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ABC VIERNES 6 1 2006 Opinión 7 solidaridad europea hacia nuestro país. Convencidos de que un mercado común no podía ser viable sin homogeneidad, la cohesión económica y social se convirtió en uno de los pilares de las políticas europeas y se tradujo en una aportación neta de diecisiete billones de las antiguas pesetas durante este periodo. Dinero europeo que ha servido para la formación de nuestros parados, la construcción de carreteras, la rehabilitación de nuestras ciudades, la mejora del medio ambiente, la subvención a nuestros agricultores, ganaderos o pescadores. Dinero europeo que ha servido, sobre todo, como multiplicador de las iniciativas de nuestras regiones y municipios y que ha fomentado las sinergias con nuestros empresarios. De ahí que nuestros bancos tengan dimensión europea o nuestros operadores de telefonía sean de los primeros del mundo, nuestros exportadores abran nuevos mercados o nuestros estudiantes sean los más beneficiados en los programas de intercambios universitarios. LA ESPUMA DE LOS DÍAS BAJAN AGUAS TURBIAS E minos presupuestarios como políticos. Hace pocos días, la atribución del Premio Sajarov de Derechos Humanos a las Damas de Blanco, símbolo de libertad frente a la represión del régimen cubano, es buena muestra de cuanto afirmo. El terrorismo es otro buen ejemplo. Los sucesivos gobiernos de España y los diputados europeos hemos trasladado a Europa nuestro convencimiento de que cuando ETA atenta en nuestro país lo hace contra las libertades de todos los europeos. Por eso, la euroorden de busca y captura, inimaginable hace dos décadas, es hoy una realidad. Estos veinte años han sido también un claro ejemplo de la Este balance positivo es un reflejo de nuestro peso en Europa en los últimos veinte años. Un peso muy superior al de nuestros votos en el Consejo de Ministros o el número de nuestros eurodiputados. Porque el peso de un país depende esencialmente de su salud interna. España ha contado históricamente en Europa cuando creaba tres de cada cuatro empleos de la zona euro, disminuía su diferencial de renta (del 70 hemos pasado al 90 por ciento de la renta media comunitaria) combatía el terrorismo con métodos democráticos, planteaba iniciativas como la ciudadanía europea o participaba activamente en la brigada franco- alemana. En cambio, España perdía peso cuando la corrupción política se enseñoreaba por las primeras páginas de los periódicos. En los próximos años Europa deberá afrontar numerosos retos, llámense éstos el papel de la Unión en la política internacional, la globalización, la seguridad interior y exterior en nuestro continente, el terrorismo, las corrientes migratorias, la educación, los avances tecnológicos, el racismo, la xenofobia o la exclusión social. Para poder responder a estos desafíos, necesitamos un país unido bajo un liderazgo riguroso y convincente, con un gobierno que ni practique el seguidismo ni dé bandazos y tenga la visión y la ambición suficientes como para convertir las prioridades de nuestro país en políticas europeas. Y al timón hay que tener, como pedía Benjamín Constant, personas de principios y no de circunstancias Porque, en caso contrario, la letra de Volver nos indica nuestro destino vivir... con el alma aferrada a un dulce recuerdo que lloro otra vez... PALABRAS CRUZADAS ¿Debe tener el Tribunal de Defensa de la Competencia la última palabra? QUE DECIDAN LOS ACCIONISTAS TRIBUNALES, PERO DE VERDAD N I el Gobierno, ni los organismos reguladores (en teoría independientes) deben ser los dirimentes de operaciones empresariales. No es su materia. A ellos les corresponde fijar las condiciones y el marco en el que actúan las empresas, garantizar la competencia leal y la prestación de un buen servicio, pero no deben sustituir al empresario, a la propiedad de las compañías que es quien asume riesgos. Al Gobierno y a los reguladores les corresponde fijar condiciones y exigencias; en cualquier caso y más aún ante operaciones de fusión que modifican el marco de referencia. Y fijadas esas condiciones, que pueden ser más o menos exigentes, a FERNANDO los pretendientes toca decidir seguir adeURBANEJA lante con sus objetivos o desistir, o modificar sus planteamientos. Deseable sería que cada cual esté en su sitio y conforme a su responsabilidad. Los organismos independientes, del tipo del TDC, la CNE... que son recientes y aun novicios en España, tienen que construirse una reputación, ganar respeto. No lo están haciendo, tanto que quizá conviniera volver al modelo napoleónico, con una administración profesionalizada, con funcionarios de carrera que proponen decisiones razonadas a los políticos de turno. Y todos ellos responden ante la justicia del principio de legalidad. N I contigo ni sin ti. El pensamiento único impone la politización de la economía, pero a continuación lamenta que los políticos manden sobre la economía. La cosa tiene un lado entrañable, como cuando José Blanco aseguró que, dado que hay informes contradictorios acerca de la opa de Gas Natural sobre Endesa, el Gobierno ¡buscará el equilibrio en pro del interés general! Pero dejando de lado bromas e insultos a la inteligencia, el asunto es serio y nadie parece ponerle remedio. Mejor dicho, casi nadie. Desde hace tiempo, mi vecino y compañero, y sin embargo amigo, Fernando González Urbaneja defiende con desCARLOS treza una idea para zanjar el problema BRAUN de la politización de entidades como el Tribunal de Defensa de la Competencia: sustituirlo por funcionarios. Me parece un buen argumento, aunque yo iría más allá. Son más de fiar los funcionarios que los políticos, pero me pregunto: ¿qué tiene que decidir ningún funcionario sobre una opa? En las operaciones empresariales o hay violencia y defraudación o no las hay. Sólo cabe interferir en ellas en el primer caso, y sólo los tribunales de verdad, los jueces de toda la vida. Propongo suprimir los organismos politizados, pero no sustituirlos por nada más que la ley. ¿Y usted qué opina? Déjenos su mensaje o su voto en la página web www. abc. es eldebate N fases de personalidad política indefinida reaparecen las conspiraciones de café, la pesca a río revuelto. Siempre hay alguien dispuesto a incitar a los demás a subirse a una mesa del café La Fontana de Oro y proclamar una alteración de régimen. Y siempre hay alguien que, en extraña coincidencia o complicidad, arrima su afán de supervivencia infinita a un Estatut o a una alianza cualquiera. Aquel conservador aplicado y tenaz que fue Sánchez de Toca poseyó una gran explotación azucarera en Cuba. Al subir muchísimo el precio del azúcar en 1920, Sánchez de Toca creyó que nunca bajaría. Según sus biógraVALENTÍ fos, era un político de PUIG gabinete, un hombre de biblioteca. Escribió entonces un libro para explicar cómo aquellos precios ya no bajarían y se mantendrían, en virtud de argumentos de peso científico. La libra de azúcar estaba en aquel instante en veintitrés centavos. Aparece el libro de Sánchez Toca y de inmediato, de forma casi fulminante, la caída del precio del azúcar llega a los dos centavos por libra. Confundir los deseos con la realidad es uno de esos errores que en política se pagan caros, hasta el punto de que uno se queda sin capital, sin futuro practicable, con el azúcar a dos centavos por libra. Queda por ahí, en anaqueles y librerías de viejo, aquel libro que confiaba de forma permanente en el azúcar a veintitrés centavos. El caso vale lo mismo en euros o, si se quiere, en dólares. En realidad, ya nadie posee explotaciones azucareras en Cuba: a lo sumo recibe alguna caja de habanos remitida por Fidel Castro, por valija diplomática. También es verdad que España es políticamente una sociedad mucho más consistente y articulada que la que conspiraba en las tertulias de La Fontana de Oro Aún así, existen talantes inextinguibles, plumas al servicio de quien pague mejor, políticos cuya superficialidad se presta a bajar con las aguas más turbulentas. A cada uno su fotomatón, su bandera de conveniencia. Esos son modos con fecha de caducidad. Las sociedades abiertas avanzan por otros derroteros. Es singular que la política y el periodismo a menudo persistan en lo arcaico cuando la sociedad ya anda buscando sistemas de red. Unos se reparten despojos en La Fontana de Oro y los demás hacen pesas en el gimnasio, exploran mercados en Asia o invierten en software A veces cuesta demasiado avenirse a vivir el presente fascinador y cambiante. Como las estatuas de sal, hay quien se quedó para siempre en postura de conspirador barojiano, saltando del coche al reservado del restaurante, sin darse cuenta de que el clima a lo mejor ha cambiado. vpuig abc. es