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46 Sociedad ENTRADA EN VIGOR DE LA LEY CONTRA EL TABACO MIÉRCOLES 4 1 2006 ABC PREGUNTAS Y RESPUESTAS ¿Puedo fumar en el garaje de mi comunidad de vecinos? No. La ley prohíbe el consumo de tabaco en espacios cerrados de uso público, como es el caso del aparcamiento subterráneo de una comunidad de vecinos. Tampoco puede encender ningún cigarrillo en garajes de superficies comerciales o en otros que estén cerrados o en el subsuelo. ¿Se puede fumar en un concierto? Sólo si se desarrolla en un espacio al aire libre. No se podrá fumar si el concierto se celebra en una sala de fiestas, una discoteca, un polideportivo o un pabellón de uso polivalente siempre que estén cerrados. El consumo de tabaco en cualquier tipo de espectáculos se restringe, por lo tanto, a espacios al aire libre. En el caso de teatros o cines éstos disponen, como las discotecas, de una moratoria de ocho meses para preparar una sala aislada de fumadores. Trabajadores de la zona financiera de Azca en Madrid fuman junto a la Torre Picasso EFE EL GRAN DILEMA TABÁQUICO EN LAS EMPRESAS SALVADOR DEL REY. Socio de Cuatrecasas y catedrático de Derecho del Trabajo a aplicación en los centros de trabajo de la Ley 28 2005, de prevención del tabaquismo, está ya teniendo- -y tendrá más en el futuro- -una notable incidencia en nuestras organizaciones empresariales. La ley establece una prohibición total de fumar en los espacios cerrados de aquellos centros y su fundamento es el convencimiento de nuestro legislador de que el tabaquismo pasivo es un auténtico riesgo para la salud, en general, y para los trabajadores en especial. Ello le ha llevado a crear un auténtico derecho a un ambiente laboral libre de humo que se superpone a la libertad- -que no derecho- -de los fumadores activos a ejercer su hábito. Esta prohibición, de aplicación inmediata y sin periodo transitorio alguno, ha alterado aquellos equilibrios internos que, de una forma u otra, se habían ido formando en los últimos años en las plantillas, normalmente mediante la habilitación de espacios, separados o no, para que los trabajadores pudieran fumar. En pocos casos se habían optado por la alternativa ahora elegida por la ley, por lo que la incidencia de la misma en la organización física y funcional de la inmensa mayoría de las empresas está garantizada. Sin embargo, y he aquí el gran dilema tabáquico que se les plantea ahora a los directivos empresariales, la prohibición de la ley deja una excepción a voluntad del empleador, cual es la posibilidad de que los trabajadores fumen en los denominados espacios al aire libre Acogerse a esta posibilidad plantea a la empresa ventajas, pero también inconvenientes. La mayor ventaja, por supuesto, es que permite una mayor adaptabilidad de los trabajadores fumadores a las nuevas circunstancias, L especialmente a los denominados nicodependientes de forma que puedan continuar con su hábito y no deban plantearse un abandono radical del mismo. Teniendo en cuenta que más de un 40 por ciento de nuestros trabajadores fuman, no se puede minusvalorar esta opción que facilita la convivencia en el seno de la empresa. Pero hay importantes desventajas. La primera es ya la propia definición de qué ha de entenderse por espacio al aire libre, que en bastantes empresas es problemático cuando el mismo consiste no en jardines o patios, sino en terrazas, balcones y demás lugares que no son claramente espacios totalmente abiertos. Las entradas a los centros de trabajo suelen ser espacios al aire libre, pero muchas empresas tienen graves reparos a su utilización por la imagen que se ofrece a los clientes que las visitan. La segunda, y la más importante para las empresas que no tienen posibilidades de flexibilidad horaria, es la responsabilidad que recae sobre los directores de recursos humanos de gestionar el tiempo de trabajo de los fumadores activos, y ello tanto respecto al cumplimiento de sus propias jornadas como, especialmente, en su posible trato de favor en relación a los fumadores pasivos. En efecto, los trabajadores no fumadores pueden tener dificultades para entender que la empresa deje a los fumado- La opción que menos problemas plantea es dejar fumar en los espacios al aire libre como alternativa transitoria res activos la posibilidad de interrumpir intermitentemente el trabajo para salir a fumar más allá de los descansos previstos- -el famoso tiempo del bocadillo teniendo además en cuenta que, eliminadas las salas de fumadores, los espacios al aire libre suelen encontrarse más distantes de los puestos de trabajo, por lo que al tiempo de consumir el cigarrillo hay que sumarle el de desplazarse hasta esos espacios. Así, cuatro o cinco interrupciones tabáquicas equivaldrán, como mínimo, a más de una hora diaria de tiempo de trabajo. Las posibilidades que se han barajado en otros países para compensar ese tiempo tabáquico como la prolongación de la jornada diaria o la reducción del tiempo de vacaciones puede generar no sólo graves inconvenientes de coordinación en la organización, sino también dificultades legales- -no es posible en nuestro sistema legal reducir los días de vacaciones por ese motivo- Dados estos inconvenientes, muchas empresas incluso con disponibilidad de espacios al aire libre están optando por considerar esta posibilidad que les da la ley de permitir fumar en tales espacios como una alternativa transitoria para, en un plazo más o menos corto- -seis meses, un año- -adoptar la facultad que también le da la ley de prohibir totalmente el consumo del tabaco en los centros de trabajo. La experiencia en otros países y en el nuestro propio demuestra que, con las lógicas excepciones, es ésta la opción que menos problemas le plantea a la empresa a medio plazo y la que contribuye de una forma más decidida al cumplimiento de los objetivos de la ley 28 2005. No obstante, debe asumirse que, de forma inmediata, puede originar problemas en la productividad y bienestar de los trabajadores que tienen muy arraigado ese hábito, y he aquí cuando la dirección de recursos humanos de las empresas ha de emplearse a fondo para facilitar un tránsito que no origine un indebido conflicto en las empresas. La tarea no es fácil, pero ciertamente necesaria. ¿Puedo exigir una habitación para no fumadores? Sí. La ley prevé en hoteles y hostales que sólo un máximo de un 30 de habitaciones sean para fumadores y, el resto, para no fumadores. Sin embargo, existen diversas interpretaciones jurídicas que aseguran que no se puede prohibir fumar a un cliente aunque se le asigne una habitación para no fumadores. ¿Está permitido el tabaco en un comercio? No. Es un centro de trabajo y, a la vez, una zona destinada a la atención directa al público. Sólo podría fumarse en espacios al aire libre, si disponen de ellos, o de lo contrario, en la calle. La prohibición de fumar es válida tanto para empleados como para clientes y alcanza, incluso, a establecimientos comerciales como los estancos. ¿Es el andén de una estación un lugar sin humos? La ley prohíbe totalmente el consumo de tabaco en los andenes a no ser que éstos se encuentren, completamente, al aire libre. En el transporte ferroviario la posibilidad de fumar sólo existe en las salas para fumadores que tendrán que habilitarse en el plazo de ocho meses en las estaciones, ya que está prohibido en todo el espacio de la estación, a excepción de los andenes al aire libre. ¿Puedo seguir vendiendo cigarrillos de chocolate? Puede seguir haciéndolo siempre que se los venda a mayores de 18 años, nunca a menores de esa edad. La ley prohíbe la venta de dulces, refrigerios, juguetes y otros objetos que tengan forma de productos del tabaco y puedan resultar atractivos para los menores Vender o entregar este tipo de productos a menores de 18 años se sanciona con cantidades que van desde los 601 euros como mínimo a los 10.000 como máximo.