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50 MARTES 3 1 2006 ABC Cultura y espectáculos El 2005 dejó tras de sí una buena cosecha musical y una conclusión: el éxito es cada vez menos previsible Nada, pero nada, de esto fue un error TEXTO: PABLO MARTÍNEZ PITA El año que acaba de concluir ha demostrado lo que afirmaban los análisis más inteligentes: hay crisis en la industria, no en la música. Las multinacionales ya no son las únicas que deciden lo que debe consumir el gran público, ya que por las grietas de internet y de las independientes se cuelan artistas con la alforjas repletas de buenas canciones. Ocurre, además, un fenómeno cada vez más evidente. Si antes el pop era cosa de adolescentes, ahora son legión los mayores de treinta años que acuden a los conciertos y siguen con interés las novedades discográficas, lo cual ha favorecido que viejas glorias arrastren muchedumbres, y no muera ningún estilo musical: hasta el tecno de los 80 ha regresado gracias a Depeche Mode, cuyo disco Playing the angel suscitó una inusitada expectación. Durante 2005 se mostró especialmente activo el pop británico, que ha recuperado un papel protagonista. Una generación de nuevas bandas han confirmado que había hambre de rock lúdico y saltarín. El cuarteto que se ha puesto a la cabeza del movimiento ha sido Franz Ferdinand, que, con su segundo álbum, You could have it so much better colmaron las esperanzas. Bloc Party, Editors, Mäximo Park, Kaiser Chiefs y los novísimos Arctic Monkeys comparten las misma inquietudes festivas. Pero no todo es algarabía en las Islas. Coldplay y su rock remozado de lirismo ya se ha establecido definitivamente en el olimpo de las grandes estrellas con su disco X Y mientras que el trío Keane- -el grupo sin guitarra- James Blunt- -capitán del Ejército metido a trovador- -y Magic Numbers- -gorditos y hippies- -han sido tres recién llegados que también ofrecen, con gran éxito, notables dosis de sensibilidad. Y, en medio, Gorillaz cuaja como algo más que un chiste de dibujos animados; Robbie Williams no tuvo buenas críticas con Intensive care pero él sabe cómo atraer la atención pase lo que pase. Mientras, al otro lado del océano siguen empeñados en exportar un soul para enseñar ombligo que cada vez convence menos, aunque la fórmula hip- hop- funk de Black Eyed Peas también dio bastante que hablar. Al igual que Shakira con dos versiones de Fija- Más de country que las amapolas M. DE LA F. Sí, más de country que las amapolas. Así ha sido 2006 para los aficionados a todo lo que huela a vaca y sombreros stetson, en definitiva para todos los amantes de lo que ahora se denomina americana y que no es sino la música norteamericana de raíces, un continente que muchos compatriotas están encantados de visitar. Y es que el género parece consolidado entre nosotros. Afortunadamente hay salas, promotores y distribuidores (con Dock y Discmedi a la cabeza) que se están dejando las espuelas para que actuén por aquí gente como Steve Earle (qué concierto el de finales de mayo) el inverosímil Jason Ringerberg, Stacey, la hermana de Steve, Ryan Adams, Jay Farrar, Sarah Lee Guthrie, Mark Olson, Victoria Williams, y otras cuantas docenas de artistas de primer nivel y gran calibre que sería imposible citar en este vertiginoso repaso. Y, por supuesto, Wilco, que ya ha superado las barreras del género para convertirse con su A ghost is born en una banda que transita otras veredas rockeras con menos raíces, pero no con menos frutos. La alternativa vaquera. Jason no editó nuevo disco, pero actuó en España. Yoakam publicó Blame the vain Con Shakira y su Fijación oral la música comercial volvió a tomar cuerpo White Stripes, el lado oscuro del rock, brillaron con Get Behind Me Satan Quique González y la belleza de un disco de película, La noche americana