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ABC VIERNES 6 1 2006 Nacional 17 A- 3 Cheste Valencia El Perelló Canals A- 35 Xátiva Gandía A- 7 Jávea Alcoy 4. -El empresario les hace creer que accederá a sus exigencias pero les dice que las joyas y el dinero se encuentran en el segundo piso, por lo que sube acompañado de dos de los atracadores 5. -Una vez en la habitación, saca una pistola y se enfrenta a los asaltantes. En el forcejeo recibe un navajazo en el abdomen, a pesar de lo cual vacía el cargador matando en el acto a uno de los atracadores e hiriendo mortalmente al segundo, que consigue salir de la vivienda pero muere desangrado en el patio. El resto de la banda huye del lugar del crimen al escuchar los disparos Calpe Altea Benidorm FERNANDO RUBIO Uno de los asaltantes murió en el acto y el segundo desangrado en el jardín tras conseguir salir de la vivienda guince en el tobillo, y fue dado de alta a mediodía. Se trasladó a otro domicilio de Valencia, donde debe esperar a prestar declaración ante el juez, probablemente el lunes. Es el magistrado quien debe decidir la posible situación penal del empresario por abatir a los delincuentes. Debe explicar de forma convincente, según fuentes policiales, si actuó en defensa propia y si se pudieron evitar las muertes. Al parecer, los asaltantes, aunque actuaron con gran violencia, no dispararon en ningún momento. A pesar del dispositivo instalado, no hubo, al cierre de esta edición, ninguna detención entre los seis huidos. El empresario tenía varias armas, entre ellas la pistola con la que disparó, y varias escopetas de caza, para las que cuenta con todas las licencias. Indignados y asustados. Ayer, los vecinos de Canals amanecieron con el miedo en el cuerpo, pero no les pilla de sorpresa. Desde hace un año, la inseguridad se ha apoderado de la comarca y todos culpan al incremento de inmigrantes sin trabajo que se han instalado en la zona No hay día que no roben a alguien o entren en alguna casa TEXTO: L. D. CANALS (VALENCIA) Una mañana te cuentan que han entrado en esta casa y otra que han robado en aquel chalé. Cada día oyes un caso nuevo A José Martínez, un trabajador que, como cada día, almorzaba ayer en el café- restaurante Capri, situado frente al domicilio de los Ferri, el suceso no le ha pillado de sorpresa. Tampoco a la propietaria del establecimiento, Eli Tormo. Ambos reconocen que Canals ya no es un pueblo tranquilo desde hace más de un año. A pesar de todo, el asalto ocurrido en la noche del miércoles sorprende por su dureza y por el dramático balance. Es increíble afirman, aunque no se enteraron de lo sucedido a pesar de encontrarse a pocos metros en el momento del atraco. Ni el robo ni la nacionalidad del primer indentificado sorprendió a los vecinos de Canals, quienes ponen de manifiesto una y otra vez cómo desde hace un año se ha incrementado el número de delitos. Son mu- LA PAZ DEL HOGAR JESÚS ZARZALEJOS nte la noticia de que el dueño de un chalet en Canals, Valencia, ha matado a dos miembros de la banda de atracadores que lo estaban asaltando, hay que acudir, en primer término, al artículo 20.4 del Código Penal de 1995, que prevé la legítima defensa como causa eximente de responsabilidad criminal y que expresamente declara que en caso de defensa de la morada o sus dependencias, se reputará agresión ilegítima la entrada indebida en aquélla o éstas No sobra recordar que tanto en el Derecho Romano como, sobre todo, en el Germánico la paz del hogar tenía un carácter sagrado en cuanto constituía la principal protección de la familia. La recepción de este principio es clara en la legislación penal es- A pañola. Por tanto, el asalto a la vivienda constituye, sin más consideración, una agresión frente a la que es lícito oponer resistencia. Obviamente, no basta con la constatación de que se ha producido el allanamiento del hogar para exculpar cualquier resultado aparentemente punible, como estas dos muertes. El Código Penal exige, además, la necesidad racional del medio empleado para impedirla o repelerla y la falta de provocación suficiente por parte del defensor A tenor de las informaciones conocidas, no existió tal provocación. Y en cuanto a la primera premisa, el asalto se produjo a las nueve de la noche por un grupo numeroso de atracadores que habían maniatado primero al casero y luego, a la esposa del autor de los disparos, quien también fue herido en el costado por arma blanca. La apariencia de los hechos- -con todas las reservas que exige una investigación judicial recién iniciada- -apunta claramente a una respuesta pro- porcional del defensor frente a la agresión que estaba sufriendo. El número de atacantes, la fuerza sobre la esposa y la propia irrupción en el hogar son factores que generan un sentimiento natural de máxima autoprotección, sobre todo si no se puede contar con la ayuda inmediata de la Policía. La intensidad de la defensa empleada- -si realmente fue o no necesario disparar sobre los asaltantes- -es lo que habrá que concretar, sin dejar a un lado la experiencia constante de asaltos violentos- -a veces brutales- -en zonas residenciales. Pero, en principio, las víctimas son las que son, es decir, los moradores de una vivienda asaltada y puestos en su lugar (la empatía es fundamental en la justicia penal) es perfectamente racional que temieran por su vida, lo que a la legítima defensa cabría añadir el miedo insuperable (también circunstancia eximente) como declaró el Tribunal Supremo para un caso muy similar en una sentencia de diciembre de 2003. chas las bandas que entran a robar en los chalés y a los que han pillado son siempre extranjeros, y eso se une a las pandillas de jóvenes que se dedican a pequeños atracos No hay día que en el mercado no le quiten la cartera a alguien relata una mujer, vecina de los Ferri, quien recuerda que ese mismo día por la mañana una pareja de jóvenes había entrado en un almacén de naranjas para robar. Hay muchos inmigrantes que no crean problemas, pero a otros muchos los ves todo el día en el bar bebiendo cervezas, sin hacer nada día y noche explica recelosa, aunque rápidamente añade: No tengo nada en contra de los inmigrantes. El que tenga trabajo que se quede, pero a los que no tengan trabajo que les devuelvan a su país De la misma opinión son otros vecinos del pueblo. Todos ellos reconocen que son muchos los inmigrantes que llegan en época de la recogida de la naranja, pero cuando acaba se quedan y sobreviven robando Creciente sensación de inseguridad Lo que es un sentir común entre los habitantes de Canals lo resumía ayer el propio alcalde, Pascual Durá, quien afirmó que la población está insegura y preocupada ya no sólo por este suceso, sino por la situación que se vive día tras día. Existe una creciente sensación de inseguridad, con asaltos a chalés y coches de lujo Se mostró impotente ante estos sucesos al afirmar que nosotros como municipio no podemos hacer nada contra la delincuencia organizada por lo que reclamó al Gobierno central que resuelva pronto el problema.