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28 Internacional BAJO EL RECUERDO DEL KATRINA MIÉRCOLES 4 1 2006 ABC Las atracciones para los visitantes son ahora los barrios arrasados, los diques rotos, los cementerios de coches bajo la autopista, los campamentos de temporeros El turismo de horror resucita los negocios de Nueva Orleáns MERCEDES GALLEGO CORRESPONSAL NUEVA ORLEÁNS. Antes del Katrina Tours by Isabelle tenía una veintena de empleados que enseñaban a los turistas la estatua del fundador, el Barrio Francés, las mansiones coloniales, los famosos cementerios y el Lago Pontchartrain, entre otras atracciones. Tres meses sentada en casa, en una ciudad abandonada por los turistas, donde sus escasos habitantes aún buscan una explicación a la tragedia, enseñaron a Isabella Cossart el camino para reflotar el negocio: el tour del horror. Ahora enseña, con un enorme mapa del reguero de muertos y la profundidad que alcanzó el agua, los barrios arrasados, los diques rotos, los cementerios de coches bajo la autopista de la infamia, y los campamentos de temporeros que trabajan en la reconstrucción de Nueva Orleáns. Es importante que la gente entienda lo que ha pasado dice al defender el contenido educativo del tour. Su recorrido no es aséptico, sino que busca apuntar las claves y soluciones de una catástrofe sembrada durante siglos con los sucesivos intentos de ganar terreno a las marismas y conectar el río Mississippi con el Lago Pontchartrain a través de canales. Por ellos entró la ola de mar de cinco metros de altura sobre la que volaba el huracán a 250 kilómetros por hora, arrojando sobre los diques los barcos que encontró a su paso. Por favor repite Isabella una y otra vez, llamen a sus congresistas y pídanles que reconstruyan Nueva Orleáns. Menos guerras y más diques dice parafraseando una de las camisetas de moda en el Barrio Francés. electricidad. La lavadora del piso de arriba empezó a tomar agua sin descanso y no lo descubrimos hasta que el agua entró en mi casa por los muros cuenta. Tantos fueron los accidentes caseros que en esos días de septiembre las columnas de humo poblaban el horizonte de Nueva Orleáns, y el Ayuntamiento optó por desconectar el servicio de todas las casas en muchos de los barrios. La reconexión requiere, en primer lugar, que un electricista autorizado revise la instalación para reparar las averías. Con su certificado, el propietario solicita la presencia de uno de los seis inspectores que tiene el Ayuntamiento, y después el alta en la compañía eléctrica. El proceso dura una media de dos meses. Las plantas de bombeo señala Isabella. ¿Quién entiende que estuvieran instaladas en las zonas por debajo del nivel del mar, que son las primeras que se inundan y por tanto las inutilizan? La senda de los errores continúa. El Ritz Carlton, que no sólo tenía sótano, en una ciudad donde hasta los muertos se entierran en alto porque en cuanto se excava un metro se filtra el agua, sino que tenía allí todos los generadores, contadores eléctricos y oficinas de seguridad. El desastre fue tal que aún no han terminado de repararlo. Es uno de los solo diez hoteles del Barrio Francés que todavía no ha reabierto (otros 30 están en funcionamiento, así como unos 800 bares y restaurantes) Y las lecciones del pasado: miren las casas antiguas que han sobrevivido, todas construidas en alto, La catedral de St Louis preside la estampa más presentable de la nueva ciudad AP Por favor repite Isabella, llamen a sus congresistas para que reconstruyan todo esto. Menos guerras y más diques con un largo tramo de escalera para llegar al porche destaca Isabella. Decía Churchill que cuanto más mires atrás, más lejos llegará tu futuro La idea de Isabella ha tenido tanto éxito que ya ha logrado recontratar a dos de sus antiguos empleados, y la compañía Gray Line la ha copiado a mayor escala. Desde hoy, sus autobuses mostrarán el infame Superdome y el Centro Cívico, donde 40.000 personas se amontonaron durante días a la espera de ser evacuadas, los puentes de la calle 17 y la avenida Londres que fueron los primeros en reventar, y algunos de los barrios desaparecidos. Con la publicidad de Gray Line han llegado también las críticas de quienes temen ver su sufrimiento convertido en un circo, pero los ofendidos no han logrado detener a una ciudad que necesita desesperadamente la vuelta de los 10,1 millones de turistas que nutrían su economía. Para demostrar su compromiso solidario, Gray Line donará a organizaciones caritativas tres de los 35 dólares por ticket que cobrará a cada pasajero. Su presidente, Greg Hoffman, promete hacerlo con la más extrema sensibilidad y respeto Al fin y al cabo, decenas de espontáneos se apostan cada día con sus cámaras frente a los diques destruidos, como hacían los turistas en la Zona Cero de Nueva York. ¡Miren qué bonitas han dejado las calles del Barrio Francés! insiste Isabella ante sus clientes. Están más limpias que nunca, y son más seguras que nunca. Creo que ahora es en Houston donde tienen los problemas de crimen que teníamos nosotros. Por favor, cuéntenselo a todo el mundo, díganle a la gente que venga a visitarnos, que los necesitamos. Sólo queremos la oportunidad de trabajar para reconstruir nuestra ciudad La visión de la tragedia Quienes pagan los 49 dólares por el tour de tres horas ya no son los turistas habituales en busca de parranda, sino vecinos, periodistas y trabajadores humanitarios que buscan visualizar la verdadera dimensión de la tragedia. En su furgoneta, dos enfermeras de California que acaban de volver a Nueva Orleáns, tras aquéllos primeros días de septiembre en los que estuvieron asistiendo a las víctimas como voluntarias. A su lado, la señora Newman, que acompaña a su hermana recién llegada, y que pese a vivir en la ciudad acaba aprendiendo mucho más de lo que esperaba. Su piso en el suntuoso Garden District desafió con éxito los vientos huracanados y los cuatro metros de agua que inundaron el centro de la ciudad, pero acabó sucumbiendo al desordenado regreso de la Limosnas en bancarrota M. G. NUEVA ORLEÁNS. Renovarse o morir, ese es lema de supervivencia que reina en Nueva Orleans. La primera misa en cuatro meses que se ha celebrado en la iglesia de Our Lady Star of the Sea (Nuestra Señora Estrella del Mar) fue el Día de Navidad. Y sin misa no hay colectas, ni bodas, ni velas subraya el padre Tony Ricard. ¿Cómo se supone que vamos a reparar los 850 edificios dañados? Por su pasado español, Nueva Orleáns es uno de los centros católicos más importantes de EE. UU. El 45 por ciento de la población antes del Katrina era católica, incluyendo el alcalde Ray Nagin, en una zona que compite con los evangelistas sureños. De ellos ha aprendido el padre Tony algunas de las técnicas oratorias que le han convertido en un tesoro para la archidiócesis, en un momento en que necesita 83 millones de dólares solo para cubrir los daños en propiedad. Por el precio justo te bautizo al perro bromea. El particular estilo de este carismático sacerdote ha dado frutos a la hora de recaudar fondos para levantar esta destruida comunidad católica, que ha tenido que reagrupar los alumnos en colegios mixtos para poder reabrir algunos centros. La archidiócesis del estado de Washington recaudó los 55.000 dólares que ha costado la roulotte que sustituyó a la rectoría. En California, el grupo Earth Wind and Fire recau- dó 18.000 dólares con un concierto. Gracias al padre Tony (www. fathertony. com) han cedido algunas companías de seguros. No sé quién será tu jefe, pero el mío es Dios, y algún día tú también tendrás que comparecer ante él, así que sera mejor que le guste lo que estás escribiendo en ese papel advirtió con tono amenazador al inspector que fue a casa de sus padres. El inspector señaló incluso daños que la familia no había notado.