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52 Sociedad SÁBADO 31 12 2005 ABC Salud La Administración del Estado retiró ayer todos los ceniceros en sus centros de trabajo. Los privados están informados para poner en marcha las medidas de la ley antitabaco, que mañana entra en vigor. La pregunta ahora es: ¿Están listos los fumadores para afrontar los nuevos tiempos? Fumar o dejar de fumar, ésa es la cuestión TEXTO: JORGE SÁINZ FOTOS: JULIÁN DE DOMINGO MADRID. Fumar es un placer decía el pegadizo estribillo de la canción. A partir de mañana, fumar será un vicio prohibido, perseguido y penado. España dejará de ser en tan solo unas horas ese país ajeno a las guerras y los pleitos con las grandes multinacionales tabaqueras, abandonará su condición de paraíso del fumador, con cajetillas a precios asequibles y espacios infinitos de libertad para compartir humo, y comenzará aplicar una de las normas más restrictivas de Europa y del mundo. Llega la nueva era de la ley antitabaco. Ayer ya hizo acto de presencia en los centros de la Administración del Estado, donde se retiraron todos los ceniceros. Las empresas lo harán hoy. Ahora bien, ¿qué va a ser del fumador? Arrinconado con la llegada del Año Nuevo, se enfrenta a la encrucijada de aprovechar las prohibiciones y convertirse en un prosélito o revelarse contra el poder establecido y seguir enganchado La entrada en vigor de la ley coincide además con una época en la que las personas tendemos a hacer una catarsis colectiva de buenos propósitos, entre los que dejar el tabaco es todo un clásico. El problema es, como casi siempre, conseguir prolongar ese ánimo renovado hasta febrero y que no ocurra que, días más tarde, el baño de nuestro hogar desprenda el olor culpable y las pavesas delatoras del cigarrillo apurado a escondidas. Este año, no cabe duda, la ocasión la pintan calva, aunque en la calle no lo parezca. Según la última encuesta del Centro de Investigaciones Sociológi- Gloria Moreno 45 años Pienso seguir fumando en el despacho Los espacios de trabajo libres de humo no son un problema para mí. El despacho va a ser un reducto personal y pienso seguir fumando ahí comenta Gloria Moreno, una profesora universitaria. Esta mujer dice que no piensa dejar el tabaco el próximo 1 de enero, a pesar de las teóricas facilidades que ofrece la ley. Además, confiesa que ya se ha pasado a una de las marcas de bajo coste. Es una tontería, algo absurdo. Si el Gobierno quiere prohibir el tabaco, que desautorice su venta señala. cas (CIS) sólo el 28 por ciento de la población española mayor de 18 años se declara fumadora habitual. Ruth tiene 20 años y es una de las jóvenes valores que han conseguido reclutar las marcas de tabaco. Quiero dejar de fumar el 1 de enero, pero no porque me lo diga nadie explica. Dice que va a apelar a la fuerza de voluntad y que no seguirá ningún tratamiento: Para mí es parte de los objetivos de la Nochevieja Esta estudiante asegura estar bien informada sobre los contenidos de la ley preparada por el Gobierno, pero discrepa de sus efectos. Va a dar igual. En los bares, por ejemplo, si no se permite la entrada a fumadores acabarán perdiendo clientela señala. Mientras Ruth completa sus argumentos, su novio, Mario, de 21 años, acaba de comprar una cajetilla en un estanco. No estoy en contra de la ley. Me parece bien que los no fumadores tengan su espacio, pero sin discriminar al resto comenta. Yo no pienso dejarlo. Cuesta mucho imaginarse un establecimiento en el que estemos separados sólo por el tabaco divaga. Caminar por el centro de una ciudad como Madrid es sinónimo de encontrar, primero, mucha gente y, segundo, un gran número de fumadores. Glo- ria Moreno es profesora universitaria, tiene 45 años y manifiesta una actitud muy crítica con la ley antitabaco. Es un texto estúpido y absurdo. Si quieren una prohibición total que cierren los estancos y dejen de vender, ¿o no? interpela de forma retórica. Marcas de bajo coste Gloria no se arruga y se defiende con contundencia, confiesa que no piensa dejar el tabaco y que, además, ha abandonado su cajetilla de siempre para pasarse a una de las marcas de bajo coste. Desde luego nos obligarán a mantener nuestros puestos de trabajo libres Emilio de la Fuente 68 años Ruth García 20 años Las imposiciones que contempla la ley me molestan Dice que sólo fuma dos puros al día y, aunque no va a abandonar este vicio, sostiene que las restricciones que contempla la ley pueden ser unas buenas aliadas para dejar el tabaco. Hay una doble visión en todo este debate. Por un lado, sé que no fumar es bueno para la salud, pero, por otro, las imposiciones de cualquier tipo me molestan asegura. De la Fuente comparte el espíritu que inspira la norma: En líneas generales me parece bien. Veremos cómo responde la opinión pública Lo dejaré gracias a mi fuerza de voluntad No va a recurrir a un tratamiento específico y asegura que si va a tratar de dejar el tabaco el próximo 1 de enero es por ella misma y no por las restricciones de la ley. No quiero seguir fumando, así que he decidido abandonar este vicio como parte de mis renovados propósitos para Año Nuevo explica. Esta joven estudiante también es pesimista sobre el funcionamiento de la ley: Da igual lo que digan, porque si los bares no permiten fumar van a perder casi toda la clientela