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ABC SÁBADO 31 12 2005 11 El Gobierno retira a Severo Moto el asilo político por sus intentos de golpe de Estado en Guinea Ecuatorial Las carreteras ya se han cobrado al menos 60 víctimas mortales desde el comienzo de la Navidad Tras el crimen y el cumplimiento de la pena, falla el ingrediente necesario del arrepentimiento. Al menos, en las calles del País Vasco y Navarra, donde algunos verdugos reinsertados vejan moralmente a sus víctimas con total impunidad El asesino de la puerta de al lado TEXTO: BLANCA TORQUEMADA FOTO: IGNACIO GIL MADRID. Qué difícil es aplacar las voces de la muerte. Los asesinos se recrean en el retorno, en el eco de sus propios actos. ¿Arrepentimiento? ¿Para qué leer a Dostoievski si en el quiosco está el Gara? Crimen y castigo de cárcel sin asomo de redención moral, sin permeabilidad a la conciencia del daño infligido. En el País Vasco y en algunos rincones de Navarra el aliento helado de los verdugos persigue a las víctimas en las calles, en las escuelas, en el quicio de la puerta de sus casas. Y todavía a Pilar Elías, al otro lado del teléfono, le queda la entereza y hasta el buen humor. Es la concejal del PP en Azcoitia (Guipúzcoa) que tropieza cada día con Cándido Azpiazu, el asesino de su marido Ramón Baglietto. ABC recogió su historia en el mes de marzo, al filo de los comicios autonómicos en el País Vasco. El etarra, después de cumplir condena, regresó al pueblo hace un par de años y puso una cristalería en un local comercial del mismo edificio donde vive Pilar. Cuando Azpiazu era una criatura de catorce meses, un camión arrolló a su madre y a su hermano, que murieron en el acto. Él se libró porque su vecino Ramón Baglietto que pasaba por allí y que en aquel entonces era mi novio evoca Pilar) logró apartarlo de la carretera. Salvó la vida a quien dos décadas más tarde, en 1980, le asesinaría por el delito de ser miembro de la UCD: Fue el que le dio el tiro de gracia dice Elías con una emoción contenida y contagiosa. El caso Elías por lacerante, provocó la reacción del comisionado para las Víctimas, Gregorio Peces- Barba, quien solicitó que se aplicara a los terroristas, igual que a otros delincuentes, los artículos 48 y 57 del Código Penal que prevén imponer a los criminales el alejamiento de quienes han padecido sus actos. Una posibilidad legal que andaba en boca de todo el mundo en relación con la violencia de género, con los maridos maltratadores, y que apenas se había esgrimido como herramienta para atajar este cruel terrorismo de repetición Ahora, la primera condena de este tipo impuesta al etarra Diego Ugarte por el asesinato de Fernando Buesa y su escolta alienta un esperado cambio de rumbo que llega tarde para algunos. contó que le colocaron una foto del asesino de su marido en el portal de su casa justo cuando iba a recibir la visita de su hija, que vive fuera. Como si fuera ella la delincuente, tuvo que bajar a escondidas, a la una de la madrugada, a raspar el cartel, en una misión casi imposible, porque los pegan a conciencia, con toda la rabia y todo el rencor La idea del alejamiento Romero explica que la reivindicación del alejamiento que ha hecho suya Peces- Barba se la sugerimos nosotros en una reunión que mantuvimos con él el pasado mes de febrero. No se nos oculta que esta demanda está sujeta a muchas limitaciones. Parece claro que tendrá utilidad a partir de ahora, en los procesos pendientes que en los casos antiguos Cati recuerda otra supurante situación de asesino que vive enfrente de una víctima en Mondragón sobre la que no puede referir más datos, aunque, sin necesidad de ir lejos, también ella, como tantos otros se considera plena sufridora de un perenne hostigamiento moral. A Odón Elorza- -comenta- -siempre le estamos diciendo que los actos con velitas están bien, pero que damos más importancia a que nos quite de las calles las pancartas de homenaje a los asesinos, y no lo hace. Dice que hay un retén de limpieza que trabaja en ello, pero lo cierto es que es un deporte consentido pegar este tipo de carteles en la plaza de Easo a las doce de la mañana. Últimamente lo padezco con más intensidad porque a Txapote lo trajeron a España el día 15 de diciembre, que es justo el aniversario de lo de mi esposo. La gente le asocia más, y es lógico, al asesinato de Miguel Ángel Blanco, pero también mató a mi marido Desde que se rompió el pacto antiterrorista- -corrobora- -están otra vez crecidos, chulos, exultantes El viraje del PSE Pilar Elías coincide con esta apreciación y va más allá. Ella es protagonista en la primera línea política de ese País Vasco profundo de Azcoitia que, como en tantos pueblos, poco tiene que ver con el ambiente bastante más respirable de las capitales, de Bilbao, Vitoria o incluso San Sebastián. Ahora, relata, no sé qué le ha pasado a mi compañero el concejal del PSE, que ha votado a favor de los presupuestos municipales. Nunca lo había hecho. Sólo he votado en contra yo. Incluyen una partida de 10.000 euros para los familiares de presos, y tres de ellos fueron del comando que asesinó a mi (Continúa en la página siguiente) Pilar Elías, en Azcoitia, donde ejerce las labores de concejal Casos silenciosos La situación de Pilar Elías, llamativa y extrema me he convertido en el referente admite) no es la única de esta naturaleza. Lo recuerda Cati Romero, viuda del sargento de la Policía Municipal de San Sebastián Alfonso Morcillo: Bastantes familias viven esta situación, pero otra cosa es que se atre- El caso de Pilar Elías, concejal de Azcoitia, llevó a Peces- Barba a solicitar que se aplicara a los etarras el alejamiento previsto en los artículos 48 y 57 del Código Penal van a hablar. Pilar Elías es muy valiente, y además se dedica a la política, está en el escaparate Por eso se conoce lo que está sufriendo. Covite, el colectivo de víctimas del País Vasco, tiene más de cuatrocientos miembros y no sabría decir cuántos padecen estas vejaciones tan sangrantes. Sí es constante la comprobación de que a todos nosotros se nos humilla. Precisamente en nuestra última asamblea una señora