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60 Espectáculos VIERNES 30 12 2005 ABC VIERNES DE ESTRENO La cosecha cinematográfica de 2005 ha dejado algunos sorbos inolvidables. Nuestros cinco críticos han bajado a la bodega de su memoria para rescatar en estas tres páginas, ahora que concluye el año, varios de ellos Match Point Woody Allen, a los dos lados de la red EE. UU. Director: Woody Allen Intérpretes: Scarlett Johansson, Jonathan Rhys- Meyers, Emily Mortimer E. RODRÍGUEZ MARCHANTE M atch Point es una película luminosa y sombría que consigue sumergir al tiempo a Woody Allen y a Chejov en la humedad de Londres: el director neoyorquino huye de Manhattan para hacer la contraportada de Delitos y faltas (para algunos, su obra maestra) y para mirar ese viejo asunto de matar a la amante que estorba desde un nuevo y sorprendente observatorio. Aquí, en Match Point ya no hay sentimiento de culpa, ni remordimiento, ni arrepentimiento, que eran los motores que movían el alma torturada del impresionante Judah Rosenthal que interpretaba Martin Landau, aquí el lucidísimo Woody Allen construye un personaje inquebrantable amoralmente, el jovial Chris (que interpreta con buen rictus artificioso Jonathan Rhys- Meyers) un trozo de hielo que sigue su camino hacia arriba en la escala social y que consigue (gracias al talento constructor de Woody Allen) algo insólito: llevarse al espectador con él. Es decir, aún teniendo ante sí la evidente pasta canalla del personaje, el espectador se pone descaradamente de su parte y se convierte en cómplice de sus actos miserables y criminales (en cierto modo, al estilo de lo que consigue Patricia Highsmith en sus novelas de Ripley) Cuando se proyectó en el Festival de Cannes, y luego en su estreno comercial, toda la crítica coincidió en que era una película de Woody Allen, pero que no se parecía a las suyas. Esto, obviamente, se debía fundamentalmente a tres motivos: el primero y geográfico es que se instalaba en un lugar y unos ambientes que le eran extraños; en Londres y en su sofisticada alta burguesía; el segundo y ético es que abordaba sin reticencias ni emplastes una Scarlet Johansson y Jonathan Rhys Meyers, en una escena de Match Point situación amoral (criminal, incluso) con un cierto deje de encanto, regusto y atracción, con una postura de evidente malicia, y el tercero y técnico (o de estilo) es que abandonaba aparentemente su mirada sarcástica y daba una lección de ritmo y dosificación de la intriga. Podríamos decir que Match Point no es sólo la película de un cineasta inteligente, cultivado, brillante y casi genial... es también la película de un magnífico artesano. Hay secuencias magistrales no sólo de contenido sino también de arquitectura espacio temporal, como la más impactante de toda la película, cuando baja Chris a la casa de la portera de su amante Nola Rice y, tras unos momentos de gélida crueldad, espera la llegada de ésta para matarla... la construc- Entre copas Cine para paladear EE. UU. Director: Alexander Payne Intérpretes: Paul Giamatti, Thomas Haden Church, Virginia Madsen, Sandra Oh FEDERICO MARÍN BELLÓN uera de concurso dos títulos tan indiscutibles como Million Dollar Baby y Match Point no está de más destacar una película tan humilde, profunda e inteligente como Entre copas con la que además se tomaron el esfuerzo de traducir el título al castellano, aunque fuera en estado aparente de embriaguez y sin fidelidad alguna al original. Sideways de Alexander Payne, es tan espléndida que sin tener estrellas las embotelló- -a Paul Giamatti le cambió la vida- que sin hacerse publici- F dad consiguió alterar incluso las ventas de vino en el país de la coca- cola. Entre copas tiene cuerpo, sabor, aroma y todo lo que se le puede pedir a un buen vino. La película, que no se sube nunca a la cabeza, deja si acaso una resaca lúcida, que diría el otro. Sólo tenía un inconveniente, previo a su estreno: el espantoso trailer de promoción hacía pensar- -además de que la distribuidora no sabía lo que tenía entre manos, como si se dedicara a la venta ilegal en plena Ley Seca- -en un título del tipo Despedida de soltero y no en una obra que recorre las carreteras de los sentidos. Quizá algún espectador (des) colocado echara de menos lo propio de estos títulos, pero quien no fuera engañado o quien, aun despistado, estuviera abierto a nuevas expe- Paul Giamatti y Thomas Haden Church, entre copas