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ABC JUEVES 5 1 2006 Opinión 5 MEDITACIONES DESDE DENTRO A ÚN no se sabe cómo acabará la historia, pero hay quien ya está señalando víctimas de la discusión y el clima político propiciado por la traumática tramitación del Estatuto catalán. Desde algunos círculos de CiU se anda sugiriendo- -de manera interesada, no lo duden- -que el actual portavoz de la coalición en el Congreso de los Diputados, Josep Antoni Duran Lleida, medita su retirada política a medio plazo. Quizá lo de menos es que semejante especie pueda tener menos fiabilidad que un mechero en un huracán, pues lo importante es que alguien en CiU la haya lanzado, precisamente cuando la figura política del político democristiano adquire un perfil alto en la negociación estatutaria y cuando algunos le otorgan, incluso, un papel fundamental en el tempo del partido. MARCO AURELIO LEER Y PENSAR UN AÑO DECISIVO PARA BUSH PROFANACIONES DE GIORGIO AGAMBEN Anagrama Barcelona, 2005 126 páginas 12 euros E La danza sobre el hoyo Octavio Paz escribió en alguna ocasión que el arte era lo que quedaba de la religión: La danza sobre el hoyo Algunos años después, Giorgio Agamben (Roma, 1942) tras definir la religión como aquello que sustrae cosas, lugares, animales o personas al uso común y las transfiere a una esfera separada elogia la idea de profanación como restitución de las cosas sagradas al uso común de los hombres. Continuando su peculiar estilo de reflexión, de raigambre montaignesca, y a caballo de la filosofía y la literatura, Agamben detiene su mirada, en estos breves y brillantes ensayos, en motivos aparentemente tan dispares como la idea latina de genius, la magia y su relación (ética) con la felicidad, el sujeto capturado en la fotografía, la figura del ayudante en la tradición literaria, el sentido de la parodia, la difícil expresión del desear, etcétera. El profesor de Estética de la Universidad de Venecia nos ofrece en Profanaciones una muestra del sugerente divagar teórico ya presente en algunos de sus mejores libros, como Estancias (Pretextos, hoy agotado) y que lo ha convertido en uno de los pensadores europeos más leídos de las últimas décadas. MANUEL RODRÍGUEZ RIVERO L dibujo de anteayer, página 7, del Herald Tribune resumía la situación con ironía y piedad: el consejero, abrumado de papeles, se dirije a la mesa presidencial. Señor Presidente, cuando Dios le dijo que invadiera Irak, ¿no le explicó alguna manera de salir de allí? El camino que elija este mes George W. Bush será decisivo para su mandato. Los asuntos oscuros se acumulan: la tortura, contra la que el senador de su partido, John McCain, ha lanzado su ofensiva contra la Casa Blanca; el espionaje a ciudadanos americanos, saltando por encima del tribunal secreto que debería autorizarlo; la renovación, por sólo cinco semanas, de la Patriot Act; el procesamiento por enriquecimiento ilícito de Tom DeLay, líder de la mayoría en la Cámara; los sobornos a congresistas de Jack Abramoff, un conseguidor del Partido Republicano; la acusación DARÍO del fiscal contra Lewis Libby, larga VALCÁRCEL mano del vicepresidente Cheney, por falsedad, perjurio y obstrucción a la justicia... Añádase el endeudamiento. Esperamos reducir el déficit a la mitad en 2009, dice la administración (o sea, cuando ya no esté Bush) Pero no se añade la petición del Departamento del Tesoro al Congreso, por cuarta vez en esta presidencia, un nuevo techo para la deuda federal. Franklin D. Roosevelt, en su silla de ruedas, tenía intuición e infinita cultura política. Reagan, formidable intuición. George H. W. Bush, gran cultura política. Reagan vio cómo la columna vertebral del sistema comunista podía romperse. Sin un disparo. Todavía no valoramos lo que aquello fue. Los Chernienkos hubieran arrastrado los pies durante 50 años más, creando miseria económica y moral a su alrededor. Reagan comprendió hasta qué punto valía la pena intentarlo y a ello fue. Polonia, Hungría, Checoslovaquia, forman hoy parte de la Unión Europea. Bush, el verdadero, consumó la gigantesca operación y respaldó la reunificación de Alemania, pactada por Kohl y Mitterrand. Este panorama, victoria occidental sobre el comunismo, es el que el segundo Bush ha emborronado, levantando la bandera unilateral, convertido hoy en apóstol del multilateralismo. Sin entender, sin captar, sin oler qué significaba el atentado de las Torres. Su orden de ataque (no había armas de destrucción masiva ni vínculos con Al Qaeda: pero Irak se invade, 40.000 muertos) nos revela el nivel verdadero de este presidente. George H. W. Bush era un conservador refinado y culto. Un visitante europeo da cuenta un fin de semana en Kennenbunk Port, invitados por el entonces presidente, padre del actual. Nuestro narrador acompañaba a un jefe de Estado. La señora Bush le acomodó. Si no le importa, le he puesto en el cuarto de mi hijo George, no he recogido nada, lo he dejado tal como estaba, sólo le han hecho la cama... Nuestro observador ve los libros del muchacho, entonces de cuarenta y pocos años: tebeos, dibujos animados, bates de beisbol, guantes de boxeo... En el piso bajo, la biblioteca de Bush padre, frente al Atlántico: testimonios de Nixon abiertos por la página 405, obras de Alexander Hamilton subrayadas... A veces, la cultura política ayuda a formar el carácter. Reagan no la tenía, pero sí experiencia: había sido elegido y reelegido gobernador de California. No tenía un padre presidente, había hecho frente a la vida, había sido de izquierdas, había evolucionado hasta convertirse en un gran líder. Todavía recordamos su lema de campaña en 1980, A fresh start for America... Ahora Bush intenta reorganizar sus fuerzas, pasa revista. Las cartas que guarda son conocidas. The Weekly Standard un semanario neoconservador, editorializaba: La idea de que Bush vaya a desvelar una nueva agenda en su discurso del Estado de la Unión (el 31 de este mes) es simplemente ridícula