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40 Madrid LUNES 2 1 2006 ABC Esperanza Aguirre quiere hacer cambios en su Ejecutivo para afrontar 2006, el último año completo antes de las elecciones, en el que el PP y el PSOE librarán en Madrid una de las batallas políticas más apasionantes de los últimos tiempos Año nuevo, crisis de Gobierno TEXTO: MARIANO CALLEJA MADRID. Algún consejero por poco se ahoga atragantado cuando escuchó la noticia, que se propagó con rapidez por la sede de la Presidencia de la Comunidad, en la Puerta del Sol, durante una reciente cena de Navidad. El ágape transcurría en un ambiente informal, lo que permitió conocer la opinión tan espontánea como natural de distintos miembros del Gobierno de Esperanza Aguirre sobre la intención de la presidenta de hacer una crisis de Gobierno durante el año que estaba a punto de comenzar. ¿Cómo? ¿De verdad? preguntó con cara de asombro una consejera. ¿Pero lo ha dicho ella? continuó algo incrédula. Sí, lo había dicho, alto y claro, la propia presidenta de la Comunidad tan sólo un día antes, según ha sabido ABC, cuando aún le quedaban 17 meses de mandato hasta las próximas elecciones autonómicas, previstas para mayo de 2007. Otro de los consejeros reaccionó peor, con un repentino cambio de gesto, que se hizo más rígido. De hecho, ni siquiera se lo creyó. Lo mismo lo ha dicho por hablar, no creo que vaya a hacer ningún cambio de Gobierno ahora comentó. Pero otros miembros del Ejecutivo sostenían lo contrario: Esperanza no habla por hablar. Si dice algo, lo hace. La conozco muy bien se jactaba otro de ellos. Pues a mí no me preocupa lo más mínimo. Mira, estoy aquí porque ella me lo pidió, y si ahora me pidiera que me fuera, pues no me preocuparía nada. Y desde luego, ganaría más dinero ejerciendo mi profesión que estando aquí explicaba alguien más. Superada la primera reacción, y con un poco más de calma, empezaron las quinielas y las apuestas, si bien todas las fuentes consultadas coincidieron en opinar que el ajuste de Gobierno que planea la presidenta se llevará a cabo alrededor de Semana Santa, cuando queden unos 12 o 13 meses para los comicios. Aguirre ha subrayado que la crisis no será inminente, pero el cambio no tendría sentido a menos de un año y mucho menos después del verano, metidos ya de lleno en la campaña electoral, según las opiniones recabadas entre algunos consejeros. El consejero de Presidencia y los dos vicepresidentes, Alfredo Prada e Ignacio González, en la Asamblea dejó de ser ministra de Educación para ocupar la Presidencia del Senado. Aguirre también ve lógico que Zapatero hiciera algún cambio a lo largo de este año en el Gobierno de la Nación, lo mismo que, aseguró, quiere hacer ella en la Comunidad. Así, daría un impulso a su Ejecutivo en un momento en que puede dar síntomas de cansancio en algunas áreas. El reajuste serviría para afrontar el último año de legislatura y reforzar las consejerías que están teniendo un perfil más bajo, o que no están cumpliendo todas las expectativas. Sería absurdo, coinciden los consejeros consultados, cambiar lo que funciona bien. Por esa regla, podrían estar tranquilos la consejera de Transportes, María Dolores de Cospedal; el consejero de Justicia e Interior, Alfredo Prada, o la titular de Hacienda, Engracia Hidalgo, por poner los ejemplos más claros. Tampoco tendría mucho sentido hacer cambios en la Consejería de Inmigración, que apenas tiene tres meses de vida, con Lucía Figar al frente. Si Aguirre sigue la estela del azna- CHEMA BARROSO rismo también lo hace cuando guarda silencio. Si no quieres que se sepa, no lo pienses suele decir la presidenta, que asegura seguir a rajatabla esa idea. Hablar, por tanto, de nombres que entran y que salen sería como jugar a la lotería. Las prioridades de la presidenta Lo que sí puede recordarse son las prioridades de Aguirre desde que era candidata, y que quiere mimar al máximo para no pinchar en este año preelectoral. Educación, Sanidad y Servicios Sociales son las tras áreas que la presidenta mira con lupa, a las que pide más y exige que no bajen el pistón ni medio segundo. En Sanidad, según las fuentes del Gobierno consultadas, el consejero, Manuel Lamela, tiene en su haber el cumplimiento del gran compromiso de reducir las listas de espera quirúrgicas a 30 días como máximo. Y ya dijo Rajoy en su día que Lamela es uno de los activos políticos más importantes del PP en estos momentos, y no sólo en Madrid. Por eso mismo, nadie le ve fuera del Gobierno, pero sí reforzando alguna otra Consejería en horas bajas. En cuanto a Educación y Servicios Sociales, fuentes del PP consideran que la presidenta esperaba más de los dos consejeros, Luis Peral y Beatriz Elorriaga. Pero también constatan que la publicación de sus nombres puede ser el salvoconducto para que continúen en sus cargos. Cospedal y Figar, dos fichajes para un equipo sin bajas Desde que en octubre de 2003 ganara las elecciones autonómicas por mayoría absoluta, Esperanza Aguirre ha introducido un par de cambios en su Gobierno, que no alcanzan la categoría de crisis El primero se produjo en noviembre de 2004, cuando Francisco Granados fue elegido secretario general del PP de Madrid en el congreso regional de este partido, y dejó la Consejería de Transportes e Infraestructuras para ocuparse de la de Presidencia, con el fin de tener más tiempo para ocuparse de las cuestiones internas de su formación política. La vacante de Transportes la ocupó María Dolores de Cospedal. El segundo cambio se produjo en septiembre de 2005, cuando la presidenta de la Comunidad anunció, en pleno debate sobre el estado de la región, la creación de una Agencia para la Inmigración, cuyo titular tendría categoría de consejero y se sentaría en el Consejo de Gobierno. El 19 de septiembre, Lucía Figar tomaba posesión como consejera del área de Inmigración en el Ejecutivo regional. En aquel debate ya se habló de la posibilidad de una crisis de Gobierno, que finalmente no se llevó a cabo. Igual que Aznar ¿Y por qué iba a querer Aguirre hacer cambios en un Gobierno que, según sus propias palabras, está cumpliendo todos sus compromisos En primer lugar, la presidenta de la Comunidad ha sido siempre muy aznarista en sus formas, y no hay que olvidar que Aznar hizo crisis de Gobierno en sus dos legislaturas; en la primera de ellas, en el tercer año, en enero de 1999, apenas 14 meses antes de las siguientes elecciones generales. Fue en ese ajuste, precisamente, cuando Aguirre