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ABC SÁBADO 31 12 2005 Nacional 19 La Oliva, paradigma del desorden El caso del municipio de La Oliva, en Fuerteventura, no tiene parangón en el resto de las islas Canarias. Casi nadie ha llegado al extremo alcanzado por esa localidad en la aprobación de planes parciales y en la concesión de licencias para la construcción de camas hoteleras y extrahoteleras y para la urbanización de oferta residencial. De la etapa del anterior grupo de gobierno municipal, del PP y con Domingo González Arroyo como alcalde, la Corporación actual ha recibido la herencia de 19 planes parciales aprobados, con un potencial de 30.000 camas turísticas y 19.000 residenciales. Con los promotores de estos planes, el equipo de gobierno de CC- PSOE, que es la coalición que ahora está al mando de la Corporación, negocia cambios de localización de las urbanizaciones, para evitar impactos ambientales en espacios protegidos o en el litoral, y rebajas en el número de camas, a cambio de ventajas concedidas por la Administración local. En algunos casos, se ha producido el acuerdo y, como ocurre con la zona costera de El Cotillo, en el plan parcial aprobado para este núcleo, de 6.000 camas iniciales, se ha logrado dejar en 2.000. A 31 de diciembre de 2004, La Oliva, según la información facilitada por el propio Ayuntamiento, posee 42.030 camas turísticas, pero en el dato no se incluye la aportación futura de los 19 planes parciales ya reseñados. En el año 2003, según datos oficiales del Istac, La Oliva disponía de tan sólo 9.832 camas, mientras que el dato insular de toda Fuerteventura era de 38.041. La Playa de los Cristianos, en el sur de Tenerife, sobrecargada de edificios ABC El dibujo de la coyuntura actual es nítido y pocos especialistas lo evaluarían como óptimo para los intereses turísticos de Canarias. La preocupación ha llegado al Gobierno insular, que, a través de su presidente, Adán Martín (de Coalición Canaria) ha mostrado estos días que no le gusta nada la tendencia de crecimiento de la población residente en las islas que, según da- tos del Istac de 1 de enero de 2005, ya casi llega a dos millones de personas. Sin el desarrollo pleno de la Ley de Directrices, que el Ejecutivo autónomo dice que pretende relanzar (se concibió para controlar el aumento de la población e imponer un desarrollo sostenible) con dificultades para gestionar la inmigración laboral (hay comisiones creadas al efecto entre Cana- La paradoja es que la masificación aumenta a la vez que desciende el número de visitantes extranjeros: en 2004, un 4,1 y este año han seguido a la baja rias y Madrid) y con la construcción turística y la apertura de nuevos establecimientos, las posibilidades de no crecer en población son escasas. Y, si todo sigue así, la tendencia actual de la población canaria nos puede llevar a una sobrecarga del espacio, lo que puede ser muy grave cuando se perjudica a los espacios naturales Lo ha dicho el presidente del Gobierno de Canarias.