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34 SÁBADO 7 1 2006 ABC Madrid Reyertas, traficantes y bandas latinas, la cara oscura de la Noche de Reyes en Carabanchel ABC acompañó a una patrulla policial del barrio durante la madrugada del pasado viernes b Detenciones por menudeo, ata- ques a ciudadanos y a agentes del orden, e identificaciones a grupos de extranjeros sospechosos, radiografía de la delincuencia CARLOS HIDALGO MADRID. Tiene la cara cubierta de sangre. También las manos. Y un fuerte golpe en la cabeza. Tras de sí deja un reguero malva, espeso, tan pegajoso como el odio que pueden llegar a escupir las noches destiladas. Probablemente, no es la primera vez que le parten la cara, aunque quizá nunca le hayan rajado las manos con el afilado cristal de una botella de cerveza. Pero para casi todo hay una primera vez en la vida. Más aún si te juegas el pellejo por dos duros en la trastienda de la ley. Así lo comprobó de primera mano ABC la pasada Noche de Reyes. Aquí, en Carabanchel, el barrio que durante años estuvo prohibido prohibir, la delincuencia, como la energía, se transforma, pero nunca desaparece Lo dicen los oficiales J. L. A. G. y R. A. S. dos de los mejores referentes de una Policía, la del distrito, que está casi de vuelta de todo. Por ello, cuando llegan a la puerta de la franquicia de comida rápida que hace esquina junto al Metro de Abrantes, poco les sorprende el sangriento panorama. La Noche de Reyes le ha traído a uno de los vecinos de la zona una paliza a manos de un grupo de suramericanos, como él mismo asegura. Han llegado, le han zurrado, le han clavado un cuchillo y han salido corriendo, sin robarle nada dice uno de los testigos accidentales. Pero, dentro de la brutalidad de los hechos, no parece que las cosas estén tan claras. El cuchillo era una litrona rota y los agresores pudieran tener alguna cuenta pendiente con la víctima. Conforme llega la medianoche, las dos zonas de copas principales del distrito se van nutriendo de parroquianos. La normalidad es la tónica aparente. En otro punto, en una noctámbula cafetería se dan cita San Jorge y el Dragón, que se regatean miradas. Es el rincón neutral, donde nadie pregunta a nadie adónde va ni de dónde viene. No ocurre lo mismo en un conocido bar de copas, del que, una vez más, salen 8 gramos de cocaína camino de la comisaría. Y, con ellos, uno de los detenidos de la jornada, que se conoce el camino al calabozo mejor que el precio de la droga que vende a pequeña escala. El menudeo es uno de los problemas que persiste en el barrio, aunque nada tiene que ver con la venta masiva que se produce en otras zonas de la capital, como Vallecas, donde Las Barranquillas y la Cañada Real concentran buena parte del tráfico de estupefacientes en Madrid. Muy diferente, dicen los oficiales de Policía, era la situación cuando existía el penal que hizo tristemente famoso a Carabanchel por toda la piel de toro en los años 80, cuando el caballo galopaba sin descanso sobre la vida de muchísimos jóvenes. Territorio latin king Ahora, las preocupaciones son otras. La violencia de menor edad viste pantalones anchos, gorras bombeadas, y lleva colgados todo tipo de rosarios y collares. La más numerosa de las bandas latinas que se han asentado en la capital, la de los latin kings plantó su bandera hace un par de años en el distrito. Precisamente allí se han producido dos de las cuatro muertes violentas que estos grupos de pandilleros se han echado a los hombros en poco más de un año. La primera de todas tuvo como escenario la plaza de Cantoria, el 14 de noviembre de 2004. El ecuatoriano de 20 años Jesús Rafael Amaya Arias caía muerto en el mismo lugar donde, justo un año después, durante la celebración de un rito- homenaje de los latins la Policía diera un golpe de efec- Agentes de Carabanchel cachean a un grupo de jóvenes latinos que podría pertenecer a algún tipo de grupo pandillero Durante el cacheo aparece de todo, incluida una botella de vino y una cuchilla to importante a la desarticulación de este tipo de bandas de delincuencia callejera. La otra vida fue segada en la misma plaza de Fernández Ladreda- -también conocida como Elíptica- un enclave compartido entre los distritos de Usera y Carabanchel. Wilson Fernández Ríos no volvió la madrugada del 16 de septiembre de 2005 a su casa. Varios jóvenes, también latins ¿Tú crees que si no tuviera papeles te iba a hablar así? chulea un ecuatoriano a la Policía se encargarían de impedírselo de la única manera que saben hacerlo: a golpe de machete. El crimen, afortunadamente, ya está resuelto. El acoso policial está llevando a estos chavales a cambiar su indumentaria, para no resultar tan evidente su pertenencia a estos grupúsculos. Es así como se ve aparecer por una de las calles del barrio a cuatro adolescentes ecuatorianos, a quienes se les da el alto a efectos de identificación. Al menos dos de ellos son viejos conocidos de los agentes. Pertenecen, según indica la Policía, a los latin kings Durante el cacheo reglamentario aparece de todo: vaselina para los labios, caramelos, teléfonos móviles, llaves, una botella de vino- -escondida en el bolsillo de uno de los dos pantalones que el chaval lleva puestos- -y, cómo no, una afilada navaja para cortar material de oficina, que les es requisado. ¿Por qué llevas eso encima? Es que vengo del curro y lo necesito para trabajar ¿Alguno de vosotros pertenece a una banda latina? No, no... No hay tiempo para eso: estudiamos, trabajamos... ¿Qué opináis de ese tipo de chicos? Son chavales que se quieren joder la vida responden los La Policía examina los objetos que portan varios chicos