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24 Internacional GUERRA DEL GAS ENTRE MOSCÚ Y KIEV MIÉRCOLES 4 1 2006 ABC Europa reconoce su vulnerabilidad tras los cortes en el abastecimiento La UE se niega a mediar en la reanudación del diálogo de Rusia y Ucrania b Desde el Ejecutivo europeo se insiste en la necesidad de reforzar la política energética comunitaria que actualmente se reduce a una directiva de 2004 embrionaria LAURA VILLENA. SERVICIO ESPECIAL BRUSELAS. El comisario de energía, Andris Piebalgs, reconoció ayer lo vulnerable que es la Unión Europea ante los problemas por el abastecimiento de gas. Al mismo tiempo se daba la bienvenida a la reanudación del suministro a los países europeos. La ministra de Exteriores austriaca y presidenta en ejercicio del Consejo Europeo, Ursula Plassnik, aseguró que el paso dado ayer por la empresa rusa va en la buena dirección Mientras, los gobiernos de Moscú y Kiev reanudaban las negociaciones para lograr una solución. La reapertura del diálogo se produjo tras la solicitud de ambos países a la UE para que mediase en la negociación, algo a lo que Bruselas reiteró su rechazo. El Ejecutivo europeo aseguró por su parte que la UE no corre el riesgo inmediato de sufrir una crisis energética y fijó su objetivo en la reunión que hoy mantendrán en Bruselas los Veinticinco con la industria gasista. La cita contará con representantes de Gazprom y de la ucraniana Naftogaz, la Comisión Europea y la Presidencia austríaca de turno. Esta reunión busca establecer medidas a nivel europeo para garantizar la seguridad del suministro a medio y largo plazo La vulnerabilidad de la UE en materia energética se debe, entre otros factores, a una política común todavía embrionaria según afirmaron fuentes de la CE. Los socios europeos cuentan en la actualidad con una directiva sobre el mercado de gas que fue aprobada en 2004 y que debe ser aplicada por las legislaciones nacionales antes del 19 de mayo. La débil ley europea define las responsabilidades en el mercado de los Estados miembros y pretende garantizar la seguridad del aprovisionamiento de gas, pero no tiene mucha sustancia según las fuentes, puesto que sólo permite la intervención europea en caso de que las soluciones nacionales resulten insuficientes. Lección para Gazprom El gigante de gas ruso parecía haber subestimado hasta ahora las consecuencias que podría acarrearle su dureza con Ucrania. La UE ya ha comenzado a entablar diálogo con otros países y no parece dispuesta a que su suministro de gas dependa de este apéndice del Kremlin. Compensaciones. Con el ánimo de no perder clientes en Europa, Gazprom prometió ayer compensaciones a los países y empresas que sufrieron pérdidas de gas el pasado uno de enero. Además prometió una diversificación de las rutas de gas con destino a Europa que ahora pasan en un 80 por ciento por Ucrania Kasimierz Marcinkiewicz ELENA CARRERAS Una política común Así, los Estados miembros, que hasta el momento se han mostrado reticentes a la creación de una política común, han comenzado a plantearse la recomendación que los jefes de Estado y de Gobierno lanzaron en octubre en Hampton Court (Reino Unido) y que pretende dotar a la UE de un texto común que regule el mercado de la ener- Polonia ha apostado por la diversificación de fuentes de importación de gas y ya negocia con los países nórdicos gía. Según el portavoz de la Comisión, Johannes Laitenberger, el encuentro de hoy podría ser la oportunidad para que los miembros de la UE acerquen sus posiciones sobre la energía con vistas al diseño de una ley comunitaria. Tras el corte de suministro de gas del pasado uno de enero, Rusia ha dejado ser para muchos países europeos una fuente de garantía, y algunos miembros como Polonia y Austria, buscan desde ayer una diversificación de las importaciones de gas para evitar la dependencia de Rusia. Polonia, que se abastece en un 42 por ciento de importaciones rusas, anunció ayer haber abierto el diálogo con los países nórdicos y los de Asia central y, según afirmó su primer ministro Marcinkiewicz, la diversificación de fuentes es una prioridad para Polonia. LA IMPORTANCIA DE LA VÍA DEL SUMINISTRO ANTONI LLARDÉN. Presidente de Sedigas (Asociación Española del Gas) a crisis surgida entre Rusia y Ucrania a propósito de los suministros de gas puede ser una ocasión para reflexionar sobre diversos aspectos del transporte de esta fuente de energía básica para nuestro país y para la Unión Europea. Ante el interés general por conocer si la crisis ruso- ucraniana que estaba afectando a diversos países europeos tendría efectos sobre el suministro de gas a España hay que responder con un rotundo no y ello porque la ubicación de España, en el extremo sur de Europa, hace que el gas procedente de Rusia esté a tal distancia que su coste de transporte lo hace más caro que otras fuentes de suministro alternativa, opción que nuestro país ha adoptado. Así, España se aprovisiona de Argelia, Nigeria, Trinidad- Tobago, países del Golfo Pérsico, Noruega, Egipto y Libia, e históricamente de otros países, pero nunca de Rusia, de manera que los avatares del suministro de gas ruso no pueden incidir en nuestro aprovisionamiento a corto y medio plazo. Una segunda consideración ligada L también a la posición geográfica de España se refiere a su situación de península, conectada al continente a través de una cadena montañosa como los Pirineos que actúa en cierta manera de muralla natural. Esta circunstancia nos da un carácter casi insular, con ciertos inconvenientes, pero ofrece las ventajas de un fácil acceso al transporte marítimo desde casi todo el territorio nacional, y esta característica ha influido en gran manera en una particularidad del aprovisionamiento gasista español desde sus inicios: el fuerte peso que en el mismo tiene el Gas Natural Licuado (GNL) En el año 2005 el 65 por ciento de los suministros de gas natural a España llegaron en forma de gas natural licuado, lo que por un lado implica un coste algo mayor que el del gas natural vehiculado por gasoductos, si bien es una tendencia constante de la industria del GNL la reducción de costes en todos los segmentos de la cadena, producción, transporte marítimo, almacenamiento y regasificación lo que va haciendo al GNL competitivo a distan- cias de transporte cada vez mayores. En España disponemos actualmente de cuatro plantas de recepción de buques metaneros, a las que se añadirán en el año actual otras dos que se encuentran en construcción avanzada, lo cual supone casi el 50 por ciento de la capacidad total europea. Estas características van configurando una tendencia hacia un mercado mundial unificado para el GNL, proceso similar al seguido por el petróleo. Después de Japón, un archipiélago, o Corea del Sur, una península aislada de la conexión continental asiática por su vecino homónimo del Norte, España es el país con un mayor peso del GNL en su aprovisionamiento. Ello implica un cierto mayor coste, pero ofrece una flexibilidad de la que carece el transporte por gasoducto y permite el acceso a mercados spot cuando la situación es propicia, favoreciendo asimismo el pro- El gas natural licuado implica para España un cierto mayor coste, pero ofrece una flexibilidad de la que carece el transporte por gasoducto ceso liberalizador al facilitar las entradas de gas de numerosos aprovisionadores, proceso más complicado en los gasoductos. Una última consideración, surgida también al hilo de la crisis de Ucrania, podría ser la interdependencia que los suministros de gas natural por gasoducto comportan. La puesta en explotación de yacimientos muy distantes de sus mercados, como son los yacimientos rusos de Siberia, requieren grandes inversiones en las instalaciones y los gasoductos de transporte que los conecten con los puntos de consumo. Por ello, la realización de estos proyectos es fruto de acuerdos políticos y económicos de alto nivel que difícilmente no son respetados salvo causas de fuerza mayor. Sobre el papel el productor podría interrumpir sus suministros, pero el destino de su gas está ligado al del consumidor, y no es fácil darle otra salida, mucho más si los ingresos que genera la venta del gas son un elemento básico de la economía del productor, de manera que la interdependencia entre productor y clientes es una garantía de suministro, que históricamente se ha probado muy sólida, lo que hacía prever que el suministro de gas ruso a la UE no podía estar en peligro por un período prolongado, como así ha sido. Cuestión aparte es la situación de los países de la antigua URSS, pero ello requeriría otro artículo.