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16 Nacional SÁBADO 31 12 2005 ABC ALICANTE. Alrededor de cuatrocientas personas asistieron la noche del jueves a la presentación de la candidatura de la concejal de Benidorm Ángela Barceló para presidir el PP local. El hecho no revestiría mayor significación de no ser porque la edil, además de regir el área de Cultura del municipio más turístico de la Comunidad Valenciana, es cuñada del portavoz parlamentario popular, Eduardo Zaplana. Acaso suene igualmente accesoria esta relación de parentesco si no fuera porque Barceló pugnará el próximo 9 de febrero por el control de la ejecutiva local del PP con la candidata oficial la consellera de Cooperación del Gobierno autonómico, Gema Amor, El deseo de la cuñada de Eduardo Zaplana de presidir el PP en Benidorm ha situado al portavoz popular ante el dilema de apoyar a su pariente o decantarse por la candidata oficial Líos de familia TEXTO: I. BLASCO jas. Barceló logró, incluso, arrancar los aplausos de una de las hermanas de Zaplana, sentada junto a su cuñada en primera fila. También, naturalmente, los de su padre, el veterano senador- -y acaudalado hombre de negocios del municipio alicantino- -Miguel Barceló, que pasa por ser, aparte de suegro, el padre político del ex ministro de Trabajo, para quien la alcaldía de su localidad (1991- 94) supuso un impagable trampolín político. quien cuenta con el respaldo explícito del presidente provincial del partido, José Joaquín Ripoll, con el plácet oficial del alcalde benidormense, Vicente Pérez Devesa, y con el teórico aval del propio Zaplana, referente obligado pa- ra los dirigentes populares de Alicante. La vehemente propuesta orgánica de la edil fue seguida con indisimulado entusiasmo por su hermana Rosa, esposa del portavoz, y dos de sus hi- La fuerza de la sangre El experimentado Barceló, de 82 años, senador decano de la Cámara Alta y persona procedente de los antiguos círculos liberales, ha hecho causa de la defensa de las aspiraciones al cargo de su hija. Para ello, no ha escatimado las invectivas contra el responsable provincial del partido- -amigo de Zaplana- -por su interés declarado en imponer a Amor al frente del comité local e intentar, de paso, frustrar las ambiciones políticas de la concejal, decidida a jugar el rol de defensora de las bases para marcar toda la distancia posible con la cúpula provincial y su patrocinada. El respeto por las canas y la ligazón familiar del senador con su amigo y mentor ha hecho desistir al presidente del PP alicantino de entrar al trapo. Sin embargo, la irrupción pública de la familia política del portavoz ha contribuido a enrarecer aún más la complicada composición del partido en la provincia y, sobre todo, ha situado a su figura más conspicua frente al monumental dilema de señalar por cuál de las dos candidatas se decantan sus preferencias. La cena de Nochebuena Las incomodidades derivadas de la situación no han tardado en colarse en el círculo más íntimo de Zaplana, quien, no obstante, hasta ha llegado a bromear en alguna que otra reunión con sus fieles a cuenta de lo difícil que le iba a resultar mantener la armonía doméstica durante tan señaladas fechas, singularmente en la cena de Nochebuena, que compartió con la familia de su esposa en Benidorm. En este sentido, también ha participado a algunos dirigentes del PP alicantino su contrariedad por el hecho de que la lucha por el control del partido en su pueblo se haya desatado en plenas celebraciones navideñas. De cualquier forma, y cada vez más remota la posibilidad de que las dos candidatas pacten una lista única, todo indica que, sea cual sea el resultado de la elección, la batalla se trasladará a partir del 9 de febrero al ámbito municipal. Prácticamente confirmada la retirada de la vida política del actual primer edil, la disputa por encabezar el cartel electoral del PP en la estratégica plaza benidormense se convierte, a expensas de la decisión de las instancias superiores de la formación, en el siguiente objetivo natural de la cuñada del portavoz parlamentario y de una de las últimas representantes del zaplanismo que todavía resisten en el Ejecutivo autonómico. En tal caso, Zaplana se situaría ante otra enorme disyuntiva que sólo él puede resolver.