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ABC SÁBADO 31 12 2005 Internacional 25 EL CONFLICTO IRAQUÍ Un adolescente norteamericano se va de vacaciones a Bagdad sin pedir permiso a sus padres Al verse en apuros pidió socorro y hoy será repatriado a Estados Unidos b Farris Hassan, de 16 años y de ascendencia iraquí, pensó que la aventura sería interesante y tuvo que ser rescatado por la 101 División Aerotransportada JOSÉ LUIS DE HARO. SERVICIO ESPECIAL NUEVA YORK. Un adolescente de 16 años decidió emprender la aventura de su vida viajando solo a Irak sin avisar a sus padres. Finalmente la cruda situación en el país le animó a pedir ayuda para emprender el regreso a su casa en Fort Lauderdale, Florida. Está previsto que el chaval aterrice en suelo estadounidense antes de la llegada del Año Nuevo. El miedo pudo llegar cuando el taxi le abandonó en la frontera entre Irak y Kuwait, dejándole solo e indefenso en el medio del desierto. O cuando tuvo que enfrentarse a un tumulto de gente frente un puesto de comida bagdadí para pedir algo que llevarse a la boca con ayuda de un diccionario de árabe para turistas. La tarifa de 100 dólares norteamericanos con el que el taxista kuwaití sacudió al muchacho también fue una razón de peso. El caso es que en algún momento de su arriesgada aventura, Farris Hassan descubrió que su decisión de viajar a Irak sin avisar a nadie para aprovechar las vacaciones de Navidad no fue la correcta. La peligrosa hazaña del chico finalizó ayer cuando la División Aerotransportada 101 de los Estados Unidos se encargó de escoltar al joven hasta la embajada estadounidense en Bagdad, que había estado en alerta desde hace días para encontrar algún rastro del muchacho. Farris Hassan comenzó a dejarse embelesar por su curiosidad hacia el país del ex dictador Sadam Hussein tras una clase de periodismo en su instituto, el Pine Crest School. El joven idealista quiso poner en práctica lo que aprendió en los libros de John McPhee sobre el nuevo periodismo y decidió llevar hasta el extremo las tareas asignadas por sus profesores. En uno de sus trabajos escolares, Hassan, cuyos padres son de origen iraquí pero residen en Estados Unidos desde hace 35 años, acudió a una mezquita para pasar una noche entera discutiendo de política con los musulmanes allí presentes, una inmersión calificada de irresponsable y peligrosa por uno de sus educadores. Para el siguiente trimestre el joven tuvo que elegir un tema internacional y escribir editoriales, explicó el joven. Farris Hassan AP Como es evidente eligió Irak y, a su vez, decidió poner en práctica sus lecciones periodísticas sobre el terreno, a pesar de ser consciente que su escuela no apoyaría su decisión. Pensé cruzar el límite para el nuevo proyecto, y creo que lo sobrepasé en miles de kilómetros bromeó Hassan. Poco convincente Con la inversión de sus ahorros, el chico compró un billete por 900 dólares y abandonó las clases una semana antes del comienzo de las vacaciones navideñas. El pasado 11 de diciembre emprendía su camino a Irak. Gracias a su ascendencia árabe, Hassan pudo pasar por iraquí y conseguir con facilidad un visado de entrada. Además se aseguró de dejar crecer su barba para pasar desapercibido. Su aspecto era iraquí pero su corazón delataba su origen americano, criado entre zapatillas de deporte y las últimas tendencias en el Estado de Florida. Su falta de conocimiento de árabe delató su procedencia. Con este viaje, el joven pudo haber firmado su propia sentencia de muerte en una zona donde los jihadistas e insurgentes han secuestrado a más de 400 extranjeros, matando al menos a 39 de ellos. El Departamento de Estado de EE. UU. ha avisado encarecidamente a su población que viajar a Irak supone un enorme peligro. Mientras Hassan regresa de vuelta a casa para contar su batallita en el instituto, 15 norteamericanos continúan desaparecidos en Irak.