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ABC LUNES 2 1 2006 Sociedad 51 ENTRADA EN VIGOR DE LA LEY CONTRA EL TABACO Ni recorta las libertades, ni es radical, ni discrimina a nadie El presidente del Comité Nacional de Prevención del Tabaquismo, Rodrigo Córdoba, está feliz con una ley que conseguirá que 500.000 fumadores dejen su adicción este año En dos años habrá 2.000 muertos menos TEXTO: N. RAMÍREZ DE CASTRO MADRID. La ley del tabaco llega para Rodrigo Córdoba con diez años de retraso. Ese es el tiempo que 39 sociedades científicas, agrupadas en el Comité de Prevención del Tabaquismo, llevan luchando por la regulación del tabaco en España. Neumólogos, cardiólogos, oncólogos, médicos de Familia, psiquiatras, pediatras... habían emprendido una batalla contra la primera causa aislada de muerte prematura y evitable. Una peligrosa adicción o una fuente de placer, según quien opine, que en apenas 15 años ha segado la vida de 600.000 españoles, un dato que no se puede cuestionar. Córdoba no brindó ayer por la entrada en vigor de la norma que obligará a cambiar las costumbres a muchos españoles. Pero reconoce la satisfacción- no quiero decir euforia -del fin de la permisividad total del tabaco. Los cálculos que ha hecho esta alianza de expertos contra el humo del tabaco auguran que 500.000 adultos dejarán de fumar definitivamente, gracias al rigor de la ley. Una reducción que llegará también a los más jóvenes y se empezará a notar en el primer año. Puedo asegurar que durante este año hasta los menores reducirán el consumo de tabaco. Habrá 70.000 adolescentes menos que no empezarán a fumar, básicamente debido al fin de la publicidad y el patrocinio del tabaco Rodrigo Córdoba, el adalid de la lucha contra el tabaco la ausencia de humo en términos de costes sanitarios o de mortalidad. Aunque el tabaquismo pasivo no es un invento nuevo como aseguran algunos; se estudia desde los años 70 y quedan pocos que duden de su efecto en la salud porque se cuenta con numerosos trabajos que demuestran su efecto pernicioso El último es un estudio realizado con población española a punto de publicarse. En este trabajo se estima que cada año se producen entre 1.500 y 3.000 fallecidos por tabaquismo pasivo en España. mercado con las cajetillas de algo más de un euro. El Ministerio de Sanidad apoya la medida, pero la pelota está en el tejado de Hacienda. La decisión demostrará la coordinación del Ejecutivo, todas las medidas de prevención del tabaquismo suponen una prueba de fuego para todos los gobiernos Desde que el debate se trasladó a la calle, este médico de familia aragonés que nunca ha fumado al menos, de forma regular se ha visto obligado a es- FABIÁN SIMÓN Beneficios inmediatos Los beneficios en la salud de los españoles también se verán a muy corto plazo. Si se cumplen nuestras expectativas, en sólo dos años habrá 2.000 muertes menos por infarto y esa reducción de la mortalidad continuará aumentando anualmente. A los diez años de la entrada en vigor de la ley, habrá 10.000 muertos menos por problemas cardiovasculares. Para notar los efectos en cáncer de pulmón, uno de los tumores más agresivos, aún habrá que aguardar una década más. Pero la mortalidad no caerá en picado si los españoles no dejan de llevarse el cigarrillo a la boca en las zonas de fumadores. El beneficio sanitario sólo es real si se corta realmente el consumo. De poco sirve reducir el hábito a unos cuantos cigarrillos diarios, según Rodrigo Córdoba: Quien sigue fumando, aunque sea en menor proporción, tiende a inhalar más profundamente cada calada y a apurar cada pitillo nuevo que se concede. Al final, el porcentaje de tóxicos aspirado es mayor o igual que cuando el fumador no se limita el consumo de cigarros Los no fumadores, la gran mayoría de la población, no necesitará poner a prueba su fuerza de voluntad. Ellos notarán rápidamente los beneficios de respirar en un ambiente menos cargado. Será más difícil evaluar el efecto de cuchar descalificaciones a la nueva norma. No tiene ninguna duda de que los ataques que ha recibido la ley proceden de la todopoderosa industria tabaquera. Ni es radical, ni recorta las libertades ni es mejor ilegalizar el tabaco para proteger la salud de los españoles. Esos mensajes que se han oído estos días son intoxicaciones intencionadas de sectores relacionados con la industria del tabaco. Plantear la prohibición total es una propuesta, irreal e imposible de cumplir. Una solución que dejaría todo igual que antes asegura. Una prueba para el Gobierno El tabaco es un mal negocio para cualquier Estado. Hay más de veinte enfermedades relacionadas, directas o indirectamente con el tabaquismo, y supone un gasto millonario para las arcas estatales. Ese coste es entre un 40 y un 50 superior a lo que se puede recaudar por los impuestos del tabaco La cuenta de resultados aún sería mejor si el Gobierno decide aumentar la fiscalidad del tabaco. No hay ninguna razón para dejar de hacerlo; aumentando la fiscalidad se incrementa la recaudación y disminuye el consumo, el principal objetivo sanitario La propuesta del Comité de Prevención del Tabaquismo es la aplicación de un impuesto lineal a todas las marcas, la única fórmula para que las compañías no sigan teniendo un buen Es la mejor ley posible, aunque faltan ayudas para que los fumadores abandonen su hábito y una fiscalidad mayor Este año 70.000 adolescentes no se iniciarán en el hábito del tabaco por el fin de la publicidad y el patrocinio de las tabacaleras El tabaco es un mal negocio para cualquier Estado. El coste sanitario es un 50 superior a la recaudación vía impuestos Medidas fiscales ¿Hubiera sido mejor una legislación aún más estricta? Pienso, realmente, que hoy tenemos la mejor ley posible, aunque deberemos avanzar en algunos aspectos: obtener más recursos asistenciales para los fumadores que desean abandonar el hábito o introducir medidas fiscales para aumentar el precio del tabaco. Estas medidas eran muy difíciles de introducir en la ley y deberán abordarse en fases posteriores Como médico, Rodrigo Córdoba reclama más unidades para el tratamiento del tabaquismo, más implicación de los médicos de Atención Primaria y tratamientos farmacológicos con financiación pública, sólo en determinados grupos. Ningún país cubre universalmente estos tratamientos