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54 Cultura JUEVES 5 1 2006 ABC Mañana, con su ejemplar diario de ABC, Solaris, la película de Steven Soderbergh y la novela homónima de Stanislaw Lem, por tan sólo 8,95 euros más Visitantes al otro lado del cosmos TEXTO: CARLOS TEJEDA Los que conozcan la versión realizada en 1972 por Andrei Tarkovski, difícilmente podrán evitar las comparaciones. De la sobriedad alcanzada por el gran maestro ruso a esta nueva revisión de la novela de Stanislav Lem hay un abismo, aunque no por ello hay que quitar mérito a esta estimable adaptación de 2002. De hecho, sorprenderá al espectador, pues es un excelente filme muy alejado de los productos made in Hollywood Gira en torno al sentido de la existencia, la vida, la muerte o los sueños; y entre medias, referencias culturales (como la poesía de Dylan Thomas) Parte de este milagro se debe a su director Steven Soderbergh (Sexo, mentiras y cintas de vídeo) que goza de una cierta independencia dentro de la gran industria, permitiéndole alternar productos más comerciales Ocean s eleven con otros más personales (Traffic) A este segundo grupo pertenece Solaris que cuenta con la magnífica presencia de George Clooney como protagonista Una atractiva película que se puede resumir con la cita del Quijote que precisamente lee el Kelvin de la versión soviética: Solo una cosa sé señor: cuando yo duermo, no conozco el miedo, ni las esperanzas, ni los trabajos, ni la dicha. Gracias a quien inventó el sueño, ésta es la única balanza que iguala al pastor y al rey, al tonto y al sabio. Sólo es malo el sueño profundo: se parece demasiado a la muerte Y Soderbergh sentenciará a través de la boca de uno de los personajes: No hay respuestas, solo opciones AGUA PESADA FÉLIX ROMEO Solaris es una novela de lector. Como Don Quijote, donde un lector enloquece leyendo libros de caballerías. Como Las amistades peligrosas donde una lectora cree que puede dominar la voluntad de otros. Como Madame Bovary, donde una lectora enloquece leyendo relatos de amor. En la novela de Stanislaw Lem, el psicólogo Chris Kelvin, enviado a una investigación al planeta Solaris, un espacio alucinante regido por una inteligencia acuática, enloquece leyendo bibliografía científica, completamente teórica y completamente delirante, sobre las singulares condiciones del planeta. Como en todas esas novelas de lector, como Don Quijote por Dulcinea, como la Marquesa de Merteuil por Valmont y por Prevan, como Madame Bovary por sus dos amantes, un amado al que resulta difícil someter gobierna la vida del prota- George Clooney y Natascha McElhone en una escena de Solaris gonista. El Chris Kelvin de Solaris se siente perturbado por la incomprensible presencia en el planeta de la que fue su mujer, Harey, que acabó con su vida suicidándose. Stanislaw Lem (Ucrania, 1921; polaco de origen judío) es un escritor que utilizaba la ciencia ficción, un género que confiesa haber abandonado, para mostrar su pesimismo por un mundo que sacraliza el progreso tecnológico. Por un mundo que no le gusta. En Solaris, hay una crítica al método científico, a la religión, a la historia, a la antropología, al antropocentrismo, a la sociología... Pero lo más desasosegante de la novela no es su parte racional, sino su parte irracional, la que parece surgida directamente del mundo de las pesadillas. No es extraño: Stanislaw Lem había podido huir del Holocausto, pero vivía, cuando escribía Solaris, bajo el totalitarismo comunista.