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26 Internacional LUNES 2 1 2006 ABC Churchill estaba decidido a ejecutar a Hitler sin juicio y en la silla eléctrica Informes desclasificados revelan también la amenaza de detener a De Gaulle b Estas revelaciones no parece hi. Según los documentos Churchill favoreció que se dejara morir a Gandhi en caso de que el indio iniciara una huelga de hambre. A diferencia de otros ministros, que consideraban que la muerte del dirigente pacifista podía desatar un levantamiento masivo y una condena internacional, Churchill dijo que no había que dejarlo en libertad que vayan a hacer mella en el prestigio semidivino que Churchill tiene en estas islas, donde supera al mismo Shakespeare MARCELO JUSTO. SERVICIO ESPECIAL LONDRES. Winston Churchill propuso que se ejecutara a Adolf Hitler sin juicio previo en caso de que cayera en manos británicas al fin de la segunda guerra mundial. Confirmando una vez más su excentricidad como líder político, los documentos secretos dados a conocer por la Oficina del Archivo Nacional británico revelan que el conservador y héroe de la segunda guerra mundial- -una de las figuras históricas más veneradas por los británicos- -estaba decidido a sentar a Hitler en la silla eléctrica a pesar de la oposición de sus principales aliados: Estados Unidos y la Unión Soviética. Con la brutal clarividencia política que lo caracterizaba, Churchill comprendió el peligro nazi antes que nadie en Gran Bretaña. Feroz opositor de la política de apaciguamiento de Neville Chamberlain, tomó las riendas del país en 1940, y el 14 de diciembre de 1942, en una reunión de gabinete dijo que si Hitler caía en manos británicas sería ejecutado como los gánsteres, en la silla eléctrica En ese momento se trataba de una improbabilísima hipótesis, pero dos años más tarde, cuando la derrota alemana estaba en el aire y el tema de la posguerra se discutía abiertamente, Churchill no había cambiado de parecer. De acuerdo a las minutas de una reunión ministerial en abril de 1945, Churchill dijo que un juicio sería una farsa y que se debía ejecutar a los principales responsables del conflicto como delincuentes En esa reunión el ministro de Aviación Civil el Vizconde Swinton manifestó su oposición a este curso de acción. Aunque estemos de acuerdo con una ejecución sumaria, no creo que los aliados nos apoyen. Estados Unidos no lo consentirá y no creo que Stalin apruebe ese procedimiento Los documentos también revelan la tensa relación que mantenía con el líder de la resistencia francesa, el general Charles de Gaulle. Churchill opina- ba que el general francés se había comportado como un idiota durante la guerra y que si se le ocurría dejar Gran Bretaña para visitar el Ejército Libre francés en el Norte de Africa debían arrestarlo. En junio de 1945 Churchill opinaba que no había posibilidad alguna de tener una relación bilateral normal con Francia hasta que no nos deshagamos de De Gaulle La tensión y desconfianza mutua era tal que en su momento De Gaulle preguntó si se encontraba preso en Gran Bretaña. A la luz de estos documentos no sorprende mucho que años después el líder francés se opusiera fervientemente a la incorporación del Reino Unido a la Comunidad Europea. Otro de los grandes líderes de la época que Churchill propuso tratar sin miramientos fue el indio Mahatma Gand- Encuesta de la BBC Difícilmente estas revelacionesa van a hacer mella en el prestigio semidivino que Churchill tiene en estas islas. Hace dos años, en una encuesta de la BBC para averiguar a quién consideraban los británicos el más grande compatriota de la historia, Churchill se llevó la palma superando ampliamente a William Shakespeare, Charles Darwin y otras luminarias. A principios de los 90 una investigación reveló que en 1910, cuando era ministro del interior del Partido Liberal (Churchill fluctuó entre liberales y conservadores durante su larga carrera política) propuso la esterilización de más de 100.000 personas- -una amalgama de locos, delincuentes, desempleados, prostitutas e indigentes- -porque se reproducían a más velocidad que las clases superiores y con el tiempo podían erosionar la misión imperial y civilizadora de Gran Bretaña. La revelación pasó poco menos que desapercibida para el gran público y, entre los que la leyeron, no alcanzó a modificar un ápice la opinión que tenían de Churchill. El dirigente británico fue partidario de dejar morir a Gandhi si persistía en su huelga de hambre