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ABC SÁBADO 7 1 2006 Nacional CELEBRACIÓN DE LA PASCUA MILITAR DISCURSO DEL REY 15 Palabras de Su Majestad el Rey con motivo de la Pascua Militar Queridos compañeros: Con especial satisfacción vengo a presidir, en compañía de la Reina y del Príncipe de Asturias, esta solemne ceremonia de la Pascua Militar. Todos los años espero con particular alegría esta ocasión para reunirme con todos vosotros, que representáis al conjunto de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil. Quiero, en primer lugar, rendir un emocionado homenaje, con mi más afectuoso recuerdo, a todos aquellos compañeros que, a lo largo del pasado año, han fallecido en el cumplimiento de su deber. Todos ellos constituyen un fiel ejemplo de la profunda y generosa entrega al servicio de España, consustancial a la vocación militar. En este día queremos reiterar de todo corazón a sus familiares nuestro aliento, cercanía y cariño. Muchas gracias, Señor Ministro, por sus amables palabras de felicitación y por su detallada exposición sobre la política de Defensa y la situación de nuestras Fuerzas Armadas. Como Jefe Supremo de las Fuerzas Armadas, me consta con satisfacción que la adaptación de nuestros Ejércitos a las demandas de la sociedad española y a nuestros compromisos internacionales ha sido rápida y ejemplar, reforzando al mismo tiempo las virtudes y valores que siempre han caracterizado a la Familia castrense. Virtudes y valores que se reflejan en los principios fundamentales de nuestra Constitución. A lo largo del año que acaba de concluir, tanto el Príncipe de Asturias como yo mismo hemos tenido la grata oportunidad de asistir a diversos ejercicios tácticos y de visitar numerosas Unidades militares. Ello nos ha permitido comprobar la elevada disciplina y alta preparación de sus componentes, así como la progresiva modernización de sus instalaciones, material y equipos. Hemos podido constatar la gran calidad humana y preparación profesional de nuestras Fuerzas Armadas, que nos han permitido avanzar en el proceso de transformación en el que están inmersas, incrementando su capacidad expedicionaria como elemento relevante de la acción exterior de nuestra Nación. En efecto, nuestras Fuerzas Armadas y Guardia Civil participan, con probado acierto, en diversas misiones fuera de nuestras fronteras, formando parte de contingentes, bajo mandato de diferentes organismos internacionales, en escenarios tan diferentes como Haití, Bosnia- Herzegovina, Kosovo, Afganistán o Pakistán. En total, más de dos mil hombres y mujeres portan hoy la bandera de España en sus uniformes y representan las virtudes de nuestra sociedad fuera de nuestras fronteras. También aportan su profesionalidad y saber hacer a otros pueblos necesitados, contribuyen a la recuperación de su estabilidad, ayudan al mantenimiento de la paz y proporcionan ayuda humanitaria en lugares marcados por conflictos armados o por catástrofes naturales. En estos momentos, en que se encuentran lejos de la Patria y de sus familias, quiero dirigirles un especial saludo con mi gratitud y reconocimiento por su eficaz y generoso esfuerzo. Deseo, asimismo, subrayar la plena disponibilidad y demostrada eficacia de nuestras Fuerzas Armadas y Guardia Civil para apoyar a las distintas Instituciones y Administraciones, siempre que las circunstancias así lo requieren, interviniendo para preservar la seguridad de todos nuestros ciudadanos, dando siempre ejemplo de su sentido de la responsabilidad, alta preparación y disciplina. De la aptitud, conocimien- tos, experiencia y motivación de los hombres y mujeres que forman parte de las Fuerzas Armadas y de la Guardia Civil, así como de la adecuada dotación material de las distintas Unidades, depende el más eficaz cumplimiento de las misiones asignadas. Unas misiones que, a menudo, exigen importantes sacrificios personales y también familiares que debemos subrayar y valorar. De ahí, la importancia de velar permanentemente por la mejor preparación y respaldo a los componentes de las diferentes Unidades. He seguido, por ello, con especial atención e interés el conjunto de las mejoras en marcha, tanto en las condiciones de vida como en la proyección de Carrera de la Familia militar, que se inscriben en el marco de un esfuerzo en el que debemos seguir perseverando. Al iniciar este nuevo año quiero manifestar, una vez más, nuestro homenaje más profundo y respetuoso a todas las víctimas de la abominable e inaceptable sinrazón terrorista, y reiterar nuestro pleno respaldo, solidaridad y afecto a sus familias. Para acabar con el terrorismo, apliquemos todos los instrumentos del Estado de Derecho, de la Justicia, de las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad y de la cooperación internacional. Permitidme, finalmente, que recuerde dos recientes aniversarios que, para mí, han revestido una especial trascendencia. Por orden cronológico, me refiero en primer lugar a los 50 años de mi ingreso en las distintas Academias. Con tal motivo, pude junto a mis compañeros recordar los valores y principios que inspiran la Carrera militar, y que asumimos como Cadetes. Con su profundo amor a España, con su espíritu de sacrificio, lealtad a nuestro marco constitucional y respeto a nuestros símbolos y tradiciones, las Fuerzas Armadas y la Guardia Civil son un ejemplo para todos. En segundo lugar, al cumplirse el Trigésimo Aniversario de mi proclamación co- mo Rey subrayé el homenaje que merece el pueblo español por su responsabilidad, generosidad, sacrificios y por su continuado esfuerzo en la construcción de la España de hoy. Esas virtudes, la altura de miras y el espíritu de reconciliación, concordia, consenso y superación plasmados en nuestra Constitución, el respeto a sus reglas, valores y principios, nos han permitido hacer de España una Nación democrática, unida, cada vez más moderna, justa y solidaria, plenamente incorporada al lugar que le corresponde en el concierto internacional. Trabajar día a día por un país mejor es la meta e ilusión que la gran mayoría de españoles compartimos. Como esa inmensa mayoría, llevo a España en el corazón, a España entera, en su rica diversidad y pluralidad, con sus variadas tierras, tradiciones y virtudes. Me llenan de orgullo sus éxitos y sus avances. Tengo fe en el futuro de España, en lo mucho que unidos podemos seguir avanzando. Como dije recientemente, ningún esfuerzo sobra cuando se trata de España y de los españoles. Este es el espíritu que anima a la Corona. De ahí que, con motivo de la Pascua Militar, quiera reiterar mi más firme compromiso y profunda vocación de servicio, mi afán por promover cuanto nos une, por aunar esfuerzos en esa dirección, desde el amor a España, la lealtad y el respeto a nuestra Constitución. Para concluir, quiero expresar mi afecto, reconocimiento y felicitación a todos y cada uno de vosotros, al conjunto de la gran Familia militar, a vuestros familiares y allegados, manifestaros mi sincera gratitud por vuestras continuas muestras de lealtad, y pediros que sigáis trabajando con el profundo orgullo, la permanente entrega y la inmensa ilusión que encierran el amor a la Patria y la voluntad de servicio a España. AFP Y si la ceremonia empezó con anécdota, al término del acto institucional, en el también tradicional vino de honor se pudo ver a Sus Majestades conversando distendidamente con muchos de los invitados, hasta el punto que su presencia en el salón se prolongó algo más que en otras ocasiones. A la familia militar En este año, cuando se han cumplido 50 años del ingreso de Don Juan Carlos en las distintas Academias, el Rey se despidió de la familia militar con un cariñoso saludo de afecto, reconocimiento y felicitación a todos junto a lo que manifestó su sincera gratitud por vuestras continuas muestras de lealtad y la petición de que sigáis trabajando con el profundo orgullo que encierran el amor a la Patria y la voluntad de servicio a España