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52 Sociedad VIERNES 30 12 2005 ABC Ciencia El fraude del investigador coreano Hwang Woo- suk en la investigación de la clonación terapéutica es el último de una lista de engaños que afecta a todas las disciplinas científicas Científicos tramposos TEXTO: LUIS ALFONSO GÁMEZ BILBAO. Ciencia y verdad no siempre caminan juntas. La falsificación de datos en las investigaciones sobre clonación terapéutica de Hwang Woo- suk es una muestra de lo que, en su libro Las mentiras de la ciencia (1993) Federico di Trocchio denomina engañología la ciencia que enseña a los científicos cómo engañar a otros científicos. Éstos, a su vez, convencen a los periodistas, quienes finalmente se encargan de seducir a las masas El investigador coreano presentó sus resultados en una de las revistas más prestigiosas, Science que es la vía habitual para comunicar hallazgos, la que permite que la metodología sea revisada por expertos y que otros colegas la pongan a prueba después en sus laboratorios. Los fraudes en ciencia acaban siempre saliendo a la luz por la propia naturaleza del método científico, que, para validar un avance, exige que otros investigadores lleguen de forma independiente a las mismas conclusiones que el autor del descubrimiento. El hombre de Piltdown El fraude científico por antonomasia es el del hombre del Piltdown, que sobrevivió durante cuarenta años con el nombre científico de Eoanthropus dawsoni El fósil, encontrado en Sussex, fue presentado en 1912 por el paleontólogo aficionado Charles Dawson a Arthur Smith Woodward, paleontólogo del Museo Británico, quien le otorgó carta de autenticidad. Los restos tenían unos 500.000 años y proporcionaban a los prehistoriadores ingleses un homínido propio y, además, no uno cualquiera. Porque el hombre de Piltdown era el deseado eslabón perdido: su bóveda craneal era humana, pero su mandíbula tenía aspecto simiesco. El nuevo homínido- -orgullo del nacionalismo inglés- -sobrevivió cuatro décadas como antepasado del hombre moderno, hasta que en 1953 un grupo de investigadores del Museo Británico reveló que se trataba de una falsificación. La bóveda craneal era humana, aunque no tenía más de 50.000 años, y la mandíbula correspondía a un orangután y había sido teñida para que pareciera antigua y los colores encajaran. Lo que todavía no se sabe es quién perpetró un fraude alrededor del cual hubo personajes tan ilustres como el novelista Arthur Conan Doyle y el jesuita Pierre Teilhard de Chardin. Uno de los principales sospechosos es Martin A. C. Hinton, conservador del departamento de Zoología del Museo Británico que odiaba a Wo- El investigador Hwang Woo- suk en su antiguo laboratorio de la Universidad de Seúl odward, quien acabó siendo la víctima científica del engaño. creciente de pruebas que demuestran que por nuestros cielos vuelan descendientes de los dinosaurios. Así que un fósil de un dinosaurio con alas sería un hallazgo impresionante. Fue la imagen de portada de la National Geographic Magazine en noviembre del año 1999, un auténtico eslabón perdido en la compleja cadena que conecta dino- REUTERS Un dinosaurio con alas La búsqueda de la conexión definitiva entre dinosaurios y aves dio lugar hace seis años a un fraude parecido al de Piltdown. En las últimas décadas, la paleontología ha reunido un número saurios y aves Se llamaba Archaeoraptor liaoningensis y había sido encontrado en China en los años 90. El nuevo fósil duró poco en el cielo paleontológico. A finales de enero de 2000, la National Geographic Society admitió que el bicho con alas emplumadas y cola de dinosaurio era un engaño, una pieza fraudulenta. El escáner demostró que el dinosaurio original era un pequeño carnívoro, Microraptor zhaoianus al que se habían trasplantado partes de un ave, Yanornis martini ¿Lo bueno? Que, antes del falso Archaeoraptor ambas especies eran desconocidas. La memoria del agua El poder mágico del agua es la base de la homeopatía, práctica para la que pareció en 1988 que había fundamento científico. Hace diecisiete años, el biólogo francés Jacques Benveniste publicó en la revista Nature un trabajo en el que probaba aparentemente la capacidad del agua para recordar cualquier elemento que hubiera estado disuelto en ella. La homeopatía se basa en la disolución de una pequeña cantidad de una sustancia en agua, alcohol o lactosa hasta que no queda ni una molécula, ya que, para sus practicantes, Imagen del falso dinosaurio con alas descubierto en China