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28 Internacional SÁBADO 31 12 2005 ABC Un siniestro deporte nacional La quema de vehículos en las afueras de París y las grandes ciudades de Francia durante la Nochevieja se ha convertido en un sombrío deporte nacional desde los años 90. Cifras. En el fin de año de 2002 se quemaron 379 automóviles, en el de 2003 ardieron 324, y en el del 2004 se incendiaron otros 350 coches de particulares, aparcados en la calle de muchos suburbios pobres. Inicios. La tradición de la quema de vehículos comenzó en Estrasburgo a finales de los años 80 del siglo pasado. En muchas ocasiones, el incendio de coches se acompaña de enfrentamientos violentos y actos vandálicos. Las principales ciudades francesas viven un fin de año en estado de alerta policial Fuerte temor a un rebrote de la violencia incontrolada y quema de coches JUAN PEDRO QUIÑONERO CORRESPONSAL PARÍS. Francia vive un fin de año de excepción. El estado de urgencia policial, decretado el 17 de noviembre pasado, sigue en vigor. Ante el riesgo de estallidos de violencia incontrolada se han tomado medidas policiales especiales: en París, los Campos Elíseos es- tarán controlados por fuerzas antidisturbios. En las capitales de provincias las fuerzas de la seguridad del Estado han recibido consignas de severidad contra el deporte nacional de la quema de vehículos. Unos 4.500 policías han sido desplegados con carácter disuasorio y preventivo en las inmediaciones de los Campos Elíseos, donde se espera la afluencia de 500.000 personas, turistas, provincianos y gente joven de la periferia urbana. Varios helicópteros de la gendarmería sobrevolarán París y su periferia desde primeras horas de la noche. El metro y los transportes públicos están sometidos a una vigilancia excepcional. El fantasma de los 21 días de disturbios, incendios, violencia y muerte, durante el pasado mes de noviembre, pesa como una losa sombría. Ningún partido político ni sindicato ha protestado contra la prolongación del estado de urgencia policial, que las asociaciones de vecinos consideran deseable para la protección cívica. Sociólogos, pedagogos y analistas estiman que la crisis de fondo continúa irresuelta. Y nadie confía en el gobierno ni el jefe del Estado para salir de la crisis. Establecida desde hace una larga década la tradición del incendio de vehículos, la noche de fin de año en numerosas ciudades, el Ministerio del Interior ha tomado medidas cautelares de excepción. Queda prohibida la venta de gasolina al detalle. La policía portará pistolas especiales. Los helicópteros de la gendarmería estarán equipados con focos infrarrojos. Han sido suspendidas indefinidamente las vacaciones de policías y gendarmes. En el Ministerio del Interior ha sido activado un núcleo operacional para situaciones de crisis, que coordinará las acciones represivas de los distintos centros regionales operacionales. También se ha incrementado significativamente el número de unidades especiales en estado de alerta durante el fin de año. Tal estado de sitio policial coincide con una agravamiento de todos los indicadores sociales. Ha aumentado el número de víctimas del frío y del hambre. Las asociaciones humanitarias afirman que ha continuado creciendo el número de franceses que viven en estado de precariedad absoluta. La ola de frío quizá favorezca una paz siberiana, con numerosos departamentos en estado de alerta meteorológica. Le Monde resume la situación política, social y diplomática de Francia hoy, en Europa, con un artículo de Nicolas Baverez titulado Francia, el enfermo de Europa cuya tesis central es muy simple y brutal: Francia continúa hundiéndose en una crisis de fondo, cuyos efectos colaterales son dañinos y peligrosos para sus principales vecinos y para la construcción política de Europa. Jacques Chirac, presidente de la República, pronunciará esta noche su tradicional mensaje de fin de año. Pero nadie espera gran cosa. Le Monde, Liberation y Le Figaro hablan de un clima de fin de reino Los más influyentes vecinos europeos se preguntan como salir del inmovilismo europeo arrastrando la rémora franco- chiraquiana.