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4 Opinión MIÉRCOLES 4 1 2006 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: José Luis Romero Adjunto al Consejero Delegado: Emilio Ybarra Aznar Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL TERCER HOMBRE E UNA OPA INVIABLE E L dictamen del Tribunal de Defensa de la Competencia (TDC) que declara improcedente la Oferta Pública de Adquisición de Gas Natural sobre Endesa, aunque es de emisión preceptiva y no vincula al Gobierno, hace la operación de concentración empresarial inviable en su actual formulación. El Ejecutivo tiene la última palabra, pero un recurso contencioso- administrativo de Endesa contra una eventual autorización administrativa dispondría, no sólo de sólidos argumentos técnicos extraídos de los informes de los órganos consultivos, sino que introduciría al sector energético español en una inseguridad jurídica, empresarial y financiera insostenibles. Es cierto que la iniciativa de Gas Natural se ha politizado, pero a esa tonalidad ajena a la profesionalidad empresarial han contribuido unos y otros sin distinción de partidos, de tal manera que si ahora se aduce que el TDC responde a las filiaciones políticas de los vocales elegidos por el PP, lo mismo podría argüirse de la Comisión Nacional de la Energía (CNE) cuya presidenta- -con voto dirimente- -presenta un perfil abiertamente militante en el PSC. En estas condiciones, tanto por la negativa del TDC como por el condicionado técnico que ya aconsejaba en su informe la CNE, el Gobierno debería instar a Gas Natural a que, o bien reformulase la oferta y redefiniese el modo en que se propondría hacer compatible la opa con la libre competencia y la adecuada financiación de la iniciativa, o bien sugiriese la retirada de la oferta. Todo ello sin perjuicio de que las empresas en conflicto- -Endesa y Gas Natural- -retomasen las conversaciones para un planteamiento amistoso y más racional que el actual. No sería la primera vez que una iniciativa de gran dimensión se frustrase pese al apoyo inicial del Gobierno. La fusión entre Endesa e Iberdrola no fue posible en 2001; y tampoco prosperó en 2000 la intentada opa de Fenosa sobre Hidrocantábrico. La opa de Gas Natural sobre Endesa, quiéranlo o no sus promotores, ha embarrancado al margen de su traída y llevada ideologización. Y lo ha hecho porque las condiciones en las que se producen en éste y otros sectores las operacio- nes hostiles suelen propiciar escenarios destructivos, incompatibles con la racionalidad que exigen los movimientos empresariales y reprochables desde el punto de vista del accionariado que es el que, mediante indicadores habitualmente objetivos, suele dar muestras de complacencia o rechazo una vez formulada la oferta que, en este caso, no es especialmente atractiva para los inversores en Endesa. De otra parte, tanto la CNMV como la propia CNE y la inclinación del Gobierno hacia el logro del buen fin de la operación han generado una insólita resistencia en la empresa opada, que ha movido sus fichas con una habilidad que ha aumentado en la misma medida en que parecía disminuir la confianza de Gas Natural en su iniciativa, a tal punto que, tras el dictamen del TDC, sus portavoces habituales ni siquiera se han pronunciado. El Gobierno dispone de algo más de un mes para tomar una decisión. Sin embargo, lo sensato sería- -si el propio Ejecutivo no lo sugiere- -que los protagonistas de esta batalla empresarial sin precedentes suscribiesen un acuerdo razonable, después de comprobar que, en las actuales condiciones, la opa, tal y como está planteada, no es viable. Y si el Gobierno se empeña en desconocer el dictamen del TDC y autoriza la operación con durísimas condiciones, la situación del sector no mejoraría porque la alargada sombra de un dilatado litigio ante los tribunales lesionaría las expectativas del sector energético español, emponzoñando más aún las ya tensas relaciones entre las sociedades que directa o indirectamente han intervenido en este intento. El Gabinete de Zapatero no se distingue por su sensibilidad hacia los dictámenes de los órganos consultivos, pero en esta ocasión debe transformar la necesidad en virtud, profesionalizar la decisión contemplando los intereses- -no los políticos- -en presencia y pasar página de un episodio que tendría que acabar mejor de lo que empezó, es decir, sobreponiendo la profesionalidad empresarial sobre esta zarabanda de disquisiciones impropias de la dimensión y trascendencia de los intereses estratégicos y financieros que están en juego. L presidente del Gobierno tratará de convencer al presidente electo de Bolivia, el líder indigenista Evo Morales, de que no centre su acción de Gobierno en seguir los pasos de Cuba y Venezuela para conseguir el desarrollo de su país. Difícil lo tendrá Zapatero pues las visitas a La Habana y Caracas han sido los primeros pasos exteriores emprendidos por Morales. Y como el tercero será en Madrid, el Ejecutivo teme que sea inevitable asociar a nuestro país con el antiamericanismo que mantienen Castro, Chávez y el dirigente cocalero, el último en unirse a ese club y que estrenó su victoria electoral asegurando que Bush es el único terrorista Por eso estratégicamente tendría sentido que Zapatero intentase orientar a Morales para que diversificase sus alianzas. Claro que para eso sería más fácil que el presidente español predicara un poco más con el ejemplo, pues él ha hecho casi lo mismo y ha cultivado con denuedo esas amistades peligrosas. Rodríguez Zapatero ERNESTO AGUDO LLEGÓ LA MORDAZA YER entró en vigor la ley que pone en marcha el Consejo Audiovisualde Cataluña, organismo en el que la Generalitat delega la potestad de determinar la veracidad de las informaciones y que, en un hurto a la facultad jurisdiccional de los magistrados, puede imponer multas o cerrar emisoras cuando así lo estime. Desde estas líneas ya se ha comentado que quizás se trate de la agresión más aparatosa que jamás haya sufrido el artículo 20 de la Constitución, que consagra la libertad de expresión y de opinión. Es urgente que los partidos o instituciones que aún creen en el Estado de Derecho- -o aquéllos que estén habilitados para hacerlo- -interpongan ya recurso de inconstitucionalidad contra esta regresión sin matices de las libertades que intenta poner de moda la Policía de prensa. A LA IRRESPONSABLE EXCLUSIÓN DEL PP OS primeros compases de 2006 demuestran que la denuncia hecha por Mariano Rajoy sobre la exclusión del Partido Popular en los asuntos de Estado no ha calado en el ánimo del presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero. Hace poco más de un año, durante un encuentro en La Moncloa, el líder popular ofreció al jefe del Ejecutivo un acuerdo global en las cuestiones esenciales para la estabilidad política del país, especialmente en materia territorial. La idea del partido de la calle Génova era plantear al Gobierno una alternativa a sus pactos con los nacionalistas radicales y a la política diseñada con el tripartito catalán, ampliamente rechazada por la opinión pública. Un año después, las consecuencias están a la vista: Rodríguez Zapatero desdeñó la oferta de Rajoy y la exclusión del PP acordada en el Pacto del Tinell- -suscrito por los socialistas catalanes con ERC- -se ha aplicado implacablemente en la política nacional. La gran coalición alemana entre socialdemócratas y democristianos, sin ser un modelo importable ni oportuno para España, representa una manera sensata de afrontar una situación de bloqueo con criterios de unidad política y con unadefinición clara de las prioridades; entre ellas, no gobernar con minorías extremistas. No habría hecho falta llegar L a un gobierno de coalición entre PP y PSOE para evitar la pérdida de rumbo que apresa a la política nacional. Hubiera bastado con dar continuidad al status quo constitucional construido entre derecha e izquierda desde 1978. Pero si el objetivo del PSOE es, precisamente, renunciar al legado de la Transición y del pacto constitucional, su interlocutor nunca podrá ser el PP. El problema no consiste, obviamente, en que la falta de apoyo del PP impida la aprobación de las reformas legales y estatutarias que patrocina el Gobierno, sino en que sin el concurso de los populares no es posible dar a dichas reformas la legitimidad democrática- -cosa distinta de la aritmética parlamentaria- -que, hasta ahora, había tenido el desarrollode la Constitución en sus aspectos esenciales. Es totalmente pretencioso por parte del Gobierno creer que se puede cambiar el modelo de Estado y de sociedad- -estatutos de autonomía, poder judicial, familia, educación- -sin contar con el único partido que se halla en condiciones de disputar el poder al PSOE. Rodríguez Zapatero no tiene mayoría parlamentaria, respaldo social ni mandato electoral suficientes para acometer este verdadero cambio de régimen mediante una estrategia de beligerancia abierta- -y, en buena medida, carente de justificación- -contra el PP. CAMBIO SOCIOLÓGICO AN rápida está siendo la asimilación de las nuevas tecnologías por parte de lasociedades de nuestro entorno, y tan cotidiano resulta su uso, que sólo al detenerse en las cifras se aprecian los cambios que aquéllas están operando en los hábitos del tejido social español. Durante estas fechas, y sólo en las horas punta de Nochebuena y Nochevieja, se realizaron más de cien millones de sms y llamadas a móviles. Hace una década era casi inimaginable semejante volumen. El fenómeno de los sms supone (la moda del pásalo ya fue un primer botón de muestra) un hito que llega a determinar el comportamiento (y hasta el lenguaje) de la sociedad a la hora de comunicarse. T