavoz de la ilegalizada Batasuna La solución a las declaraciones del general José Mena Aguado no pasa por su destitución, sino por cesar la Constitución En su audiencia con Bono, el teniente general no titubeó al ratificar que en Sevilla dijo lo que piensa, que sus palabras no fueron una improvisación y que asumirá el castigo Ni un paso atrás TEXTO: L. L. CARO CHEMA BARROSO cortés, orientado a cumplir sin más la literatura de la ley que regula la disciplina castrense y que manda verificar la exactitud de los hechos y en el que no hubo tensión Como efecto del resultado de este procedimiento oral, el titular de Defensa resolvió imponer la pena de arresto en función de lo dispuesto en el artículo 7.31 de la Ley Orgánica de Régimen Disciplinario de las Fuerzas Armadas, en el que se tipifica como falta leve el hecho de expresar públicamente opiniones que supongan infracción del deber de neutralidad en relación con las diversas opciones políticas o sindicales o que afecten al debido respeto a decisiones de Tribunales de Justicia Sencillamente, un militar no puede revestirse de atribuciones que no tiene subrayaron en el ministerio, donde añadieron que con estas decisiones Bono ha querido ser prudente a la par que categórico, siempre haciendo uso de las herramientas que le proporciona la ley y oyendo previamente las propuestas de los jefes militares La polémica en cuestión surgió cuando Mena, durante un discurso en Sevilla con motivo de la Pascua Militar, alertó de las graves consecuencias que tanto para las Fuerzas Armadas como institución como para las personas que las integran podría conllevar la aprobación del Estatuto de Cataluña en los términos que está planteado Asimismo, advirtió de que si los límites de la Carta Magna fuesen sobrepasados sería de aplicación el artículo octavo de la Constitución: las Fuerzas Armadas, constituidas por el Ejército de Tierra, la Armada y el Ejército del Aire, tienen como misión garantizar la soberanía e independencia de España, defender su integridad y el ordenamiento constitucional MADRID. No se retractó. El teniente general José Mena Aguado compareció ayer ante el ministro de Defensa apenas veinte minutos, el tiempo que tardó en ratificarse en sus declaraciones del día anterior- -aquellas en las que alertaba de los peligros del Estatuto catalán y de la responsabilidad de los Ejércitos de defender la integridad de la nación- en sostener de viva voz que su mensaje responde fielmente a las inquietudes que le han manifestado sus subordinados y en expresar a José Bono su vocación de asumir con disciplina tantas sanciones como le pudieran caer encima. Dicen que, incluso, reconoció al ministro que, si hubiera estado en su lugar, él, José Mena, también habría optado por aplicar un correctivo contundente. Pero no dio ni un paso atrás. El teniente general comenzó mal el día, con un retraso que, en la mañana lluviosa y desapacible del sábado madrileño, supo mitad a demora temerosa, mitad a gesto altanero o provocador. Pero ni lo uno ni lo otro. Había sido citado a las diez en punto de la mañana, y por algún motivo hizo esperar a quien le había convocado doce largos minutos: en el despacho le aguardaban el ministro- -que había llegado, como siempre, con tiempo de sobra, a las 9.10- el Jefe del Estado Mayor de la Defensa, Félix Sanz, que hizo su aparición inmediatamente después, y el auditor de la Asesoría General de la Defensa, general Pignatelli, dispuesto a levantar acta del trámite. Y allí, explican fuentes de la casa, Mena Aguado se comportó como di- Mena reiteró que su mensaje refleja las inquietudes que ha oído a sus subordinados Se mostró consternado por la proyección mediática que han tenido sus palabras cen que es quienes le conocen: Inteligente, brillante, de una pieza Sin asomo de soberbia, pero tampoco de arrepentimiento, no titubeó a la hora de reconocer que su controvertido discurso de la Pascua Militar sevillana no fue producto de enajenación transitoria, sino de una decisión cierta. Lo que dije es lo que pienso, nadie me ha inducido a hacer tales manifestaciones, pero sí puedo asegurar que obedecen a las inquietudes que me han manifestado mis subordinados aseguran que dijo. Y si por algo se mostró consternado, fue por la repercusión excepcional y bronca que han tenido sus palabras: a título de anécdota, hasta media docena de medios extranjeros montaban guardia ayer por la mañana a la puerta del ministerio. Arrestado un oficial español por alertar de que el Ejército debe defender la unidad del país titulaba horas después la agencia Associated Press. Cree que todo se ha magnificado, que nunca se le ocurrió que podría alcanzar tal proyección... pero aparte de eso, la sensación después de toda su comparecencia es que volvería a hacerlo: que volvería a decir lo mismo añade la fuente de Defensa. Cuando el teniente general abandonó el despacho eran aproximadamente las diez y media, momento en que se despidió del ministro, aunque no salió del ministerio hasta cerca de la una y media de la tarde: a bordo del mismo Mercedes azul marino matrícula de Madrid en el que llegó, agarrado a una carpeta como quien se agarra al mundo y con el semblante digno y grave. Apenas tres minutos después, Bono haría lo propio, por la misma puerta, esforzándose ante el pelotón de cámaras y flashes por dar una sensación de naturalidad: un medio saludo a la afición para las fotos, la mano a los ujieres, y ademanes de pretendida normalidad. Como si no pasara nada, como si el teniente general no le hubiera dado el viernes la Pascua (Militar) ni acabara de despedirle con la amarga constatación de que no fue un error, que dijo lo que dijo, Y ni un paso atrás.