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ABC MIÉRCOLES 4 1 2006 Cultura 57 El MoMA reconoce el laborioso arte de la animación en 3 D con una exposición sobre Pixar La muestra resalta la mezcla de la última tecnología con el dibujo más tradicional b Abierta hasta el 6 de febrero, la exposición está rodeada de conferencias y talleres dirigidos por los artistas de Pixar, así como de las proyecciones de sus filmes JOSÉ LUIS DE HARO SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Por primera vez en mucho tiempo, los niños estarán deseosos de que sus padres les lleven al Museo de Arte Moderno (MoMA) de Nueva York, en lugar de al parque de atracciones. Una nueva exposición en el centro de arte de la Gran Manzana recoge una retrospectiva de algunas de las obras de animación por ordenador más significativas de los estudios Pixar. Una muestra que resalta la mágica mezcla de la última tecnología con los tradicionales dibujos para dar lugar a obras tan fascinantes como Buscando a Nemo o Los Increíbles Bajo el nombre de Pixar: 20 años de animación tanto pequeños como adultos se dejan llevar por los espacios y ambientes creados por los estudios de animación, con base en Emeryville, a través de dibujos, pinturas y esculturas de algunos de los personajes más reconocidos los largometrajes de Pixar. Y es que cuando se piensa en animación en tres dimensiones enseguida vienen a la mente monitores y ordenadores, pero el intrincado proceso de elaboración de las obras de esta compañía, que celebrará su vigésimo aniversario en 2006, abarcan otras disciplinas artísticas mucho más rudimentarias. Queríamos estar seguros de que los visitantes de la exposición comprendieran que los filmes generados por ordenador no se crean simplemente pulsando un botón explicaba Steve Higgins, uno de los promotores de la muestra. Las fases previas a la creación se preparan con medios tradicionales, como el lápiz y el papel Esta cautivadora exposición supone la mayor muestra sobre animación digitalizada que el MoMA ha realizado nunca y recoge obras que nunca antes se han podido ver fuera de los estudios de Pixar en California. El recorrido por la muestra permite al espectador merodear por los entresijos detrás de las escenas y además experimentar el proceso de creación, no sólo de personajes sino de ambientes y nuevos mundos para sus películas. Boceto de Teddy Newton para el personaje de Edna en Los Increíbles Por ejemplo, el desarrollo del personaje Sullivan en Monstruos, S. A. está representado en la muestra por ocho esculturas de poliuretano del artista Jerome Ranft, cada una de las cuales refleja un énfasis diferente en su carácter y fisonomía. Los collages de Los Increíbles de Teddy Newton, los dibujos en carboncillo de Buscando a Nemo de Simón Varela, y las obras en técnica mixta de Monstruos S. A. de Harley Jessup, muestran el proceso de creación de los ambientes de las películas. La exposición podrá visitarse hasta el próximo 6 de febrero y también contará con conferencias y talleres dirigidos por los artistas de Pixar, además de proyectar sus seis largometrajes y once cortometrajes realizados hasta la fecha, antes del estreno de su próxima obra cinematográfica, que llevará por título Cars TEATRO Viaje del Parnaso Autor: Miguel de Cervantes. Versión: Ignacio G. May. Dirección: Eduardo Vasco. Escenografía y vestuario: Juan Sanz y Miguel Á. Coso. Iluminación: Miguel Á. Camacho. Composición y dirección musical: Alicia Lázaro. Intérpretes: Israel Elejalde, José L. Alcobendas, Fernando Cayo, José L. Patiño e Iñaki Rikarte. Músicos: Eduardo Aguirre de Cárcer, Alba Fresno, Beatriz Millán y Manuel Pascual. Lugar: Teatro Pavón. Madrid. EL VIAJE FANTÁSTICO JUAN IGNACIO GARCÍA GARZÓN M Una escena de Viaje del Parnaso ABC iguel de Cervantes (15471616) se asomaba ya a la última vuelta de su camino cuando en 1614 publicó Viaje del Parnaso sólo un año antes de dar a la imprenta la segunda parte de El Quijote Una larga tirada de tres mil versos endecasílabos más una coda en prosa que conforman una pieza testamentaria en la que, casi agotada aunque no seca la fuente de la vanidad, el autor bromea sobre la gracia que, según él, no quiso darle el cielo y urde una formidable humorada de inspiración subversivamente clásica, la caricatura de una epopeya contenida en el recipiente de la gran metáfora inagotable del conocimiento: el viaje, ese esquife argumental en el que se han embarcado pasajeros como Gilgamesh, Ulises y Simbad, Jasón y Eneas, Jim Hawkins, Gulliver y nuestro Caballero de la Triste Figura. Sobre la falsilla de una obra de Cesare Caporali, a quien rinde tributo al comienzo, Cervantes siembra su itinerario hacia el monte donde mora Apolo con referencias autobiográficas, pespuntes de su vagabundeo personal. Impulsada su nave por los vientos de la ironía, el escritor arremete serena y desenfadadamente contra las hipocresías y las vanaglorias, las trampas de la fama y los acantilados de la incomprensión, realiza una curiosa criba de la grey poética de su tiempo, y destila una suave amargura repleta de lucidez que atempera con el fluido bálsamo del humor. Una pieza de corte narrativo y de complicado ajuste escénico que Ignacio García May ha adaptado con buen sentido, podando, cosiendo y limando hasta darle un bruñido apropiado para el público de hoy y conservando todo el empaque cervantino. Eduardo Vasco, por su parte, realiza una labor de dirección de las de quitarse el chambergo, un primoroso ejercicio en el que la voz de Cervantes se reparte entre cinco actores que también interpretan el resto de los personajes y manipulan las decenas de títeres que se utilizan en la función. Un trabajo realizado con mimo extremo y donde la llama de la fantasía se alimenta con técnicas y elementos escénicos primitivos que conjugan la inocencia y la maravilla, un bello atrezzo urdido por Juan Sanz y Miguel Ángel Coso y realzado por la iluminación de Miguel Ángel Camacho. Este Viaje del Parnaso es una verdadera joyita teatral, cuya puesta en escena gana el pulso al lastre de la escasa dramaticidad del texto y contiene momentos memorables, como el del enfrentamiento entre las huestes poéticas enemigas o el de la desatada furia de Neptuno. Los actores están muy bien, lo mismo que el cuarteto de músicos dirigido por Alicia Lázaro e integrado perfectamente en la acción cuando ésta lo requiere. ¡Qué hermoso homenaje a Cervantes!