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ABC VIERNES 30 12 2005 11 El PP acusa al PSE de favorecer a ETA con su voto favorable a los Presupuestos de Ibarretxe El secretario general de la OTAN replica a Bono que es el país que propone enviar tropas el que lo financia El Gobierno en Ceuta niega que se vaya a informar a Rabat del viaje de Zapatero La Delegación del Gobierno en Ceuta ha comunicado, 24 horas después de la de Melilla, que el Ejecutivo no tiene intención de comunicar a Marruecos la visita de su presidente a una ciudad española como es Ceuta Con esta afirmación salió al paso de la noticia difundida por Europa Press en la que se indicaba que José Luis Rodríguez Zapatero avisaría a Rabat con antelación de la visita a ambas ciudades. Pese a todo, la agencia de noticias se ratificó ayer en su información, recalcando que las fuentes utilizadas proceden de Moncloa, después de que la Delegación insistiera en que la noticia era falsa El delegado del Gobierno, Jerónimo Nieto, ausente estos días de la Ciudad autónoma, subrayó que Zapatero no tiene por qué informar a Marruecos de las visitas a Ceuta y Melilla, ya que son ciudades españolas como Teruel o cualquier otra Siete sin papeles logran entrar en España en otro asalto a la valla de Melilla Es el cuarto suceso de este tipo ocurrido en la zona en sólo semana y media b Las intentonas se producen poco después de la retirada del Ejército, en zonas de la frontera con Melilla donde no se ha aumentado la altura de la valla CARMEN ECHARRI CEUTA. La presión subsahariana vuelve a hacerse notar en la frontera de Melilla, tan sólo dos semanas después de que el Ejército retirara sus tropas desplegadas tras las avalanchas del pasado mes de septiembre, que causaron 14 muertos y decenas de heridos. La madrugada de ayer, unos 40 sin papeles -según fuentes de la Guardia Civil de Melilla, ya que la Delegación sólo reconoce un grupo de doce- -intentaron el asalto por un arroyo cercano a la frontera de Beni Enzar, repleto de maleza, en donde el vallado no alcanza el metro y medio de altura. Sólo siete consiguieron entrar en territorio español, ya que el resto fue rechazado con empleo de material antidisturbio. Éste es el cuarto asalto a la valla de Melilla en algo más de semana y media, aunque la Delegación sólo reconoce dos: el de ayer y otro sucedido el 20 de diciembre. Esta cadena de incidentes hace temer un nuevo reagrupamiento de inmigrantes en la zona y un efecto llamada en Ceuta como el que se dio el pasado 29 de septiembre, cuando cientos de subsaharianos que vivían ocultos en los campamentos de Beliones, en la frontera ceutí con Marruecos, perpetraron uno de los asaltos más sangrientos después de ser alentados, vía teléfono móvil, por compañeros de los campamentos próximos a Melilla. Normalidad Este temor existe en la Guardia Civil, aunque oficialmente la Delegación del Gobierno de Melilla habla de normalidad pese a esos intentos de asalto que, al ser minoritarios, se niega a relacionar con los de septiembre. Aunque oficialmente tampoco se reconoce que haya menos agentes en la zona, lo cierto es que la presencia de la Benemérita ha disminuido, y este dato, unido a la retirada del Ejército, ha coincidido con varios asaltos consecutivos. Todos ellos se han realizado además por zonas en las que todavía no se ha aumentado la valla de altura. Aún hay tramos en los que no alcanza Rajoy exige a Zapatero que pida a Rabat que cumpla con sus obligaciones los tres metros y otros- -como el que sirvió de escenario para el asalto de ayer- -superan escasamente los 60 centímetros. Pese a que se había informado de que las obras de aumento en altura de la valla a los seis metros estaban casi terminadas, el hecho es que existen tramos fronterizos en Melilla cuya vulnerabilidad es clara. Un hecho que es conocido por los grupos de subsaharianos que se acercan hacia los montes cercanos. Aunque ninguna fuente oficial ha querido confirmar el número estimado de subsaharianos que puede ocultarse en los montes que hacen frontera con el vallado melillense, hay un dato significativo. Si antes no se percibía la presencia de ningún grupo, ahora los marroquíes que residen en estos puntos fronterizos vuelven a confirmar la presencia de numerosas personas que se acercan a sus viviendas en busca de comida. Fuentes oficiales de la Benemérita consultadas por ABC consideran que, pese a los intentos de salto producidos, no habrá una conexión de estrategias entre Ceuta y Melilla, como la producida durante las avalanchas. De hecho, se calcula la existencia de no más de una veintena de subsaharianos en los montes de Beliones, en mal estado físico y con escasa capacidad de salto ya que carecen de la infraestructura necesaria y están presionados por Marruecos, que sigue efectuando constantes batidas en la zona. Rajoy pidió ayer al presidente del Gobierno que exija a Marruecos que cumpla con sus obligaciones internacionales ante el nuevo asalto, que calificó de pésima noticia FELIZ VALLA NUEVA LUIS DE VEGA ue siete subsaharianos salten la valla de Melilla ya casi no es noticia, pero sí sirve de recordatorio para aquellos que han dado por zanjado el problema en Marruecos y en España. El aumento de la seguridad en los dos países y las expulsiones a sus lugares de origen ha hecho descender en los últimos meses drásticamente el número de inmigrantes que esperan una oportunidad para saltar la verja en Ceuta o Melilla. Pero los pocos que todavía sobreviven en los bosques que rodean las dos ciu- Q dades autónomas tienen un solo objetivo: pasar a Europa. Y en 2006 va a seguir siendo así. Ni la cumbre euro- africana de la próxima primavera en Marruecos ni la próxima visita de Zapatero a estas dos ciudades españolas- -españolas, con todo el dolor de Mohamed VI- -serán suficientes para dar por cerrado el asunto. Tampoco la implantación de la denominada sirga tridimensional- -en cristiano, tercera valla- -será suficiente para espantar a los que llegan desde muchos kilómetros abajo. Quizás, como balance moral de lo ocurrido en 2005, lo primero que habría que hacer es una cumbre para que no se abandonen más inmigrantes en el desierto y que así Rabat y Madrid tomen lecciones de Derechos Humanos. Un subsahariano conversa con un agente en La Gomera, donde llegó en patera EFE