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22 SÁBADO 7 1 2006 ABC Internacional Dos judíos ultraortodoxos cerca de las varias decenas de periodistas congregados ayer a las puertas del hospital Hadassah de Ein Karem, en las afueras de Jerusalén EPA Sharón, con daños cerebrales irreversibles, alarga su agonía tras una nueva operación Los médicos se muestran aún optimistas y no descartan que el primer ministro israelí sobreviva apuestan por recoger el testigo y seguir su receta de trabajo: luchar sin descanso contra el terrorismo pero esforzándose por reabrir el proceso de paz JUAN CIERCO. CORRESPONSAL JERUSALÉN. Los amplios pasillos del hospital Hadassah de Ein Karem, en las afueras de Jerusalén, se han convertido en las últimas horas en un hervidero político. Bien es cierto que las autoridades israelíes, que siguen conmocionadas y compungidas la evolución de Ariel Sharón, están más preocupadas por la salud del primer ministro israelí que por sus particulares carreras o por las aspiraciones electorales de uno u otro partido en los comicios del 28 de marzo. Pero la espera, aferrados a la agonía del jefe del Ejecutivo con la misma fuerza con la que se agarran a las nimias esperanzas que llegan de los médicos, se hace menos dura, menos aburrida, menos eterna, si se le acompaña con ciertas gotas de negociaciones políticas entre bastidores. b Olmert y Peres Ayer, horas antes del comienzo del sabat más triste de los últimos tiempos en un país encadenado a un televisor global, en los pasillos de dicho hospital estaban todos los que son y eran todos los que estaban. Todos los pesos pesados de la política nacional, además de los dos hijos, la nuera, demás familiares, amigos y consejeros de Sharón, habían sido llamados de urgencia al centro clínico ante el cariz que tomaban los acontecimientos. bral del paciente. Alguna fuente médica del hospital, que no quiso revelar su identidad, señaló que incluso Sharón podría salir de ésta con vida. Pero algo queda claro y así lo han señalado con insistencia los medios de comunicación hebreos: los daños sufridos por el cerebro del primer ministro, sometido a tres operaciones en 36 horas, y víctima de una hemorragia masiva, son irreversibles y le impedirán regresar a la actividad política. De esta forma tan abatida se entraba pues en un sabat que verá al primer ministro hebreo sedado, en coma inducido, asistido por un respirador a la espera de nuevos exámenes quizás ya definitivos. Un sabat en el que decenas de miles de fieles se congregaron en torno a las velas encendidas en sus hogares para orar por su veterano líder, respondiendo así al llamamiento hecho en este sentido por el Gran Rabino de Israel, Yona Metzguer. Nueva hemorragia cerebral Tras pasar una noche tranquila, los doctores que componen el equipo médico habitual del primer ministro hebreo procedieron a realizarle una tomografía que resultó alarmante por la presión intercraneal y por una nueva hemorragia cerebral. Tanto que llevaron de urgencia a Sharón al quirófano, donde los cirujanos se concentraron en su repetida tarea de drenaje durante cinco largas y tensas horas. El resultado de la intervención quirúrgica fue positivo. La nueva tomografía realizada después reveló una sensible mejoría en la actividad cere- Cirujanos de origen argentino En el mejor de los casos, el jefe del Gobierno sufrirá secuelas que le impedirían la vuelta a la vida política Durante cinco horas, fue sometido a otra intervención para aliviar una alarmante presión intercraneal Mientras los partes médicos, escuetos, circulaban sin demasiada fluidez; mientras los dos cirujanos israelíes de origen argentino se esmeraban en una tarea seguida con lupa en Israel pero también en todo el mundo; mientras los unos rezaban y los otros se preparaban para hacerlo, el diálogo político no cesaba en los pasillos del hospital. Los más interesantes, los mantenidos por el primer ministro en funciones, Ehud Olmert, y a buen seguro próximo líder del Kadima (Adelante) recientemente fundado por Sharón, y el ya curtido Simón Peres, quien se deja querer para sacar su particular taja-