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10 La Entrevista DOMINGO 8 1 2006 ABC ISABEL MORANT Historiadora La emancipación de las mujeres ha sido la mayor revolución de los últimos siglos Profesora de Historia Moderna y miembro del Instituto Universitario de Estudios de la Mujer de la Universidad de Valencia, Isabel Morant ha coordinado la enciclopédica Historia de las mujeres en España y en América Latina cuyos dos primeros volúmenes acaba de publicar Cátedra TEXTO: TULIO DEMICHELI FOTO: ROBER SOLSONA -El feminismo se ha expresado muchas veces como una traslación de la lucha de clases marxista al ámbito de la lucha de sexos en el sentido de que los hombres han dominado y explotado malévolamente a las mujeres. ¿No es eso victimismo? -Cuando se parte de la observación de la diferencia, de la discriminación, de una cierta injusticia- -cada vez menor, por supuesto- -en las leyes y en la ocupación de los espacios sociales, es fácil caer en la tentación del victimismo, de hacer historia buscando culpables. No fue el caso de Simone de Beauvoir, pues ella, en realidad, no aplicó el marxismo en su obra, sino al contrario, fue crítica con la antropología, con cierto materialismo dialéctico y hasta con Freud, porque pensaba que no comprendían a las mujeres. Ella buscaba la razón de porqué las mujeres eran un segundo sexo un sexo secundario en nuestras sociedades. Beauvoir fue muy incomprendida cuando apareció en 1949 El segundo sexo y se la vio como una mujer desnaturalizada incluso en medios intelectuales. Sí es verdad que en los años 70 un cierto feminismo utilizó esas categorías marxistas. Pero el feminismo hoy ha logrado encontrar su lenguaje. ¿Ha existido alguna vez una sociedad matriarcal? -De la familia matriarcal se ha hablado mucho, pero los estudios más recientes sobre las sociedades prehisóricas han dejado claro que ese modelo (amazonas, etc. no ha pasado de ser un mito creado en el siglo XIX. Lo que sí ha ocurrido es que la madre y la abuela eran importantísimas en las familias troncales romanas, judías y cristianas del Mediterráneo. ¿Qué introdujo el cristianismo en el modelo de familia de Roma? -Un complejo modelo con dos imágenes. Una, como Eva, la mujer tentadora de Adán, la pecadora; y la otra, paralela, como Virgen María, que construye la aspiración moral de las mujeres hacia la excelencia. Sin embargo, hay que destacar muchísimo la importancia de las funciones de la mujer en el mundo agrario y eso vale tanto para la Edad Media como para la Edad Moderna. Fray Luis de León o Luis Vives insisten en cuán importante es que una mujer sea fuerte, aporte trabajo y riqueza a la familia. Al hablar del matrimonio, Vives decía: Si hay que hacer algún caudal de las ventajas, de ninguna cosa se puede acarrear tantos provechos como de la esposa, ni del buey, ni del colono, ni del mayordomo ¿Qué está diciendo Vives? Que los campesinos que no tienen grandes propiedades necesitan que la mujer haga todas esas funciones que la propiedad y la explotación agraria necesitan para mantener el bienestar y la riqueza de las familias. En La perfecta casada Fray Luis insiste en lo importante que es el trabajo y el cuidado que la mujer tenga de la hacienda, y en la riqueza que ella pueda aportar. Aunque ambos escriben para la educación de la mujer, no dejan de reconocer la importancia de su trabajo. -El paso de sociedades agrarias a urbanas, ¿no trastocó el papel de la mujer y aun lo empeoró? -Fue un paso muy lento, pues, aunque las ciudades se van haciendo grandes, siguen vinculadas al mundo agrario del autoconsumo. En el siglo XVIII, las mujeres aún trabajan para los gremios o para los manufactureros: cardan la lana, la tejen, realizan una serie de actividades y aportan un salario a sus familias. Cuando leemos los escritos económicos de Jovellanos, vemos cómo defiende el trabajo de las mujeres en lo que llama la industria popular frente a los gremios que, a veces, temen la competencia femenina. Desde el poder político y económico aún se insta y se protege el trabajo de las mujeres. ¿Cuándo empiezan las mujeres a perder ese desempeño económico? -En el siglo XIX, con la aparición de una economía mucho más centralizada en manufacturas, fábricas, en grandes centros comerciales, cuando la econo- Las mujeres se han situado en el lugar que les correponde sin grandes cataclismos Hoy, la mayoría de los hombres están en contra de la violencia contra las mujeres. Se han sensibilizado mía se moderniza en el sentido de un capitalismo moderno. Ocurre un fenómeno muy importante y es que la conexión anterior entre la casa y la economía familiar se va perdiendo, los hombres y las mujeres se van a convertir en asalariados de una fábrica, un taller, etc. Entre el XVIII y el XIX se irá produciendo, sobre todo entre las clases medias y bienestantes la separación de las mujeres del mundo de la economía familiar. A partir de entonces, estas mujeres se dedicarán a la producción de bienes inmateriales Quiere decirse: al cuidado de la casa, de la familia, de la educación de los hijos, etc. -Pero eso ya lo hacían antes. Mientras que los hombres tenían un horario, ellas, luego de trabajar fuera, seguían en casa, y eso era invisible -En efecto, ese trabajo lo han hecho siempre. Pero, cuando se produce la separación de las tareas domésticas que no producen ganancias económicas y la economía familiar, a medida que la economía se va capitalizando en el sentido moderno, ellas perderán ese papel económico y adquirirán otro limitado al cuidado y la educación de los hijos. Claro, eso pasa en las clases medias, en las que los hombres tienen, como decían los moralistas, un mediano pasar no en las clases bajas que precisan de ese jornal. La tendencia de los médicos, de los moralistas, los reformadores sociales, será la de desaconsejar el trabajo asalariado de las mujeres y canalizar su energía al cuidado familiar. La literatura médica del XVIII y XIX insiste mucho en la lactancia materna, la importancia de que las mujeres sepan atender las enfermedades de los suyos, hay una gran preocupación porque no mueran tantos niños y todo eso se encomienda como responsabilidad a las mujeres. -En el siglo XIX la medicina libera a las mujeres de la alta mortandad puerperal e infantil con la asepsia, la anestesia, etc. Ya no hace falta parir trece o catorce hijos para que sobrevivan seis. ¿Mejora eso la situación? -No. Una política encaminada a la salud de las mujeres fue muy posterior. Las mujeres siguen muriendo de parto en altísimos porcentajes. Sólo a finales del XIX y principios del XX eso comienza a ser cierto. -Para entonces aparece el sufragis- mo, las mujeres reclaman derechos políticos antes que sociales. -Sí, el sufragismo es más un movimiento político por la consecución del derecho al voto que de discusión de las libertades personales. Es muy interesante ver cómo el sufragismo pone el acento en lo político mientras que hay un femi-