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14 Nacional EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN MARTES 3 1 2006 ABC EL PUERCOESPÍN DEMOCRÁTICO lgunos cuestionan la decisión del PP de presentar enmiendas al Estatuto porque, dicen, eso implica una posición de negociación sobre lo innegociable, de absorción por el discurso nacionalista o de visualización de creciente aislamiento por la imposibilidad del éxito de cualquiera de esas enmiendas. Pero una cosa es que Rajoy tuviera razón en aquello de la imposibilidad de hacerle la permanente a un puercoespín y otra que el PP pueda limitarse a rechazarlo desde la distancia, sobre todo cuando ese debate ocupa el centro de la política nacional. Presentar unas enmiendas que convierten al puercoespín en otro animal nada tiene que EDURNE ver con la absorción por URIARTE el discurso nacionalista. Esas enmiendas conllevan un estatuto alternativo y no una matización al presentado. En realidad, es más bien sorprendente que el PP haya podido mantener su posición de cuestionamiento radical de la propuesta catalana en mitad de la estrategia de aislamiento a la que ha sido sometido en los últimos meses. Y que haya convertido esa posición en una referencia de la que los socialistas no se han podido separar sustancialmente, al menos en los primeros trámites formales. Otra cosa es que las enmiendas tengan escasas posibilidades de progresar. Pero eso, igual que la opción de devolver el Estatuto a Cataluña, o la de revertir todo este proceso, no depende del PP, sino de los demás partidos, y, más adelante, del electorado. La otra cara de este puercoespín es que cabe la posibilidad de acabe siendo respaldado democráticamente, con muy escasa permanente e, incluso, sin nada de ella. La clara percepción que tenemos algunos de las nefastas consecuencias de determinadas reformas del estado de las autonomías no necesariamente impedirá que tengan lugar. Sobre todo, porque una parte sustancial del PSOE ha asumido las exigencias nacionalistas. Las decisiones democráticas no siempre son acertadas. Incluso pueden ser desastrosas. Y, sin embargo, lo único que pueden hacer quienes están en minoría parlamentaria es agotar todas las posibilidades de cambiar el curso de ese proceso. Pero no, quedarse al margen de él. Pero, además, el problema de fondo de todo este asunto es que la defensa de un Estatuto constitucional ni siquiera depende mayoritariamente del mayor o menor acierto de la estrategia del PP. Todo eso de su aislamiento tiene que ver menos con la aritmética parlamentaria que con el conformismo y el silencio de sectores sociales significativos. Si Zapatero ha podido llegar tan lejos con su revisión de los acuerdos de la Transición, si los nacionalistas tienen tal influencia, y, si, en efecto, el discurso nacionalista se impone por todas partes, es porque todos esos sectores, muy especialmente los intelectuales, aún temen criticar ese discurso. Es esa vieja corriente social, la del binomio progresismo- nacionalismo, la que aún determina este debate. Y es lo que hace, en realidad, tan complicada la posición de la derecha. A El PP reitera su oferta de diálogo al Gobierno pese al silencio de Zapatero Destaca el inusitado descrédito del jefe del Ejecutivo en sólo dos años b Un año después de la entrevis- ta mantenida entre el presidente del Gobierno y el líder de la oposición, Rajoy no ha recibido ninguna llamada desde Moncloa N. V. MADRID. El jefe del Ejecutivo terminó el año como lo empezó: enfrascado en un debate territorial y formulando problemas que no interesan a nadie Éste es, a grandes rasgos, el balance sobre la gestión del Gobierno con el que estrenó el nuevo año el Partido Popular, donde el comienzo de 2006 no se ve más halagüeño. La secretaria ejecutiva de Política Autonómica del PP, Soraya Sáenz de Santamaría, aseguró ayer que la subida de la inflación y el menor poder adquisitivo de las familias españolas están situando al presidente del Gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, al borde del precipicio, pues en menos de dos años está perdiendo el crédito que los anteriores gobiernos del PSOE conservaron durante doce. Todas las encuestas ponen de manifiesto una tendencia de descrédito inusitada dijo Sáenz de Santamaría, porque para gobernar se necesita algo más que tres frases ocurrentes En su opinión, mientras el PP se afianza cada día más como una alternativa seria al actual Ejecutivo, a Zapatero le está llegando la hora de la verdad pues conserva las peores tendencias de un gobierno en democracia. A los ciudadanos no se les engaña: empezamos el año pasado enredados en un debate territorial y ahora lo hacemos temiendo también por la cesta de la compra señaló. Aún así, la dirigente popular vol- Soraya Sáenz de Santamaría, ayer, en la rueda de prensa del PP vió a poner encima de la mesa la oferta de diálogo y mano tendida del PP al Gobierno con los grandes asuntos de Estado; una oferta, recordó Sáenz de Santamaría, que ya hizo Mariano Rajoy a Rodríguez Zapatero en el transcurso de la entrevista que ambos mantuvieron en Moncloa hace ahora un año. Doce meses después de aquel encuentro, el líder de la oposición no ha recibido por el momento ninguna llamada del presidente del Gobierno. Nuestro ofrecimiento, leal y responsable, sigue en pie- -dijo- El PP quiere mantener la costumbre de que ninguna de las reformas estatutarias que afecten al Estado se lleve a cabo sin el consenso de al menos los dos grandes partidos nacionales Sobre el Estatuto de Cataluña, aseguró que le gustaría saber qué va a pasar al final con el texto y, sobre todo, cómo se va a concretar la financiación, porque éste es un tema que no afecta s ólo a esa comunidad autónoma, sino que se está hablando de la financiación de los servicios públicos de todos los ciudadanos españoles. Además, señaló que la manifestación que se celebrará hoy en Salamanca en favor de la unidad del archivo es un ejemplo de que hay cosas que están por encima de cualquier debate territorial Guerra dice que el texto abre un dilema de consecuencias históricas ABC MADRID. El ex vicepresidente del Gobierno y presidente de la Comisión Constitucional del Congreso de los Diputados, Alfonso Guerra, considera que España afronta un dilema de consecuencias históricas para el futuro al reformar estatutos de autonomía. En un artículo publicado en el último número de la revista Tiempo bajo el título El año 2006 y la historia Guerra repasa los principales logros del Gobierno en el pasado año, y los retos esenciales a los que se enfrenta el país. Como presidente de la Comisión que debe analizar en el Congreso esas reformas, Guerra da por hecho que a las de la Comunidad Valenciana y Cataluña se añadirán otras, como la de Baleares o la de Galicia. Será un proceso en el que nos jugaremos una parte no pequeña de nuestra historia. ¿Cuál será a partir de aquí la estructura del Estado? ¿Seremos capaces de mantener el pacto del Título VIII de la Constitución forjado en 1978 con las reformas que exigían los cambios o persistiremos en el drama histórico de España del enfrentamiento y la deslealtad? se pregunta. Dependerá, en su opinión, de la disposición al diálogo de las fuerzas políticas, de la superación de las posiciones de los partidos de Cataluña que amenazan cada día con retirar el proyecto de Estatuto o del partido conservador nacional, que no acaba de decidir su participación con todas las consecuencias en el debate de fondo del proyecto Es un dilema de consecuencias históricas de futuro para España concluyó. Junto a la estructuración del Estado de las Autonomías los otros dos grandes asuntos del año serán la conmemoración de la Guerra Civil en el 60 aniversario de su inicio, y la nueva concepción del Estado del bienestar definida por el Gobierno. De su gestión, concluye, dependerá que 2006 sea el de la promoción internacional de España o la entrada en una atonía en la que destaque sólo la demagogia irresponsable y la consecuente decadencia