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ABC MARTES 3 1 2006 51 La adaptación cinematográfica de La fiesta del chivo protagonizada por Isabella Rossellini, se estrena en febrero Actual arranca en Logroño con ritmos marroquíes y franceses y el filme Vida y color de Santiago Tabernero ción oral Pero de allí llegaron algunas de las propuestas mayúsculas, como fueron los discos de Anthony The Johnsons, The White Stripes, Devendra Banhart, Arcade Fire, Nada Surf, Beck... Demuestran que todavía hay mucho que decir en un mundo que todo parecía inventado. Por su parte, Adam Green, Rufus Wainwright y Richard Hawley han conseguido que el 2005 tenga también sabor a crooner Ellos han puesto al día el legado de Scott Walker- -y ojo a un muchacho francés llamado Raphael que desembarcará aquí el año que viene- mientras que Jamie Cullum y Michael Bublé, con mayor éxito comercial pero menos originalidad, remiten a los años 40 y 50. La electrónica se vuelve cada vez más orgánica: Moby se pasó al pop- -y nos trajo un concierto memorable- The Chemical Brothers coqueteó con el rock, y la chica de Goldfrapp enseñó piernas. Del chill out pocos se acuerdan. A la tercera (edad) va la vencida M. DE LA FUENTE Sólo un personaje como él podía hacer sombre a Don Quijote durante el pasado año. Y su nombre es, claro está, Bob Dylan. El magnífico documental No direction home de Scorsese y la no menos impresionante y añeja banda sonora, además de la edición de su primer tomo de memorias (o desmemorias, quién sabe) y de remate un libro, El álbum como distintos materiales gráficos y literarios inéditos, hicieron del viejo Bob el gran maestro de ceremonias del rock and roll que nunca ha dejado de ser. Su obra, cuatro décadas después, no hace sino crecer. Uno de sus más aventajados discípulos, Bruce Springsteen, no le fue a la zaga. Pasado el disgusto de lo de Bush, el Jefe emprendió una gira acústica y minimalista de inmenso calado artístico. Al contrario que otros que necesitan de ropajes y dorados para que su música parezca algo, Bruce prefirió desvestir y desnudar su repertorio en un ejercicio de deconstrucción que dejó un reguero de conciertos memorables. A finales de año, además, regaló a los aficionados la reedición de su Born to run otro disco al que el paso de los años ha llevado al olimpo del rock. Ellos son dos de los mayores que siguen al pie de la letra y al pie del escenario. Pero hubo más, muchos más. Los Stones se destaparon con su mejor disco en años, A bigger bang (a la vejez vihuelas, vihuelas eléctricas) Paul McCartney hizo lo propio, dejó el almíbar y la melaza y regresó por sus fueros poperos con su Chaos And Creation In The Back Yard mientras que Madonna volvía a saltar a la pista de la discoteca setentera con Confessions On A Dancefloor Bono siguió con sus prédicas mientras presentaba por medio mundo (España incluida) How To Dismantle An Atomic Bomb Mientras Leonard Cohen se arruinaba, otra ilustre veterana, Patti Smith, reeeditaba su legendario Horses y otro horse, aunque canadiense y en tiempos muy, pero que muy crazy, Neil Young, retornaba a la pradera del rock and roll con Prairie Wind A otros, sin embargo, les daba por la ópera (bastante prima, según los entendidos) como el ex Pink Floyd Roger Waters. Otros, por supuesto no dieron el cante, como Van Morrison, que se sacó de la manga otro de sus clásicos contemporáneos, Magic time como tarta de cumpleaños de sus seis décadas a este lado de Avalon. Y de guinda, los Who anuncian ¿amenazan? su vuelta a los escenarios. Saben latín Entre los ritmos latinos, el reggaeton nos pilló a todos por sorpresa, y Juanes se puso una camisa negra que a todos sedujo. De Uruguay llegó un Oscar que sentimos como propio, el de Jorge Drexler; Calamaro se dio un baño de multitudes antes de pasarse al tango, y el argentino Coti no cometió errores: que dejó de ser un desconocido para convertirse en una celebridad. En España también han ocurrido cosas. Amaral, con Pájaros en la cabeza redondeó una magnífica y solidaria temporada; Pereza por fin ocupa el lugar que perseguía; Sabina regresó, después de su depresión, con su soniquete canalla y el éxito de siempre- -gatillazo en Gijón incluido- Manolo García demostró que tampoco le hace falta cambiar: Kiko Veneno recuperó sus mejores versos; Miguel Bosé quiso modernizarse con Velvetina Sidonie se pasó al castellano; El Canto del Loco y Hombres G arrasaron en el Calderón; Lichis renovó el sonido de La Cabra Mecánica; Bunbury dio la espantada; Melendi confirmó que es una apuesta segura; Estopa, con un álbum a punto de cerrar el año, demostraron que son los reyes de la rumba; Cycle, Los Peces y El Sueño de Morfeo comparten el título de grupo revelación; y Bebe, hizo suyo también este año, con Grammy latino incluido. También el hip- hop hispano goza de buena salud. Violadores del Verso, SFDK, Nash, Falsalarma, Haze... han dejado de pertenecer a un fenómeno minoritario. Dylan sigue haciendo futuro, incluso con sus grabaciones de hace cuarenta años Independientes de un hilo FERNANDO PÉREZ Empecemos el repaso por una obra mayor, Maniobras de escapismo de Love of Lesbian, en la que Santi Balmes conjuga con maestría (y en lengua vernácula) congoja e ironía, humor y dolor, ternura y locura. A pesar de todo, no deja de ser curioso que otra de las perlas del curso, Des Équilibres un vademécum del mejor pop atemporal, esté interpretada en francés por Souvenir. La temporada también sirvió para que algunos pasaran con nota la difícil reválida del segundo disco. En especial, la rara avis Marlango. Lori Meyers, Siwell, AMA, Lonely Joe y Remate son otras propuestas que siguieron progresando adecuadamente. Hay cantera. Outsiders como Nacho Vegas, con el terminal Desaparezca aquí y el ex Malconsejo Santi Campos y sus intensos Amigos imaginarios intentaron dar una vuelta de tuerca al estrecho concepto de cantautor, mientras que francotiradores de largo recorrido como José Ignacio Lapido y Quique González tuvieron que recurrir a la autoedición para publicar sus nuevas y estupendas colecciones de canciones. La industria sabrá. Entre los noveles destacó el rock electrónico con espíritu punk de Cycle y, aunque veteranos como Astrud, Nosoträsh y La Habitación Roja publicaron apreciables trabajos, los verdaderos pasos adelante los dieron Jet Lag y Sr. Chinarro La escena hip- hop siguió ganando la calle al rock urbano, con Solo Los Solo encabezando el pelotón con el tremendo Todo el mundo lo sabe Marlango superó la reválida del segundo en Automatic imperfection Coti, autor de la canción del año. Y Antony, gran revelación de 2006 Sarah Lee Guthrie (nieta del legendario Woody) la americana con nombre propio