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ABC VIERNES 6 1 2006 Internacional 27 meridional de Nayaf, en una acción en la que murieron dos civiles iraquíes. Asimismo, otros dos atentados con coche bomba fueron cometidos en Bagdad, uno cerca del hospital de Karrada, que no causó víctimas, y otro contra una patrulla de la Policía, en el que un agente resultó herido. Ante esta ola de violencia que devuelve el país a los peores días de su reciente historia, Yawal al Maliki, número dos de Al Dawa, partido político del primer ministro iraquí, Ibrahim al Yáfari, aseguró ayer que esta cadena de atentados pretende deslegitimar la victoria de la coalición de partidos religiosos chiíes en las pasadas elecciones legislativas. Presión terrorista Pretenden cambiar los resultados por la presión terrorista indicó Maliki, al tiempo que un consejero de Yáfari advirtió del intento de sumir al país en el caos y la guerra civil El caso es que, por el momento, vuelve a hacerse añicos el plan norteamericano de que las elecciones y el proceso político en marcha sirvan para pacificar y unir el país. Los partidos suníes insisten en que en los pasados comicios hubo fraude, aunque alguna de las organizaciones más moderadas dan a entender su disposición a formar parte de un futuro Gobierno con representación de chiíes, suníes y kurdos. Tan controvertidas han sido esas elecciones celebradas el pasado 15 de diciembre, que la comisión electoral iraquí todavía no ha dado los resultados definitivos de las mismas, aunque espera hacerlo dentro de tres días. En paralelo al trabajo de la comisión electoral, una delegación de expertos de la Misión Internacional para las Elecciones Iraquíes sigue investigando las quejas de los partidos suníes, y anunció que publicará sus propias conclusiones en un plazo de tres semanas. Durante estos días, los partidos políticos han estado negociando en el Kurdistán iraquí una salida del actual empantanamiento político. Todo indica que habrá un Gobierno de cierta continuidad, pero nada nuevo se vislumbra en las cada vez más confusas perspectivas para detener la creciente violencia política y terrorista. Policías iraquíes custodian el cadáver de quien sospechan que sea un terrorista suicida junto a los restos de un coche bomba EPA Otro baño de sangre en Irak acaba con las esperanzas de paz tras las elecciones Mueren al menos 130 personas en dos atentados en Kerbala y Ramadi los aspirantes a ingresar en la nueva Policía fueron los objetivos de unos ataques terroristas perpetrados en pleno estancamiento político ABC BAGDAD. Irak volvió a convertirse ayer en un baño de sangre después de que dos atentados cometidos por terroristas suicidas provocaran la muerte de unas 130 personas. Fue la jornada más sangrienta de los últimos cuatro meses; una vuelta al terror generalizado tras las pasadas elecciones legislativas. Una jornada también negra para el Ejército norteamericano, que sufrió la muerte de siete soldados en dos ataques con bomba. Los ataques, que acaban con cualquier esperanza de paz a corto plazo tras la celebración de los comicios, se cebaron contra la ciudad sagrada chií de Kerbala y contra quienes aspiraban a ingresar en la nueva Policía de la ciudad suní de Ramadi. Para hacer más mortífero su ataque, el autor del atentado de Kerbala se hizo estallar con un cinturón de explosivos rodeado de granadas y de bolas macizas de acero. Perpetró su acción a las diez y media de la mañana, cuando los peregrinos afluían a la venerada mezquita del imán Husein y numerosos tenderetes recibían a sus clientes. Unas cincuenta personas murieron en el atentado terrorista. El ataque de Ramadi- -uno de los bastiones de la insurgencia en el Triánb La población chií y gulo suní- -fue dirigido contra los más de cien jóvenes que hacían cola para ingresar en una nueva unidad de Policía que se intenta organizar en esta conflictiva región. Hacía ya un par de días que varias decenas de personas intentaban presentar su inscripción, pero ayer fue cuando más jóvenes se hallaban congregados. Más de setenta personas murieron en el ataque. En un tercer atentado, cuatro policías murieron por disparos cerca de Baquba, a 60 kilómetros al nordeste de Bagdad. En la capital iraquí, por otro lado, cinco soldados estadounidenses murie- ron por la explosión de una bomba artesanal que estalló al paso de su patrulla, durante una patrulla. Otros dos militares norteamericanos perdieron también la vida en un ataque similar lanzado en los alrededores de la ciudad chií Fue una jornada también negra para el Ejército de EE. UU. que sufrió la muerte de siete soldados Bush invita a la Casa Blanca a destacados críticos de la guerra J. LUIS DE HARO. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. En una inusual cita, el presidente Bush se reunió ayer en la habitación Roosevelt de la Casa Blanca con distintos ex secretarios de Estado y de Defensa para hacer balance de la situación en Irak. No fue el día más propicio para probar que la situación en aquel país está mejorando, pero las invitaciones para el evento fueron enviadas antes de Navidad, por lo que no hubo marcha atrás. Entre los que asistieron al encuentro había políticos que creyeron que Bush actuó de forma peligrosa e ineficaz en Irak. El presidente norteamericano aseguró sentirse estimulado por las sugerencias que escuchó de antiguos miembros de la Casa Blanca que estuvieron en desacuerdo con su estrategia, a veces de forma agresiva. Pero sus palabras sonaron un tanto huecas después de que el mandatario no diese ninguna prueba de que esté estudiando un cambio estratégico en la zona. La invitación, que anunciaba un foro sobre Irak y otros asuntos, creó cierta confusión entre la docena de asistentes, que no tenían claro hasta qué punto iba a interesarles a la Casa Blanca sus opiniones Entre quienes más llamaron la atención, figuran Collin Powell, primer secretario de Esta- do de la Administración Bush, y Madeleine Albright, jefa de la diplomacia norteamericana durante la época de Bill Clinton. Powell, que criticó la estrategia para Irak en alguna ocasión, se sumó a los asistentes que confesaron su curiosidad, ya que la Casa Blanca no ha estado precisamente muy dispuesta escuchar opiniones ajenas Bush habló con franqueza a los invitados y, con cortesía, reconoció que muchos de los presentes no estén de acuerdo con mi estrategia en la zona, y lo entiendo Con este encuentro sin precedentes, el líder estadounidense prosigue su campaña de relaciones públicas sobre su intervención en Irak. Es más, con esta reunión incluso espera haber convencido a algunos de sus mayores opositores en la vida política de Washington.