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ABC MARTES 3 1 2006 Opinión 5 MEDITACIONES QUÉ POCA GRACIA ELICITACIÓN, vía sms, en vísperas del fin de año: La Secretaría de Estado de Comunicación os convoca desde las 00.00 horas a gozar de un año feliz. Nota: no hace falta acreditarse Vale lo de aguantar impertérritos (sin anestesia ni nada) el balance triunfalista de Moraleda y que casi atribuya a Zapatero la invención de la penicilina, el pararrayos y el autogiro. Vale que se propague el éxito ubérrimo que para España supuso la última Cumbre Europea. Está en el sueldo del secretario de Estado de Comunicación darle bombo a la orquesta por mucho que ésta desafine. Vale todo eso. Y se agradece la intención, pero no estaría de más transmitir la felicitación con algo más imaginativo, menos simplón, con una pizca más de gracia. Si no, mejor mandar una tarjeta con lo clásico: los renos, los camellos, el portal, los pajes... MARCO AURELIO F LEER Y PENSAR CÓMO ESTÁ EL GAS A LA ESCUCHA DEL OTRO DE BRUNO FORTE Sígueme Salamanca, 2005 206 páginas 22,33 euros T Filosofía y revelación Cabe emplear la romántica metáfora de la noche del mundo tan querida por Heidegger, para referirse a la menesterosa condición de nuestro tiempo, caracterizado no tanto por la carencia de Dios, como por algo mucho más dramático: la incapacidad de sufrir por esa carencia. Las nuevas filosofías de la espera y la escucha sitúan en el centro de la reflexión la cuestión del otro y convierten el problema de la revelación en la cuestión filosófica y teológica prioritaria de nuestro tiempo, en la pregunta filosófica por excelencia. Esta actitud de espera, para la que las preguntas tienen prioridad sobre las respuestas, indaga la posibilidad de que se muestre el sentido. La actitud filosófica viene a consistir en una búsqueda del sentido perdido. Bruno Forte reflexiona sobre la revelación en diálogo con Hegel, Schelling, Barth, Jaspers, Bultmann, Rahner, Mounier, Dostoievski, De Lubac, Heidegger, Levinas, Nietzsche y Bonhoeffer. Su indagación combina filosofía y teología, invita a escuchar la voz de los poetas y a esperar la revelación del sentido, que sólo puede proceder del Otro, de Dios. IGNACIO SÁNCHEZ CÁMARA AN lento ha sido el proceso de ponerse a construir el reactor experimental de fusión nuclear en Provenza como Vladimir Putin ha actuado rápidamente a la hora de cortarle el suministro de gas natural a Ucrania. Hugo Chávez recurre al petróleo como arma política y Putin, a su red de conducciones de gas natural. En la era del ciberespacio y de la biotecnología habrá que regresar a los viejos manuales de geopolítica. Los maestros del realismo explicaron que, entre otros factores, el poder nacional consiste en la geografía, los recursos materiales y las materias primas, sobre todo energéticas. Desde luego, Rusia tiene mucha geografía y fuentes de energía. Mientras tanto el mundo está pagando caro el barril de crudo y la fusión termonuclear- -como el reactor ITER en Provenza- -va para largo como posibilidad de generar energía. A falta de sustitutos de alcance, la VALENTÍ energía y las sinergias energéticas PUIG son sustanciales para que la Unión Europea no sea tan solo un bloque comercial con dependencias que condicionen su protagonismo político. Para marcar territorio, Vladimir Putin actúa como un realista estricto, imperturbable a la hora de ir cerrando la espita de los gaseoductos, como le achaca la prensa alemana más ecuánime. Por decirlo de otra forma, nos ha hecho entrar en el año 2006 enviando la factura del gas. A una Ucrania que se distancia de Moscú, se le hace pagar el gas mucho más caro que a los países del entorno no adverso: donde antaño patrullaban los tanques del pacto de Varsovia hoy circula o no el gas, según se porte uno. La factura del gas ruso también le sale cara a Alemania, cuyo canciller saliente- -Gerhard Schröder- -trabaja para su amigo Putin en Gazprom, el conglomerado estatal ruso que tiene a su cargo la energía. Ante casos así, de tanto descaro geopolítico como exhibe Putin, se echa de menos las reacciones que en su tiempo podían permitirse las grandes potencias, con rapidez y contundencia. A diferencia, la Unión Europea tarda siglos en adoptar decisiones en defensa de sus intereses compartidos, como sería por ejemplo advertir a Moscú que cuando uno no recibe también puede dejar de asistir y cooperar. El hecho de que la espita de Putin no afecte a todos los miembros de la Unión Europea por igual no hubiese puesto tan rápidamente en cuestión un antiguo sistema de alianzas. Peculiar época: entramos en el año 2006 hablando del gas natural ruso, del petróleo venezolano y del plutonio iraní. En esta liga geopolítica, parece que los tigres asiáticos- -milagros económicos sin materias primas- -quedan un poco en reserva como ejemplos del alcance tecnológico mientras estén de nuevo en primera fila los gaseoductos. Frente a ese escenario internacional, de nuevo se disuelve como un castillo de arena toda la posición del utopismo actual, indefenso, inane, carísimo. Por eso Clemenceau, cuando la Gran Guerra, osó decir que una gota de petróleo vale lo que una gota de sangre de nuestros soldados Allí cambió todo, Churchill sustituyó el carbón por el petróleo para sus acorazados, Rusia descubrió que podía bombear petróleo en abundancia y Japón supo que no tenía oro negro en su subsuelo. Vamos a prepararnos para una temporada de cierta zozobra, pendiente de la estrategia de Putin y del barril de petróleo, datos que a veces interpretaríamos como deterministas frente a un mundo que está creando la riqueza en Internet y bajo las bóvedas virtuales de la sociedad del conocimiento. Por su parte, Putin anda buscando un lugar en la cumbre, y no tan solo porque sea ahora el presidente del Grupo de los G 8. Como recuerda Peter Truscott en su biografía de Putin, llegó al poder en un momento en que Rusia salía casi a rastras de una década humillante, con más de veinte millones de rusos varados en nuevos Estados independientes, más lejos que nunca del sueño de la Gran Rusia vpuig abc. es