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ABC SÁBADO 7 1 2006 Cultura 59 Mi estudio es una mezcla de Cabaret y de Gabinete del Doctor Freud dice Pablo Pérez- Mínguez Me gusta desvirgar a los artistas- -asegura- Pero fotográficamente, por supuesto por dotar de imagen y de rostro a un conjunto de canciones. Pues no es otra cosa para mí realizar la portada de un determinado disco Embrujados Pablo Pérez- Mínguez está absolutamente convencido, es más, lo ha visto con sus propios ojos y con su propio objetivo, de que se puede seguir la evolución de los artistas a través de las fotografías que se han ido realizando en el cuerso del tiempo. Además se reconoce como un fotógrafo muy discreto Su método, él mismo lo explica y detalla. Pretendo siempre que los resultados alcanzados sobrepasen siempre el frío listón de lo puramente estético o de lo correctamente profesional para llegar a metas mucho más complejas que a menudo ofrecen resultados originales e imprevisibles. El modelo es siempre el rey de la sesión, pero en mi sistema siempre resultan imprescindibles la complicidad y la disponibilidad, el gusto por el encuentro del fotógrafo y su modelo. De manera que cada sesión tiene su tiempo limitado y cuando noto en él el más mínimo cansancio o que empieza a desvanecerse el hechizo de la sesión termino con las últimas tomas Sólo así, desde la complicidad y la amistad, desde el trabajo bien hecho y el respeto, desde la autoridad que da una trayectoria como la de Pérez- Mínguez, se pueden explicar auténticos fenómenos y hasta exclusivas como la del inaccesible Julio Iglesias retratado desde su lado malo como aparece junto a estas líneas. Y es que PérezMínguez también se considera en buena medida un poquito vampiro que les succiona el alma a todos los artistas que pasan por el estudio. Pero un vampiro dulce, un vampiro de amor. Ahora eso sí, exijo que sean ellos los que me pongan el cuello. Yo no les obligo De Cecilia a Tamara (sí, la hija de la auténtica y genuina Seisdedos) de Aguaviva a Sergio y Estíbaliz, de Raphael a Sabina, de Kaka de Luxe a Los Pecos, de Joan Manuel Serrat a Juan Pardo, todos (quizá no están todos los que son, pero sí desde luego son todos los que están) han sido objeto de las miradas (para nada furtivas) de Pablo Pérez- Mínguez. Son fotografías que en muchas ocasiones han viajado más lejos en la historia que los propios discos que ilustraron. Cuarenta años a través de un objetivo, del objetivo la cámara de un artista cuya vida y obra ya está ligada a las del pop español. Es, sencillamente, música de cámara. La cara oculta de Julio. Esta foto es la mayor exclusiva del libro. En Miami, Julio- -cuenta Pérez- Mínguez- -me dijo: ¡Pablo sácame desde el ángulo que nunca me fotografían... ¡Y publicas la foto cuando me muera! La complicidad y amistad hicieron el resto Alejandro Sanz, a principios de la década de los años 90. Ya se intuía coronado como el Alejandro Magno del pop español Rosariyo Flores ya estaba completamente decidida a convertirse en Rosario. El fotógrafo fue testigo del tránsito