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30 Internacional VIERNES 6 1 2006 ABC Entre 1959 y 1974, siete millones de españoles abandonaron sus solares para labrarse un futuro digno en otro lugar. Un informe de la ONU considera hoy la emigración como el mayor agente de cambio social en los países desarrollados Los que vuelven con el turrón RAMIRO VILLAPADIERNA. CORRESPONSAL COLONIA. Un anuncio de El Almendro ha introducido durante décadas estas fechas. Pero la generación de la transición creció con esa música navideña sin preguntarse a quién iba dedicada, y la generación precedente no deseaba recordarlo: se refería a un 20 por ciento de la población española. Entre 1959 y 1974, siete millones de españoles abandonaron sus solares para labrarse un futuro en otro lugar: una cuarta parte de ellos al extranjero, la mayor parte a Alemania, y ellos son la respuesta no solicitada a la pregunta nunca hecha. Pero los 7.000 millones de dólares- -de entonces- -que enviaron resultaron para los expertos el auténtico Marshall español su regreso modernizó pueblos, sus años de sol perdidos que describió Ángel M. de Lera en ABC, permearon luego de hábitos cívicos la sociedad de la transición; ellos cambiaron España más de lo que nadie ha reconocido, según el historiador Antonio Muñoz: fue la gran deuda de la transición. La exposición múltiple Project Migration de cuya sección española se ha ocupado el historiador, conmemora ahora en Colonia ese fenómeno que un informe de la ONU ha considerado el mayor agente de cambio social actual en los países desarrollados. En los años 90, los países más receptores de emigrantes, como España, Reino Unido e Irlanda han cosechado el mayor crecimiento y transformación. En origen, hambre y desraigambre hacían un trato: Dos o tres años en Alemania y... Para millones de españoles fueron más y la decisión cambió sus vidas, sus pueblos y familias, pero a un coste psicológico y de socialización: los ancianos cuentan los años perdidos los jóvenes no se encuentran ni aquí ni allí. Y Muñoz lamenta el olvido de su contribución a europeizar el tejido social hispano, amén de alimentar a regiones desfavorecidas. El primer autocar con emigrantes de Béjar nada más llegar a la fábrica textil de Remscheid (Alemania) hace 45 años de aprehender por su volátil dinámica: si el grado de retorno español fue altísimo, sin embargo muchos cambiaron luego sus pueblos de origen por un entorno urbano- -Barcelona, Madrid, Valencia- -en una dura y no siempre feliz segunda emigración recuerda el historiador. A diferencia del desinterés español- -pese a la promesa a ABC del presidente Zapatero hace meses en Dortmund- este homenaje sin precedentes culminará con la creación de un Centro de Estudio sobre esa transformación de Europa, entre maletas de esperanzas, sudor y soledad, la foto del primer coche, el hijo nacido en el extranjero, el primer bar y los planos de la casa que se construiría. Naturalmente la avalancha que hoy resienten los países mediterráneos difiere de las organizadas oficinas de contratación que instalaron para cubrir demanda las cámaras de industria alemanas en Roma, Madrid y Atenas, recuerda Horst Kubiak, quien en 1959 viajó a Salamanca para reclutar a las primeras obreras españolas y nunca me he arrepentido En fotos y documentos se ve que la esperanza, que hoy tiene forma de patera, era hace 50 años un tren entrando en la estación de Colonia del ABC que bajaban mareados, asombrados y estirándose el trajecito de los domingos los primeros llegados de la región leonesa, Extremadura, Andalucía y Murcia: 800 españoles salían semanalmente hacia Alemania Antonio Muñoz explica que los españoles aquí, pese a su pobre formación política y al control franquista, iban a constituir un ejemplo de iniciativa y conciencia educadora y organizativa: desde las asociaciones de familias y sus escuelas a las legendarias Misiones Españolas, lo que ha llevado a que la segunda generación ofrece un alto grado de integración y éxito Autoayuda al desarrollo R. V. COLONIA. Bajo el título de Alemania, país de inmigración otras dos exposiciones, Hugonotes y Migraciones 1500- 2005 coinciden con las nuevas leyes de ciudadanía e inmigración para concienciar sobre un continente flexible y complementado de siempre- -económica o intelectualmente- -por vecinos de fuera, desde la importación de reyes y nobles ajenos hasta la llegada de técnicos o músicos del Este. El mundo no ha sido capaz de estar a la altura del desafío y reconocer Españoles, griegos y turcos Project Migration arranca en los andenes de la estación Deutz, el primer pedazo de Alemania que pisaron muchos, y la estatua de Guillermo II lo incorpora como uno más entre los llegados. La exposición marca el 50 aniversario de los primeros italianos que, además de contribuir con españoles, griegos y turcos, al milagro alemán transformarían con pepperoni la gastronomía alemana. Coincide con los 45 años de la llegada- -tras muchos manejos de Franco, tras el ejemplo italiano- -del primer autocar de chicas de Salamanca al textil de Remscheid. En cambio, la exposición preparada por organizaciones de emigrantes ha tenido el apoyo de la Fundación Cultural de la Federación alemana (KSB) en busca de prestigiar un fenómeno económico y social insoslayable, sí difícil todo su potencial transformador: las migraciones constituyen también uno de los primeros factores del desarrollo económico; la falta de éste dispara la emigración, y la llegada de ésta lo multiplica. La emigración contribuye anualmente con 1,67 billones de euros a las economías que los acogen y envía a sus países 150.000 millones, amén de otros 300.000 millones por vía informal. Ahora el último Informe Global sobre Emigración (ONU) revela a ésta como la primera fuente de ayuda al desarrollo: los dineros que regularmente envía a casa superan la ayuda oficial al desarrollo. En Alemania- -tercer receptor del mundo- sus 7,3 millones de inmigrantes envían 8.000 millones anuales, frente a los 5.680 millones de la generosa cooperación alemana. Pero en 35 años los emigrantes en el mundo han pasado de 72 a 200 millones y seguirán aumentando por las crecientes disparidades demográficas y económicas Pero el desafío a la identidad que incorporan es más visible al ciudadano: además de la economía regenera miedos atávicos y confusión cultural. Pero, pese al temor a la ampliación de la UE, el PIB sigue creciendo y el paro permanece en un 4,7 por ciento. En Francia ya es raro oír un nombre relevante estrictamente francés y Alemania sólo hoy empieza a aceptarse como país de inmigración: cuando el emigrante ha devenido clientela electoral. España, que tendría que haber puesto sus barbas a remojar, no parece mejor preparada. Menos, dice Muñoz, olvidando las lecciones de su cercana emigración.