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ABC JUEVES 5 1 2006 Nacional VISITA DE EVO MORALES A ESPAÑA 15 España impidió que escoltas de Chávez armados protegieran al líder boliviano El dirigente cocalero llegó a Barajas en un avión del presidente venezolano los servicios de seguridad venezolanos a dejar las armas en el avión y les permitió entrar en el país, pero no hacer labores de vigilancia L. AYLLÓN MADRID. El protectorado de Hugo Chávez sobre Evo Morales no tiene límites. Tras haberse volcado en su ayuda durante la campaña electoral y después de haberle recibido con todos los honores el martes en Caracas, ayer puso a su disposición un avión Falcon para que pudiera desplazarse a Madrid. Chávez no quiso ser menos que su amigo Fidel Castro y no sólo le facilitó la forma de viajar a Europa, sino también un servicio de seguridad especial para que le acompañe en su gira europea, tal vez porque días atrás algún colaborador del líder cocalero había expresado sus temores a que pudiera ser objeto de un atentado en su peregrinar por Europa. Fuentes bolivianas confirmaron a ABC la presencia de los policías venezolanos. La sorpresa de las autoridades espab El Gobierno obligó a ñolas al comprobar que en el avión viajaban tres escoltas venezolanos convenientemente armados para proteger al hermano Evo Morales fue mayúscula. No es habitual que un país preste los servicios de seguridad a otro mandatario en un tercer país, y menos si sólo tiene la condición de presidente electo. Por ello, se hizo ver a Morales que los escoltas únicamente podrían entrar en territorio español si no portaban armas, petición a la que accedieron. Pero no sólo tuvieron que dejar sus pistolas en el avión, sino que tampoco les fue permitido continuar acompañando al mandatario boliviano, que se alojó en el hotel Castellana Intercontinental, de cinco estrellas. Tal vez porque Morales quiso agradecer a su protector los detalles que estaba teniendo con él, retrasó su salida de Caracas y llegó con casi tres ho- ANGEL DE ANTONIO No sólo tuvieron que dejar sus pistolas en el avión, sino que tampoco pudieron seguirle en su visita ras de retraso a Madrid, uniéndose así al grupo de mandatarios que suelen hacer esperar a los demás, como, por ejemplo el brasileño Lula da Silva. El ministro Moratinos, con quien estaba citado a las nueve y media, tuvo que esperarle hasta las once y media. Morales llegó con humor y medio en broma, medio en serio, le dijo que si Zapatero no acudía a su toma de posesión, el día 22, no tomaría posesión. Tras hacer esperar también más de una hora al ministro Montilla, sólo pudo enderezar la jornada a mediodía en el almuerzo con los empresarios. Por la tarde, se abrazó efusivamente con Felipe González y luego se dirigió a La Moncloa, para hablar con Zapatero. El presidente del Gobierno bajó las escaleras para saludarle al salir del coche. Morales vestía su jersey del Altiplano. Zapatero, sonriente como Morales, le estrechó la mano y lo volvió a hacer, a requerimiento de los informadores gráficos, en lo alto de las escaleras, mientras intercambiaban unas pocas palabras. En ningún momento dejaron de sonreír. Luego se dirigieron al interior y Zapatero le dio unas cariñosas palmaditas en la espalda.