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ABC VIERNES 30 12 2005 55 El nuevo Museo Unión Fenosa de La Coruña muestra una colección inédita de carteles de Buñuel Bribón políglota y emparentado con Umberto Eco Ingredientes: cierta aversión por el realismo me cuesta mucho escribir con Antonio como protagonista admite Ábalos) pasión por Twain, Swift, Stevenson y Verne, y rendido tributo al orbe abacial que alumbró Eco (ojo al dato: hasta uno de los monjes se llama Uberto de Alessandria) ¿Resultado? Grimpow una novela tan misteriosa como su título; 553 páginas de mapas inescrutables, acertijos traicioneros y descripciones que parecen carecer de sentido- -parecen- En 2006 llegará a Francia, Italia, Alemania, Gran Bretaña, Portugal, Grecia, México, Argentina, Chile, Corea, Rusia y Estados Unidos, pero a Turquía, Israel, Rumanía y Japón ya se le están poniendo los dientes largos y en tan remotos mercados (fue gestada en Fuengirola) es posible que desembarque en 2007. A la zaga de C. S. Lewis y Tolkien, a los grandes estudios ya les tienta adaptar al cine la historia de Ábalos. No todos los días uno tiene ideas brillantes celebra, prudente, fantaseando para sí con aquello de Basado en la obra de... Rafael Ábalos, durante la entrevista IGNACIO GIL Rafael Ábalos: Intuí que Grimpow sería un éxito editorial mientras la escribía Se han vendido 50.000 ejemplares en dos meses de la novela, traducida a 20 idiomas abadía de Brínkdum deparará peliagudos acertijos al mozalbete Grimpow y a los lectores que se sumen a la aventura editada por Montena PATRICIA G. MAHAMUD MADRID. Feria del Libro de Fráncfort. Año 2003. Ha escrito usted El nombre de la rosa de la literatura juvenil le dijeron entonces sus, ya hoy, editores franceses. ¿Qué hacer cuando a uno le dedican piropos de tal calibre? Cuanto menos, y como es el caso, aparcar la abogacía y reciclarse en escritor de éxito en ciernes. Rafael Ábalos (Archidona, Málaga, 1956) encierra un doble misterio; a saber: de un lado, ése al que Grimpow, el imberbe buscavidas que da nombre a su novela, debe resolver en el invierno de 1313, templarios, monjes, abadías y piedra mágica- ¿la Piedra Filosofal, tal vez? -mediante. Y, de otro, el que él mismo encarna, pues, ¿cómo sin llamarse J. K. Rowling, Dan Brown o Ken Follett puede un novelista vender 50.000 ejemplares en apenas dos meb El invierno de 1313 en la ses, ver traducida su obra a veinte idiomas y hacerle la boca agua a las productoras estadounidenses? Puesto que la coyuntura navideña invita a los lectores a resolver el primero, es al segundo al que, con su protagonista, se lanzan las siguientes líneas. -Editoriales de diez países sucumbieron a los encantos de Grimpow incluso antes de que se publicase el 7 de octubre en España; un logro sin precedentes para un autor desconocido en el extranjero. ¿Se atreve a discernir el porqué de su formidable acogida? -Quizás lo que haya determinado su éxito sea que Grimpow no tiene un género literario definido, sino que en ella confluyen elementos muy diversos: la aventura, la intriga, componentes de orden histórico, exactos; espacios imaginarios y reales y una multitud de personajes que la convierten en una novela muy coral. Y luego, lo más importante, la gran reflexión filosófica que encierra: la inquietud del joven Grimpow por resolver un enigma, casi como una misión, por explicarse a sí mismo y cuanto le rodea, lo cual contrasta con la penumbra y el fanatismo que envuelve a la Edad Media. Algo que les ha llamado mucho la atención a los editores ha sido mi orientación novedosa al respecto: los misterios con los que el protagonista tropieza, que son muchos, no están, como es habitual, en torno a las religiones sino al propio ser humano. Son esas múltiples lecturas de la novela las que permiten que todo lector, desde un chaval de 9 años a un adulto, encuentre su particular camino invisible -Arduo proceso de elaboración crear un retablo de treinta personajes, ¿no? -En absoluto. Mi relación con la literatura ha sido esta vez muy mágica; no esotérica, sino inexplicable. Partí del propio nombre del personaje, y en una noche de telescopio, mirando las estrellas, un amigo aficionado a la astronomía me sugirió que le imbricara en una trama novelesca en la que tuviese que resolver los grandes misterios del Universo. Empecé entonces a leer sobre la vida cotidiana en el Medievo, alquimia, leyendas y templarios. Me empapé de todo ello y sin ir tomando notas, casi sin retroceder un párrafo, me conformé un puzle mental inmenso. En cuatro meses tenía la novela. -Y en ese big bang imaginativo, ¿eligió usted el contexto o fue la Edad Media la que le eligió a usted? -Pues casi era inevitable seleccionar esa época. El enigma- símbolo de la historia, En el cielo están la oscuridad y la luz expresa ya ese tránsito de la ignorancia a la sabiduría, al Renacimiento, que experimenta Grimpow desde que encuentra la piedra. -Enigmas tipo El código Da Vinci escenario medieval, como en Los pilares de la Tierra una abadía con el sello de Umberto Eco... Disculpe, pero ¿no iría, por casualidad, a la caza de un best seller -Es difícil que la imaginación fluya si uno escribe con esos propósitos. Yo me embarqué en este libro pensando en el que a mí me hubiese gustado encontrar de adolescente. Pero admito que, mientras escribía, tuve la intuición de que éste podía ser un buen producto editorial, que olía a best seller. Por otra parte, el aspecto comercial de la literatura es inevitable y deseable porque uno escribe para que le lean; no conozco a ningún autor que no quiera vender libros. -Y las productoras, ¿andan ya al acecho? -Confesaré que hay comienzos de negociaciones con algunas norteamericanas y europeas de primera fila muy interesadas, cuyos nombres callaré por prudencia. Y no negaré que me haría mucha ilusión que Grimpow saltara al cine. He visto la película en muchas ocasiones; cada vez que cierro los ojos.