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38 Madrid VIERNES 30 12 2005 ABC Una mujer, grave tras ser apuñalada por su ex marido en Hortaleza ABC MADRID. La Policía ha detenido en el distrito de Hortaleza al ex marido de una mujer a la que presuntamente asestó varias puñaladas en la tarde del pasado lunes y que le había denunciado en varias ocasiones por malos tratos. Según informaron ayer fuentes de la Jefatura Superior de Policía, en el momento de la detención, alrededor de las 20.00 horas de ayer, el presunto agresor, José Antonio P. L. tuvo que ser trasladado al hospital de La Paz por un crisis de nervios, donde permanece bajo custodia policial. La agresión tuvo lugar en el domicilio de la mujer situado en el número 5 de la madrileña calle de Santa Francisca Javier de Cabrini, donde presuntamente el detenido apuñaló en varias ocasiones a su ex mujer, de 39 años, en mano y espalda, por lo que ésta tuvo que ser trasladada a un centro hospitalario, informa Efe. Según las mismas fuentes, cuando los agentes llegaron al domicilio, éste estaba muy desordenado y pudieron localizar el cuchillo con el que supuestamente el detenido, quien se había dado a la fuga, había agredido a su ex mujer. Asesina a su compañero de piso y denuncia su muerte como un suicidio Una pelea pudo ser el motivo del asesinato, a machetazos b Eran alcohólicos y tenían cons- tantes discusiones, según los vecinos. Un tercer compañero encubrió al homicida y juntos escondieron el machete en un parque MIGUEL DOMINGO GARCÍA MADRID. Los tres vivían juntos en la calle San Buenaventura, en el centro de Madrid, desde hacía bastante tiempo, Jesús G. B. de 52 años (el supuesto asesino) José Onofre Alejandro Díaz Guerra, de 51 (el asesinado) y José S. B. de 65 (el encubridor) pero no se soportaban. El pasado miércoles, la última de sus peleas se trocó en tragedia. Una mera discusión de borrachera, de las constantes que tenían cada noche, parece ser el móvil por el que Jesús llegó a asesinar a su compañero José Onofre. Mató a su supuesto amigo a machetazos y al no saber qué hacer con el cuerpo denunció su muerte a la Policía como un suicidio. Sin embargo, homicida y encubridor no tardaron en derrumbarse ante la policía y confesaron. El asesinato tuvo lugar entre la no- che del lunes y del martes, aunque aún no se ha podido determinar. Según informaron desde la Jefatura Superior de Policía, la alerta de la muerte se produjo al día siguiente, el miércoles, en el 091. Fue el acusado de asesinarle quien avisó del hallazgo del cadáver. Fueron los agentes del Grupo V de Homicidios de la Brigada de Policía Judicial quienes se encargaron de la investigación. Escena de pesadilla En la vivienda, un maloliente y oscuro piso pésimamente cuidado y lleno de desperdicios, encontraron muerto a José Onofre, casi desnudo y mal tapado con una colcha. Un charco de sangre, ya seca, manchaba el colchón en el que estaba tumbado. Según la descripción policial, José Onofre era un hombre de complexión fuerte. A sus 51 años, malvivía en ese piso alquilado, en el que coincidió con sus compañeros, también con agudos problemas de alcohol. Una primera inspección mostró la herida mortal: una herida incisa en hemitórax derecho, junto a la axila según fuentes policiales. En las decla- raciones a la policía, sus compañeros afirmaron que José Onofre ya había manifestado días atrás que tenía la intención de quitarse la vida y que seguramente se trataba de un suicidio. Según ellos, el supuesto suicida no salía de su cuarto desde el domingo, aunque aseguraban haberlo visto por última vez el lunes. Sin embargo, los hechos no encajaban. La herida era demasiado extraña para ser autoinfligida y parecía más propia de un ataque violento y frontal a cuchillo. Las malas condiciones higiénicas y la poca luz llevó a los policías a aplazar la investigación un día más, por lo que no pudo ser hasta ayer cuando los agentes volvieron a la habitación. Ante las evidencias de un asesinato, se repitió el interrogatorio a sus compañeros, que no pudieron soportar más no se sabe si la culpa o la presión y confesaron. Jesús, el supuesto asesino, fue quien confesó primero. Reconoció haber escondido el machete, con el que asestó la puñalada, en los jardines de las Vistillas, que se encuentran a pocos metros de la vivienda. Fueron los propios jardineros quienes entregaron el cuchillo, de gran tamaño.