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4 Opinión VIERNES 30 12 2005 ABC PRESIDENTE DE HONOR: GUILLERMO PRESIDENTA- EDITORA: CATALINA LUCA DE TENA LUCA DE TENA CONSEJERO DELEGADO: SANTIAGO ALONSO PANIAGUA DIRECTOR: JOSÉ ANTONIO ZARZALEJOS Directores Adjuntos: Eduardo San Martín, Juan Carlos Martínez Subdirectores: Santiago Castelo, Rodrigo Gutiérrez, Carlos Maribona, Fernando R. Lafuente, Juan María Gastaca, Alberto Pérez Jefes de área: Jaime González (Opinión) Mayte Alcaraz (Nacional) Miguel Salvatierra (Internacional) Alberto Aguirre de Cárcer (Sociedad- Cultura) Ángel Laso (Economía) Jesús Aycart (Arte) Adjunto al director: Ramón Pérez- Maura Redactores jefes: V. A. Pérez, S. Guijarro (Continuidad) A. Collado, M. Erice (Nacional) F. Cortés (Economía) A. Puerta (Regiones) J. Fernández- Cuesta (Sociedad) A. Garrido (Madrid) J. G. Calero (Cultura) E. Ortego (Deportes) F. Álvarez (TV- Comunicación) L. del Álamo (Diseño) J. Romeu (Fotografía) F. Rubio (Ilustración) Director General: Héctor Casado Económico- financiero: José María Cea Comercial: Laura Múgica Producción y sistemas: Francisco García Mendívil EL COMODÍN DEL PNV E BALANCE DESMENTIDO A encuesta del CIS sobre la valoración que hacen los ciudadanos de la situación política general constituye el más rotundo desmentido al balance triunfalista que exhibió anteayer el secretario de Estado de Comunicación, Fernando Moraleda. Los dieciséis avances históricos esgrimidos por el Gobierno son reinterpretados por la opinión ciudadana, que invierte el sentido autocomplaciente del balance anual para configurar un panorama de descontento y preocupación sociales. Se trata de la peor valoración de la situación política desde noviembre de 1996, y en poco más de año y medio se ha invertido la tendencia. Podrá discutirse el estado de la Nación, pero lo que no cabe discutir es que los ciudadanos piensan que las cosas marchan peor. El contraste entre las cifras de abril del año pasado y las actuales son tan elocuentes como preocupantes. Entonces, el 38,9 por ciento de los ciudadanos pensaban que la situación política general era buena o muy buena, y el 9,5 por ciento, que mala o muy mala. Ahora, sólo el 16,1 por ciento estima que es buena o muy buena, y mala o muy mala, el 33,5 por ciento. El aviso al Gobierno no puede ser más nítido. Podrán discutirse las razones, pero no el dictamen. Sin duda, mucho tiene que ver con ello el marasmo institucional y las agresiones a la Constitución y a la concordia derivadas del errático proceso de modificación del Estatuto catalán, así como la adopción de reformas legislativas que, como la Ley de Educación, han provocado una amplia contestación social. El Gobierno, que comenzó su andadura con promesas de diálogo, se ha obstinado en marginar al principal partido de la oposición. El vaticinio sobre el futuro previsible en el año nuevo también es desfavorable. L La opinión sobre la situación económica también es negativa, a pesar de que los indicadores siguen siendo favorables. Si en abril de 2004, el 34,2 por ciento pensaba que era buena o muy buena, el porcentaje desciende ahora al 24,5. Los presagios son aún peores: sólo el 10,3 por ciento cree que mejorará y el 32,5 piensa que empeorará. Este dato revela con claridad un grado de confianza muy escaso en la capacidad gestora del Gobierno, más significativa si se considera que la situación heredada, y la que aún disfrutamos, es, en líneas generales, buena. La inmigración se consolida como la segunda preocupación de los españoles, después del paro. El 40 por ciento la menciona. Hace un mes, lo hacía el 37,4. La política de legalización masiva de inmigrantes emprendida por el Gobierno no ha ido acompañada de la exigible pedagogía social. No cabe discutir el derecho que asiste a los extranjeros que acuden a nuestro país a buscar una vida mejor, pero, entre otros errores, la pésima gestión de los sucesos de la valla de Ceuta y la vinculación que muchos ciudadanos establecen con razón entre la delincuencia y la inmigración ilegal, amenaza con convertir a la inmigración en un grave problema social. El Gobierno no puede dejar de atender este clamor, ni debe ampararse en la propaganda y en una política de gestos solemnes y vanas palabras. Se impone la rectificación. España se encuentra en condiciones óptimas para seguir contándose entre los países más prósperos del mundo. Desaprovechar la oportunidad sería una grave torpeza. Y no es un consuelo pensar en la posibilidad democrática de la alternancia, pues no se recupera el tiempo perdido. El barómetro del CIS es todo un aldabonazo a la autocomplacencia gubernamental. L Gobierno vasco logró ayer la aprobación de los presupuestos para 2006 con el respaldo del PSE. Esta decisión tiene una explicación muy difícil desde el punto de vista moral y supone la recuperación del papel de segunda fila que abandonó en 1998, cuando decidió salir del Ejecutivo tripartito (con el PNV y EA) en el que había permanecidodoce años, con la misma justificación que ayer utilizaban los socialistas: asegurar la estabilidad del País Vasco. Supone, pues, una vuelta atrás, empeorada porque ha apoyado a un Gobierno netamente nacionalista, cuyo programa de investidura recoge los aspectos más radicales del Plan Ibarretxe, gracias a lo cual consiguió el sostén del PCTV, es decir, de ETA. La triste realidad es que este respaldo estaba cantado desde que el PNV anunció el suyo a los presupuestos del Gobierno de Zapatero. A partir de ahí, el PSE ha querido presentar su decisión como una aportación positiva y autónoma a la situación política vasca. Pero habría sido más coherente con esta situación que se hubiera mantenido enfirme oposición al nacionalismo gobernante, en tanto éste no hubiera ejecutadouna rectificaciónreal de su política soberanista. Hay que recordar que el Congreso rechazó el Plan Ibarretxe porque era inconstitucional, pero el PNV lo mantiene en su esencia. El apoyo socialista a los Presupuestos vascos es una forma de condonar la deslealtad del PNV hacia la Constitución y un olvido imperdonable de las víctimas del terrorismo, tratadasen esas cuentas públicas con el mismo rasero que los familiares de los etarras. EL SUPUESTO OASIS, INMUTABLE REUTERS Tayyip Erdogan, primer ministro turco M IENTRAS proliferan las reuniones de todo tipo en torno al proyecto de Estatuto catalán, los ciudadanos tienen la impresión de que el Gobierno tripartito se encuentra en situación de parálisis absoluta. Hace unos días, ABC informaba acerca del desánimo que cunde entre los vecinos del Carmelo realojados de forma provisional pero carentes de expectativas concretas para el retorno a su vida normal. Esta semana, el Gobierno y la Generalitat han firmado las ayudas prometidas en febrero por Zapatero. No constituyen exactamente la lluvia de millones prometida, y, en todo caso, suponen un escaso consuelo para los 500 vecinos que viven todavía fuera de sus hogares. Las cosas no se arreglan con declaraciones retóricas ni con fotos de Maragall y Trujillo, sino que es exigible una acción eficaz de las diversas instancias, cuya pasividad resulta sorprendente a lo largo de los muchos meses transcurridos desde el hundimiento. Poco se ha vuelto a saber tampoco de la polémica del 3 por ciento Graves acusaciones y probables escándalos han sido sepultados bajo un manto de silencio, ante la sorpresa- -no exenta de resignación- -de una sociedad que espera ya muy poco de una clase política anquiliosada. El supuesto oasis permenece, pues, inmutable. Una especie de unión sagrada entre todos los partidos- -de la que se excluye por definición al PP- -sirve para tapar las discrepancias con objeto de unir fuerzas frente al enemigo imaginario, que no es otro que el centralismo de Madrid. Nacionalistas de uno y otro signo viven de la reivin- dicación permanente. La reforma del Estatuto ofrece un interés muy limitado para buena parte de los catalanes, según todas las encuestas. Sin embargo, la vida pública gira en torno a la negociación del texto y ello permite aplazar una y otra vez los problemas reales. La gente sensata se pregunta por qué tanta ambición para conseguir nuevas competencias si, a la hora de la verdad, apenas se ejercen las muchas que ya corresponden a la Comunidad autónoma. En rigor, las energías se gastan en adquirir e incrementar cuotas de poder a base de fomentar una construcción nacional que convierte en ciudadanos de segunda división a quienes no están dispuestos a identificarse con la causa. Una sociedad abierta se caracteriza por la transparecencia y objetividad en el tratamiento de los asuntos públicos y no debe aceptar que se oculten bajo siete llaves secretos como el del 3 por ciento No es extraño que el texto tomado en consideración por el Congreso esté inspirado por un intervencionismo de los poderes públicos que no tiene parangón en ningún país o región europeos. Impregnados por el nacionalismo ambiental muchos sectores económicos, sociales, mediáticos o académicos están perdiendo la buena costumbre de debatir en libertad con argumentos racionales y han puesto en fuga los resortes de la conciencia crítica que hacen más sanas y perfectas las sociedades. Es imprescindible que Cataluña recupere en su plenitud este pluralismo aletargado ante la eterna querencia nacionalista hacia el cierre de filas contra un supuesto enemigo común. LIBERTADES TURCAS P ESE a la presión del Gobierno y del Ejército turcos, los fiscales han decidido no presentar cargos contra el escritor Orhan Pamuk, acusado de haber cometido un delito contra la identidad turca en unas declaraciones realizadas a un diario alemán en las que aseguraba, entre otros asuntos, que las Fuerzas Armadas obstaculizaban la democratización del país. La Fiscalía se acogió al propio Código Penal del país para considerar que la simple crítica no puede constituir un delito. Esta decisión supone un pequeño balón de oxígeno para el pleno desarrollo de las libertades en Turquía. Pero le harán falta bastantes más si persiste en su deseo de acercarse a Europa, para lo cual deberá ajustar su Estado de Derecho a estándares homologables en los Veinticinco. Y sobre todo debe no retroceder, pues el Gobierno de Ankara amenazó con cambiar la ley una vez que conoció la decisión de los fiscales. Ese no es el camino.