Patrocinado Por:

Volver

Resultados de la búsqueda

Resultados para
44 Sociedad ENTRADA EN VIGOR DE LA LEY CONTRA EL TABACO MARTES 3 1 2006 ABC La piel, primera que se beneficia al dejar de fumar La piel es la primera en notar los beneficios de no fumar. La razón está en que cada bocanada de humo contiene dos billones de radicales libres, responsables de la oxidación y envejecimiento de la piel. Dejar de fumar mejora también el gusto y el olfato. Sanidad registra unas 9.500 llamadas de dudas El Ministerio de Sanidad y Consumo ha registrado ya unas 9.500 llamadas planteando dudas sobre la ley antitabaco. El teléfono de información que ofrece Sanidad (901445445) está disponible las 24 horas del día para responder a sus consultas. Las marcas baratas hacen más daño a los estancos El presidente de la Organización Nacional de Asociaciones de Estanqueros, Felipe Plaza, explica que el tabaco de bajo coste les está haciendo más daño en sus beneficios que la ley antitabaco, pues sus ingresos van en función de un porcentaje sobre el precio. Navarra ve puntos de la ley como auténtica chapuza El director del Instituto Navarro de Salud Pública, Pablo Aldaz, afirmó que la ley era necesaria y tiene capítulos muy buenos pero al mismo tiempo advirtió que tiene puntos que son una auténtica chapuza y que su ley foral es más coherente Una pastelería en Córdoba recuerda a sus clientes que se trata de un establecimiento libre de humos R. SERRANO Los pequeños comercios, como esta frutería en Madrid, afrontaron con normalidad el primer día de la ley Los empleados salieron a la calle a fumar La resignación y los descansos ayudaron a pasar las primeras horas laborales sin humo Los bares más pequeños se decantan mayoritariamente por permitir el tabaco en sus instalaciones b Los comerciantes aseguran que el momento decisivo llegará cuando haya que ponerse serios y repetir a un fumador pertinaz que la ley está para cumplirla J. MARCOS MADRID. A regañadientes. Así vivieron ayer su primer día laboral tras la entrada en vigor de la ley contra el tabaco muchos españoles. Pero de consenso, nada; cada cual esgrimía sus motivos, muchos de ellos en las aceras de las entradas de las empresas donde trabajan: No creo que esto termine así porque lo han hecho mal y rápido es increíble que tengamos que ir a la calle a fumar tenían que haberlo hecho de otra manera, pero no obligarnos a escondernos como cuando éramos niños no me parece mal del todo, pero no creo que las formas sean las correctas Eso fue ayer. La toma de contacto. Las primeras horas laborales sin poder llevarse el cigarro a la boca. Ayer fue una jornada aparentemente tranquila, con muchas empresas cerradas y con poco movimiento en los comercios. No será hasta dentro de un tiempo cuando haya que pedir a ese cliente díscolo que apague su cigarro: Lo que tengo muy claro es que no me voy a convertir en policía de nadie explica muy seguro Juan Toribio, dependiente de una tienda de jamones en un mercado del barrio madrileño de Chamartín. Ese parece ser el sentir general. Cuando haya que ponerse serios y re- petir la advertencia será el momento de valorar los resultados. De eso nadie quiere saber nada. Cuando todos miren hacia otro lado, ¿quién será el responsable entonces? Cada uno es mayorcito y sabe lo que hace; los carteles están para algo y mi profesión no es vigilante explica un panadero. aparecen reflejados otros negocios como la peluquería de Adrián Delgado. Habrá que cumplir la ley, pero lo que no voy a hacer es quitarme el pan de la boca argumenta seguro este peluquero, que calcula que si cumple la legislación al pie de la letra perdería cerca de mil euros mensuales. Tengo una veintena de clientas que dejarían de venir si prohíbo el tabaco tajantemente ¿Entonces? Entonces intentaré fumar lo menos posible, pero no obligaré a mis clientes a hacer lo mismo Aunque sabe que en ese caso la responsabi- Grandes perjudicados Que la ley es para todos es cierto. Pero paradójicamente no lo es menos que afecta a unos más que a otros. Julián Crespo, encargado del café de una galería de alimentación madrileña, pone, muy a su pesar, nombre y rostro propio a la lista de damnificados. Ya no podrá vender más cajetillas en su establecimiento. Hasta aquí, todo según el guión escrito con la unanimidad del arco parlamentario. El problema es que su bodega está ubicada en el interior del centro comercial lo que, traducido al idioma legislativo significa lo siguiente: pese a ser un local de menos de cien metros, ha tenido que colgar el aviso de prohibido fumar En otro dialecto, esta vez el económico, el que más le interesa a Julián Crespo, la circunstancia implica perder, por lo menos, a la mitad de mis clientes Sabe muy bien que pocos fumadores conciben su café sin encender un cigarro. Por eso, la mayor parte de bares de menos de cien metros cuadrados, donde su propietario decide si se fuma o no, han optado por permitir el tabaco. Los porcentajes lo dicen todo: 99 de los de Ciudad Real, 95 de los de Guadalajara, 80 en los de Galicia... En esta misma instantánea también