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16 Nacional VISITA DE EVO MORALES A ESPAÑA JUEVES 5 1 2006 ABC UNA MALA NOTICIA PARA ESPAÑA CARLOS ALBERTO MONTANER ntes de llegar a España, y como para calentar los motores, Evo Morales peregrinó por La Habana y por Caracas. Comenzó por il consiglieri Fidel Castro y continuó con su godfather Hugo Chávez. En La Habana, muy graciosamente, Morales excluyó al Rey de su lista de agravios. Il consiglieri le explicó que, por ahora, no convenía agitar el fantasma de los atropellos a los nativos. Ya habría tiempo para eso. Junto al godfather en cambio, el lenguaje de Morales se tornó más agresivo. Reiteró que forma parte del eje Cuba- Venezuela- Bolivia y firmó unos protocolos por los que Caracas aportará dinero y petróleo para el desarrollo del empobrecido hermano revolucionario. La elección de Morales es un negocio tan malo para España como para EE. UU. Morales es un colectivista convencido de la mala entraña de los inversionistas extranjeros, y a medio plazo sólo acabará aceptándolos, como en Cuba y últimamente en Venezuela, si se asocian con el Estado boliviano. No es un político que cree en la empresa privada. Es un colectivista que, como carece de capital y de dominio de la tecnología, no le queda otro remedio que realizar con los empresarios extranjeros ciertos pactos parciales y transitorios, sin dejar de pensar que se trata de una casta de canallas como suele llamarles Fidel Castro con un asco infinito. Y queda el asunto de la coca. La coca boliviana no se vende en las calles de New York, sino en las de Sao Paulo, Madrid y París. España ya es el país europeo en el que más cocaína se consume. Lo probable, pues, si aumenta el área de los sembradíos de coca bolivianos, es que progresivamente se multipliquen y abaraten las exportaciones clandestinas, lo que precipitará el número de adictos en el país. América Latina vive una convulsa etapa neopopulista que tiene rasgos del viejo guirigay de los años 30 y 40, cuando Lázaro Cárdenas, Perón y Getulio Vargas armaron un caos revolucionario- fascistoide, sumada a la experiencia dictatorial de la izquierda bananera de los 70 y 80, cuando reinaban Velasco Alvarado en Perú, Torrijos en Panamá, Ortega en Nicaragua y mi inmortal compatriota Castro en Cuba. Todo ese mundo antiguo y fracasado, como las momias egipcias en las malas películas de terror, ha vuelto a la vida con un suero de petrodólares a la vena y el manual del perfecto idiota latinoamericano bajo el brazo. ¿Qué hacer frente a estos tipos? El asunto es difícil: es más un tema de psiquiatría que de política. A El líder indigenista, saludado efusivamente por una mujer de la colonia boliviana en España Ningún gurú de la moda ensalzará el jersey de Evo Morales, ni falta que le hace: el líder aymara y los suyos son una variante andina de los descamisados argentinos o unos modernos sans culottes que en las manifestaciones de mayo en La Paz arrancaban y quemaban corbatas Evo al desnudo ROSA BELMONTE MADRID. El aparente desaliño indumentario de Evo Morales no es más que una declaración de principios. Y aquí no vale lo de Groucho Marx estos son mis principios, si no le gustan tengo otros Soy de izquierdas y llevo chompa. Porque yo lo valgo. Sólo es de esperar que por lo menos sea de llama boliviana (el país andino tiene el mayor número de llamas del mundo) O de alpaca (el segundo, detrás de Perú) O de vicuña (el quinto) No hay que desdeñar el factor del producto nacional pero la cuestión es otra. El traje y la corbata no son más que símbolos de la sociedad burguesa a la que él se precia de no pertenecer, aunque su amigo Hugo Chávez sí los use, al igual que Fidel Castro cuando no va de verde. La ropa es el mensaje. Morales y los suyos son una variante andina de los descamisados argentinos o unos modernos sans culottes (en su caso, sans cravate En realidad, no tan modernos. Aquí el asunto nos suena pelín an- tiguo porque el último jersey de renombre fue el de Marcelino Camacho pero en Bolivia es el último grito. Contaban los periódicos de La Paz que en la marcha sobre la ciudad del pasado mes de mayo hubo incursiones corbaticidas. Algunos manifestantes que se adentraron en barrios tradicionales como Miraflores se dedicaron a arrancar corbatas de estupefactos cuellos de clase acomodada. Y a romperlas o quemarlas, asumiendo en la tradicional prenda masculina el mismo significado que pudiera tener la bandera del enemigo. Por eso no extraña que, como mucho, el líder cocalero luzca camisa y chaqueta de ante (como los políticos españoles en mítines casual de fin de semana) La tontería occidental y capitalista ha llegado al extremo de calificar a Hamid Karzai como el hombre más elegante del mundo. Lo hicieron Tom Ford y Silvia Fendi, que encomió también la despreocupación en el vestir del entonces primer ministro afgano y actual pre- sidente del país. ¿Despreocupación? Pero si va total y concienzudamente disfrazado, si lo mismo se pone una capa uzbeka que un karakul takik (el gorrito gris) Ninguno de esos gurús de la moda va a ensalzar la elegancia del presidente de Bolivia ni su sencillez nada despreocupada. Ni falta que le hace. A ver si va a poder García Márquez ir en guayabera a recoger el Nobel y el líder aymara no va a poder lucir jerséis y zapatones para ver a Zapatero, a Moratinos, a los dirigentes de la CEOE y al mismísimo Rey. Tampoco es que el hombre haya tenido mucho tiempo para cambiarse, que menuda agenda le tenían preparada. A lo mejor es que como es soltero y padre en la vida no tiene quien le eche una muda en la maleta. De todas maneras, no seré yo quien critique el suéter del presidente boliviano. La aguja de oro se la lleva hoy Cassano y su cazadora con piel ¿de conejo? Desde el traje blanco de Sergio Ramos no había visto cosa semejante. La apretada agenda de Morales incluyó un encuentro con Felipe González y un almuerzo con empresarios españoles, entre EFE AP los que estaba Antonio Brufau, presidente de Repsol, principal inversora española en Bolivia. Y toda la jornada lució el mismo jersey