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52 Cultura JUEVES 5 1 2006 ABC Las conmemoraciones del aniversario del gran artista francés arrancan en Washington el próximo día 29, en la National Gallery, cuyos fondos integran lo esencial de una exposición que se anuncia como un acontecimiento internacional, Cézanne en Provenza Cézanne, revisitado en su centenario TEXTO: JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Las conmemoraciones del centenario de la muerte de Paul Cézanne (1839- 1906) tendrán una especial dimensión trasatlántica las dos grandes exposiciones nacionales, en París y Aixen- Provence, han sido organizadas en colaboración con el MoMa neoyorquino y la National Gallery de Washington, sin cuyos préstamos no hubiera sido posible presentar en su patria todas las dimensiones esenciales de la pintura de uno de los patriarcas fundacionales del arte contemporáneo. Siendo uno de los pintores esenciales y populares, cuya obra influye en todos los maestros del arte contemporáneo, Cézanne será visitado y revisitado a través de incontables publicaciones (biografías, ensayos, estudios especializados, etc. numerosos coloquios y varias exposiciones, en Europa y los EE. UU. Pero quizá no sea del todo anecdótico que el centenario de uno de los artistas emblemáticos de la pintura francesa y europea, el Año Cézanne, comience en Washington, el próximo día 29, en la National Gallery, cuyos fondos propios integran lo esencial de una exposición que se anuncia como un acontecimiento internacional, Cézanne en Provenza ba indispensable el diálogo permanente con las tradiciones inmediatas: no pretendía romper con nada, sino todo lo contrario: aspiraba a abrir nuevas perspectivas y maneras de mirar. En ese sentido, Cézanne es un precursor que nos invita a reconstruir los cimientos del arte forzosamente contemporáneo. En el terreno biográfico, la habiografía oficial del canon vanguardista ha solido silenciar la evidencia: Cézanne fue un tímido conservador político, con enormes problemas personales en el terreno de las costumbres. La gran historia de amor con Hortense Fiquet, la madre de su hijo, no siempre tuvo buena acogida familiar. Y el retrato de Cézanne que realiza Zola en una de sus novelas es el de un personaje dividido entre su conservadurismo social y sus apasionamientos estéticos y sensuales. No es un secreto que la novela de Zola precipitó una crisis fatal para la amistad de los viejos camaradas de juventud. Homenajes esenciales En el terreno de la historia de la pintura, Picasso, Balthus, Ramón Gaya, etc. todos los maestros del arte contemporáneo rindieron en su día homenajes esenciales. Todos consideraban a Cézanne como uno de los maestros fundacionales. Desde esa óptica, Cézanne, en menor medida que Monet, es una encrucijada, un jalón, que se resiste a romper con la figuración. Los paisajes de Monet anuncian el arte abtracto. Matisse, en Collioure, pinta paisajes que ya son abstracciones líricas. Cézanne prefiere integrar la figura humana en el paisaje. Él todavía considera impensable la desaparición de la figura humana: su amor físico por la montaña de la Sainte- Victoire es indisociable de su atracción carnal por las figuras del desnudo femenino, celebradas con la misma pasión panteísta por los colores y las formas. En el terreno de la recepción, celebración y conservación, el Año Cézanne comienza recordando la evidencia. EE. UU. quizá comprendió antes que Francia el alcance definitivo de la obra del artista. Cézanne nació, vivió y realizó su obra en el seno de unas relaciones familiares muy acomodadas. No fue un artista ni vanguardista ni bohemio Aspiraba al gran arte. Y su trabajo tenía la gravedad del sacerdocio del artista consagrado a una disciplina a la que consagra lo esencial de su vida, en detrimiento, incluso, de su vida familiar. Ganó en vida cierta y discutida fama. Sus amigos y algunos marchantes de genio lo admiraban. Pero su obra no destacaba en el París de su época de manera muy particular. Murió en soledad, en su Provenza natal, tras una desafortunada caminata, en busca, imposible, del misterio oculto en el aura espectral de la Sainte- Victoire, que este año será un motivo particular de peregrinación turística. Sainte- Victoire Cézanne no sólo nació en la Provenza (en Aix) Toda su obra puede interpretarse como el camino de la búsqueda y revelaciones de los colores y paisajes de su país natal, de Estaque a la mitológica montaña de la Sainte- Victoire, convertida en tema místico y estético. Esa relación carnal y espiritual de Cézanne con su tierra influiría de manera capital en muchos capítulos del arte de las primeras décadas del siglo XX. Baste recordar que otros grandes artistas posteriores, como Picasso, Matisse o Derain, encontrarían en otras ciudades del sur francés (Collioure, donde reposa don Antonio Machado, para la eternidad) los caminos abiertos por Cézanne. Y no pocos de los más grandes artistas españoles, de principios del siglo XX descubrirían los colores y paisajes españoles influidos de muy distinta manera por Cézanne. Y es ese Cézanne de Provenza el que abrirá las conmemoraciones del centenario en Washington. La misma exposición se instalará en el museo Granet de Aix a finales del mes de mayo. El segundo aldabonazo conmemorativo será la exposición Cézanne y Pissarro, 1839- 1906 que se inaugurará en el Museo de Orsay de París el 28 de febrero. Gran parte de los cuadros de la muestra también provienen de EE. UU. cedidos por el MoMa neoyorquino y el Museo de la ciudad de Los Ángeles. Las relaciones entre Cézanne y Pissarro constituyen un capítulo esencial de las semillas del arte contemporáneo. Ambos comenzaron intentando aprender a pintar, siguiendo los modelos de las escuelas de arte de la época. Ambos Cézanne, con Pisarro, una amistad que se plasmará en una exposición son figuras esenciales de la escuela impresionista. Ambos reinventan el arte de pintar a través de la contemplación del paisaje, a la luz de revoluciones estéticas que estaban comenzando a fraguar. Contemplación que algo tenía de ceremonia budista: a Cézanne le encantaba integrar el desnudo femenino en el paisaje... pero realizaba tal síntesis sirviéndose de fotografías reinterpretadas a la luz de sus emociones estéticas, contemplando el paisaje natural, visitado en forma de peregrinación artística... Si en el terreno pictórico el Año Cézanne estará muy marcado por los préstamos de las colecciones públicas norteamericanas, en el terreno biográfico, interpretativo, el majestuoso legado del artista todavía ofrece incontables flecos por revisitar. Siendo uno de los primeros pintores definitivamente contemporáneos, Cézanne no aspiraba a romper con la tradición, como impondría, pocas décadas más tarde, el canon de las vanguardias difuntas. Cézanne considera- AFP Principales actividades Cézanne en Provenza Reúne 116 obras. (National Gallery of Art de Washington, del 29 de enero al 7 de mayo; Museo Granet de Aix- en- Provence, del 9 de junio al 17 de septiembre) Cézanne y Pissarro 1865- 1885 en el Museo d Orsay de París, del 28 de febrero al 28 de mayo. Organizada en colaboración con el MoMA y el Museo de Los Ángeles. Cézanne sous la toile (Teatro del Jeu de Paumme, del 10 de mayo al 10 de junio) Lecturas, talleres infantiles y un espectáculo teatral. Los caminos de Cézanne La ciudad de Aix- en- Provence presenta por primera vez recorridos a cielo abierto que permitirán al paseante seguir los pasos del pintor. Rilke y Cézanne Centro franco- alemán de Provenza (junio) Cézanne, una relectura Musée des Tapisseeries (agosto- octubre)