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ABC SÁBADO 31 12 2005 55 Pasqual Maragall organizará un acto solemne para recibir en enero los papeles de Salamanca Mariza canta a dúo con José Mercé un tema de su tercer álbum, que acaba de ser reeditado Verne imaginó un Viaje a la Luna glos transcurridos y estrechó las manos a todos aquellos amigos del pasado que él había conocido y amado si hubiera tenido la feliz idea de haber nacido antes En el París de 1960, la literatura ya no transgrede. Está subvencionada y controlada per el Estado; un Gran Depósito Dramático hace desaparecer la ruidosa sociedad de autores; los empleados del mismo cobraban su sueldo mensual, bastante elevado por cierto, y el Estado se embolsaba los ingresos Escritores, intelectuales y artistas convertidos en burócratas... ¿De qué nos suena? Se acabaron los poetas bohemios, aquellos La cápsula espacial tenía algunas comodidades genios miserables que parecían protestar eternamente contra el orden establecido; ¿quién podía quejarse de una organización que mataba la personalidad de la gente y proporcionaba al público la cantidad de literatura a la medida de sus necesidades? Los géneros están prefijados: alta comedia y comedia; vodevil; drama histórico y drama moderno; ópera y ópera cómica; revista, fantasías y temas oficiales. La tragedia está prohibida... Existe también un mercado de chistes y frases ingeniosas... Estableciendo paralelismos compararíamos la clasificación con el limitado espectro de 20.000 leguas de viaje submarino visionaria en la Academia. Camina por los bulevares de luminosidad cegadora. Su melancólico deambular finaliza en el cementerio de Père- Lachaise. Pasa ante las tumbas de Chopin y Gounod, que vivieron y murieron por la música observa las de La Rochefoucauld y Musset; divisa un París de cien mil casas y el humo de las chimeneas de diez mil fábricas... El protagonista verniano maldice aquella sociedad y cae exánime sobre la nieve. Toda una alegoría, este París en el siglo XX, el Verne más auténtico y sincero. ¿Cómo podía agradar a Hetzel su visión negativa del Progreso? nuestros canales televisivos. Literatura fácil, telebasura, tertulias estultas... Las mismas sitcoms los culebrones fabricados como churros, los idénticos espacios de zapping la prensa del corazón, los concursos zafios y la pornografía sentimental de los reality shows Mil formas obscenas de entretener al Homo Videns Zonas abisales de la inteligencia. Política de subvenciones que neutralitza la creación crítica. Ni la electricidad, ni la presa del Sena que proporciona millones de kilovatios a París consuelan a Michel; constata que no queda un solo hombre de letras Nellie Bly, el alter ego femenino de Phileas Fogg En 1889, el diario neoyorquino The World propiedad de Joseph Pulitzer, publicaba un ostentoso titular: ¿Es el gran sueño de Julio Verne compatible con la realidad? El rotativo sensacionalista, feroz competidor de los diarios de Hearst, enviaba a la su más intrépida reportera, Elizabeth Cochrane, conocida popularmente como Nellie Bly, a realizar la vuelta al mundo: Hoy a las 9: 30, Nellie Bly se pondrá en camino, como una auténtica Phileas Fogg del sexo femenino... A Nellie Bly la idea del viaje se le ocurrió una tarde dominical. La joven supo de una compañía naviera que aseguraba cumplimentar la vuelta al mundo en menos de 80 días. ¡Retar al heroico Phileas Fogg! Nellie se lo propuso al director del World y éste, machista a machamartillo, le espetó que una frágil jovencita no podría realizar un viaje tan atrevido sin protección masculina... Además, cargada de maletas... Pero Nellie no se arredró. Su contundente respuesta hizo recapacitar al director: Muy bien... Envíe un hombre y yo partiré al mismo tiempo en representación de otro diario y ganaré... El 22 de noviembre Nellie arribaba a Southampton; los promotores de la expedición pensaron que sería una buena publicidad que hiciera parada en Amiens para conocer a Verne. Después de un viaje accidentado, la globetrotter del World se encuentra hoy en Southampton. Si tiene tiempo suficiente, visitará a Julio Verne en Francia anunciaba el diario en portada. El encuentro con Verne lo organizó el periodista Robert Sherard, amigo del escritor y corresponsal del World en Inglaterra. Tras ser presentados, Nellie describió el trayecto. Desde Calais tomaría el tren exprés destino Brindisi y se embarcaría hasta Port- Said. El viaje proseguiría por Ismailia, Suez, Adén, Colombo, Penang, Singapur, Hong Kong, Yokohama, San Francisco y Nueva York. InquiNo había tiempo para conversaciones galantes. Nellie pidió a Verne que le mostrara el despacho donde pergeñó tantas novelas. Pensaba encontrar una espaciosa estancia, pero cuando Honorine, la esposa del escritor, encendió la lámpara de gas que pendía sobre la chimenea descubrió una habitación diminuta, austera. Sobre la mesa reposaban los últimos manuscritos de Verne, atiborrados de correcciones: había más supresiones que añadiduras de texto. Una mesa, una silla y un sofá bajito. Y nada más. La reportera se asomó a la ventana: divisó la catedral de Amiens, el parque y el túnel del ferrocarril. En la biblioteca, Verne le mostró un mapa con el itinerario de La vuelta al mundo en 80 días Pasaron los días: el 26 de enero de 1890 el World anunciaba en primera página que Nellie Bly había conseguido la proeza... ¡Y en menos tiempo! ¡72 días! La crónica se acompañaba de la felicitación de Verne. La vuelta al mundo en 80 días fue superada rió Verne: ¿Por qué no va a Bombay, como mi personaje Phileas Fogg? La respuesta de Nellie no se hizo esperar: Porque me interesa mucho más ganar tiempo que salvar a una joven viuda El viejo escritor, coqueteando con la periodista atrevida: Es posible que usted salve a un viudo joven antes de volver musitó con una sonrisa cómplice.