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ABC VIERNES 6 1 2006 Espectáculos 57 Western gay Actriz y rapera Brokeback Mountain de Ang Lee, arranca su carrera hacia los Oscar Tres importantes gremios del cine estadounidense, el Sindicato de Actores de Hollywood (SAG) el Sindicato de Productores de Estados Unidos (PGA) y el Sindicato de Guionistas (WGA) han revelado las nominaciones para sus premios, iniciando así la carrera por los Oscar. El western gay Brokeback Mountain de Ang Lee, se perfila como gran favorita este año. Queen Latifah tiene estrella en el Paseo de la Fama de Hollywood La rapera y actriz estadounidense Queen Latifah ya su estrella en el célebre Paseo de la Fama en Hollywood. Dana Elaine Owens, conocida como Queen Latifah, de 35 años, fue nominada al Oscar como mejor actriz secundaria en 1993 por su papel en Chicago The jackett Regreso al futuro EE. UU 2005 Director: Jordan Roberts Intérpretes: Christopher Walken, Josh Lucas, Michael Caine ANTONIO WEINRICHTER La película comienza con una secuencia de choque en la guerra de Irak, pero no trata de ese trauma nacional, sino del que sufre el protagonista (el anguloso y fotogénico Adrian Brody) a su regreso a casa tras haber pisado el umbral de la muerte... un par de veces. Lo que ocurre es que el marine acaba internado en una clínica más peligrosa que ninguna tormenta del desierto: la dirige el ominoso doctor Kris Kristofferson y sus métodos aproximadamente científicos quizá no sirvan para curar heridas mentales, pero sí, mira por dónde, para viajar por el continuo espaciotemporal con una facilidad pasmosa. Pero la cosa no va de condensadores de fluzo como en la trilogía de Zemeckis, ni de retornos al jurásico: Brody sólo viaja por el interior de su mente, alrededor de sus obsesiones personales, para solucionar asuntos pendientes, como dicen que hacen los fantasmas que no acaban de pasar al otro lado. El suyo es un zapping temporal interior (como en ese atractivo subgénero delimitado por títulos como La jetée Te amo, te amo Leolo u Olvídate de mí entre un oscuro presente iluminado tan sólo por la presencia de la comprensiva doctora Jennifer Jason Leigh y un poco plausible futuro habitado por la aún más comprensiva Keira Knightley, en el que, por pura defensa propia, Brody trata de instalarse a toda costa. Si todo esto suena confuso no es porque la trama lo sea, sino porque tratamos de no destripársela; por otro lado, lo cierto es que el director John Maybury trata de encorsetar demasiadas subtramas (el bucle temporal, el crimen del que acusan al protagonista, la denuncia psiquiátrica al estilo Alguien voló sobre el nido del cuco el interés sentimental) en la chaqueta de fuerza que aprisiona a su héroe. Pero la película crea un aceptable suspense entre los diferentes tiempos potenciales que postula sin incurrir en demasiados efectismos más allá de su inefable premisa argumental, sostenida por la desesperada necesidad de Brody de acceder al amor de su vida... o de más allá de la vida, por decirlo en plan gótico- romántico. Y la música de Brian Eno y los créditos finales que parecen de Stan Brakhage contribuyen al estiloso diseño de la propuesta. Una escena del filme ABC Vida y color Los años en que crecimos peligrosamente España, 105 m. Director: Santiago Tabernero Intérpretes: Junio Valverde, Silvia Abascal, Carmen Machi, Joan Dalmau JAVIER CORTIJO No hay nada más peligroso que un alacrán con labia (ya lo dijo Orson Arkadin Welles) y un treintañero, o hasta cuarentón, con morriña del propio pasado. Una tentación esta última que suele afectar a primerizos de toda condición artística y que, afortunadamente, Santiago Tabernero ha sabido esquivar con cintura de bailarín de chotis. Y eso que el rincón oscuro elegido por el guionista y crítico riojano no podía ser más movedizo: un chaval con pelusilla bigotera dando el estirón a golpe de látigo y golpes (cuatrocientos y la propina) en un barrio- pedregal de mediados de los 70, con el tirano agonizando y el país quitándose las legañas de cuarenta años no tan molones como los despacha Cuéntame Precisamente, ese talante de hadas es el que también evita Tabernero, zambulléndose en el espíritu pesadillesco de tal etapa, tanto histórica como personal, como si fuera un Tim Burton arrabalero. El principal, o primer, logro de Vida y color consiste en hacernos mirar alrededor, y posteriormente hacia nosotros mismos, ABC inspira en Fassbinder- -mi mayor influencia- -y en la sensibilidad europea. Con eso me refiero a mis directores preferidos: Pasolini, Rossellini, Fassbinder y Herzog. En sus trabajos las interpretaciones tienen un tono y una textura distintos, que te permiten detenerte en una cara, en una interpretación Adrien Brody, por su parte, confiesa su fascinación por el personaje: Fue muy chocante para mí- -dice- -pensar que está en un psiquiátrico cuando no está loco, pero que sus experiencias allí dentro le podrían enloquecer. Me hizo comprender lo desvalidas que son algunas personas que son víctimas de un sistema que las controla, o bien en instituciones militares o psiquiátricas o atrapadas por la pobreza. Es posible que mucho de lo que le ocurre a Starks sea lo que ve en los momentos antes de morir: elementos de la vida que tuvo o que quería haber tenido. Pero, para mí, Starks tiene que vivir, por muy extraño que parezca, como si todas esas cosas ocurriesen a la vez con el gran angular de los ojos del protagonista (qué distinto a una enlatada y resabiada voz en off) un patito feo emocional próximo al que presentara con igual de buena maña Antonio Cuadri en Eres mi héroe Así, de un barrido cazamos al vuelo los tintineos de los pinballs (entonces, máquinas del millón) jurásicos, los perennes charcos con alma de lago con monstruo y todo, las grietas de los chamizos (mucho más pequeñas que las del alma de sus habitantes) Y todo ello, vestido de crudillo remendado tan estrepitoso como el jersey de gala de Evo Morales. Clavado el look externo, Tabernero toma certeros apuntes del natural del interno, con todos los miedos, frustraciones, costras y míseras ilusiones de sus habitantes, fastidiados pero en el fondo contentos. Todo ello, gracias a un tono iniciático desde la barrera que no entra al trapo de morlacos como la espinosa integración payos- gitanos, resuelta con naturalidad y una potente secuencia de zapateado a lo Saura (no todo va a ser Deprisa, deprisa o el inevitable trasunto de la Guerra Civil (aunque con Joan Dalmau dentro, así cualquiera) Hablando de actores, cuesta recordar un reparto contemporáneo más integrado e inspirado: genial Carmen Machi, sobrio Adolfo Fernández, terrorífico y frankensteniano Andrés Lima, floreada Silvia Abascal, todo ternura su hermana Natalia... aparte de la estupenda muchachada. En fin, un prometedor arranque para el cine español 2006. Que no baje el listón.