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ABC SÁBADO 31 12 2005 Nacional 13 EL DESAFÍO DEL ESTATUTO CATALÁN El Gobierno dice al cuatripartito que no habrá otra oferta de financiación Solbes insiste en que la bilateralidad Estado- Cataluña ya tiene su límite b De la Vega dice que en Barce- ESTRATEGIAS A lona hubo acuerdos de gran calado pero admite que persisten grandes diferencias en temas importantes MANUEL MARÍN MADRID. Pese a que oficialmente las negociaciones entre el Gobierno y los partidos catalanes impulsores del Estatuto no se reanudarán hasta el 9 de enero, el Ejecutivo de José Luis Rodríguez Zapatero dejó ayer claro que la aprobación del texto dependerá más de la capacidad de renuncia que demuestre el cuatripartito especialmente CiU, que de la paciencia de los negociadores gubernamentales. Zapatero quiere que se apruebe la reforma del Estatuto catalán, pero su compromiso con el PSOE y con los influyentes barones regionales es que no verá la luz a cualquier precio. Bastante cree Moncloa que ha pagado ya con el desgaste que arrojan las encuestas, con el oxígeno que ha ganado el PP y con no haber conseguido llegar a fin de año al menos con un acuerdo de bases, lo que a la larga se traduce en que Zapatero ha visto frustrado su propósito de relegar al Estatuto a un segundo plano para rentabilizar ya desde el 1 de enero, y casi en exclusiva, sus logros sociales El debate del Estatuto le perjudica y por ello ayer, al mismo tiempo que se desplazaba hasta Doñana para pasar en familia unas jornadas de descanso, Zapatero delegó en sus dos vicepresidentes, Teresa Fernández de la Vega y Pedro Solbes, los mensajes que convenía enviar al cuatripartito El primero, es que su oferta de financiación- -el verdadero escollo- -podrá someter- Solbes y De la Vega tras el último Consejo de Ministros de 2005 se a variaciones, pero ligeras. Solbes no pudo ser más diáfano al advertir de que el Gobierno no pondrá sobre la mesa de negociación otra contraoferta de financiación sólo porque la única que ha planteado haya sido rechazada en bloque por los impulsores del Estatuto. Hay un documento enviado por el Gobierno y hay unas enmiendas presentadas por el PSOE... sobre esa base hay que trabajar. No va a haber otra oferta encima de la mesa advirtió Solbes, quien en todo caso no quiso mostrarse más categórico de lo imprescindible y abrió la puerta a discutir los asuntos pendientes. JAIME GARCÍA No habrá nación en el articulado Segundo mensaje... también de Solbes: la ampliación hasta el 50 por ciento en la cesión del IRPF a las Comunidades como manera de mejorar su financiación es una oferta muy equilibrada Fue la manera irónica de decir que ni de lejos el Gobierno se acercará al 80 por ciento que pretenden los nacionalistas. Y tercer mensaje: la relación bilateral Estado- Generalitat ya existe y hay márgenes para avanzar en ella Pero a la vez que márgenes, también hay límites entre ellos, el de que Cataluña no decidirá por sí misma con el Estado lo que incumbe a las demás Comunidades. Más conciliadora se mostró De la Vega, quien negó tener un sabor agridulce de la cita de Barcelona y adelantó que se han producido acuerdos de gran calado en Justicia, competencias y arquitectura institucional. Aún así, admitió que persisten grandes diferencias en temas importantes como la definición de Cataluña como nación inaceptable para el Ejecutivo en el articulado, pero posible en el preámbulo. Maragall se olvida del Carmelo en su mensaje de fin de año, pero sí resalta las aspiraciones nacionalistas Á. MARÍN BARCELONA. Lo mejor está por venir aseguró el presidente de la Generalitat, Pasqual Maragall, en su mensaje de fin de año, donde reclama a los catalanes unidad y confianza porque España, la nación grande acabará entendiendo el nuevo Estatuto presentado por la nación catalana En su discurso optimista, Maragall repasó, en primer lugar, los logros y las aspiraciones nacionalistas- -el uso del catalán en las instituciones europeas y la recuperación de los papeles de Salamanca que junto a los avatares políticos del texto estatutario aprobado el 30 de septiembre por el Parlament centraron gran parte de su intervención- -y, en segundo lugar, la marcha de la economía catalana- que va razonablemente bien por no decir francamente bien apuntó- En su mensaje de fin de año, el mandatario catalán reiteró que la prioridad de su ejecutivo es trabajar para las personas antes de enumerar algunas de las iniciativas o inversiones anunciada por el go- bierno catalán para mejorar la sanidad, la educación o la atención a la infancia o tercera edad. La pretendida sensibilidad social del discurso de Maragall tuvo un enorme agujero negro al olvidarse de la crisis del Carmelo, que marcó política y socialmente la acción de la Generalitat en 2005. Ni una palabra de ánimo ni apoyo a los 1.200 vecinos desalojados de sus casas tras el hundimiento del túnel del Metro. Muchos de los afectados de este barrio barcelonés perdieron para siempre sus casas y otros, unas 500 personas, todavía no han vuelto a sus hogares. El mensaje de fin de año era una buena oportunidad para recordar a las personas que sufren y más si sus penas son causadas por los errores de la administración catalana. unque sólo sea como ejercicio de fin de año- -ya que, en el fondo, resulta aburrido- -se podría preguntar a cualquier dirigente del partido gubernamental por alguna cuestión de la actualidad, da igual, la que, presumiblemente, pueda resultarles ideológicamente más próxima. Por ejemplo, las políticas sociales, ahora subrayadas por el presidente Zapatero con el concepto de patriotismo social Nueve de cada diez veces, el dirigente socialista, antes de exponer un argumento, criticará al Partido Popular, aludirá a su política obstruccionista y recordará su pasado tenebroso. Para que el ejercicio no quede cojo, se podría preguntar también a dirigentes del PP, incluso escogidos al azar, sobre GERMÁN otro tema candente, por YANKE ejemplo las perspectivas financieras de la UE para los próximos años. En nueve de cada diez ocasiones, el preguntado, antes de analizar el posible papel de España en el futuro de la Unión o de explicar un cierto concepto de la integración europea, señalará el desorden y el despiste del Gobierno en las negociaciones, subrayará el error de ponerse en manos de hipotéticos amigos que, en realidad, defienden sus intereses y trazará con rasgos dramáticos la pérdida de peso de nuestro país en el contexto internacional. El experimento no ha de resultar muy alentador desde el punto de vista del debate político ni tampoco tiene por qué tomarse como una desgracia infinita. A los políticos de uno y otro lado les sirve, además, de coartada y, en vez de analizar los puntos débiles de la situación española o la posibilidad de proponer mejoras para los ciudadanos- -tareas que exigen un cierto esfuerzo- se apalancan en la crispación, tomada como la madre de todos los males, y, vanamente satisfechos, se echa la culpa de la misma al adversario. Pero sí dice algo de las estrategias partidistas. La del PSOE, ya sea para mantener sus pactos con nacionalistas o por la paradójica actitud visionaria de conseguir una suerte de Nueva Patria, no es otra que la negar al PP y presentarlo como el compendio de todos los males. La del PP, a rebufo del impacto de la de los socialistas, es la de defenderse, y ya se sabe que el ataque es la mejor defensa. Ahora, ya sea tras la lectura de las encuestas o después de escuchar las conversaciones cotidianas, se habla mucho de la creciente distancia entre los ciudadanos y la política, la contradicción entre la propaganda oficial y el pesimismo de los encuestados, el desasosiego de los votantes del PP ante su actividad y perspectivas. Quizá tenga algo que ver con las estrategias escogidas, con la falta de proyectos que respondan a necesidades concretas y reales, con la retórica agobiante de nuestra vida pública. Si es así, no se trataría tanto de cambiar de palabras, sino de abordar- -con el adecuado debate ideológico- -las reformas más urgentes, que no están en torno a lo que se llama eufemísticamente modelo territorial sino alrededor de los derechos ciudadanos y la democracia.