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ABC JUEVES 29 12 2005 Cultura 55 Ayer falleció en Barcelona, tras una larga enfermedad, Joan Hernández Pijuan, pintor y grabador que revolucionó el arte en los años 60, afrontando su propio camino de investigación. Hoy será incinerado, y sus cenizas viajarán a la localidad leridana de Folquer Muere Hernández Pijuan, pintor de los espacios silenciosos POR ARNAU PUIG BARCELONA. Joan Hernández Pijuan se hallaba entre los más jóvenes dentro de la potente generación de artistas contemporáneos que actualmente ocupa el liderazgo del arte español internacional. Había nacido en Barcelona, en 1931, y había estudiado en su Escuela de Bellas Artes. Su padre, Hernández Pardo, era director del Noticiero Universal, de la Ciudad Condal, y, cuando el joven se encontró en situación de emprender una tarea de compromiso en la sociedad, creyó que un lugar idóneo para aquel muchacho, que había estudiado las ciencias de la sensibilidad, era la sección de compaginación del periódico. No era un mal principio para quien, como él, siempre había confesado que en lo referido al arte se le daba más el impacto de conjunto que las tareas minuciosas que exigen habilidad manual. Entendía más el dibujo y la mancha como sensibilidad que como muestra fidedigna de la realidad objetiva. Negro sobre blanco Optó, pues, por el arte, a lo que le impulsó también otro redactor del periódico, el crítico Rafael Santos Torroella. Tuvo, no obstante, su periplo; como temeroso de lanzarse al vacío creyó que previamente tenía de encajar la temática plástica al espacio del plano en el que tenía que actuar. Sus obras de ese tiempo están llenas de signos, acotaciones y enrejados geométricos, como si estuviera tomando conciencia dubitativa de que la habilidad nada tiene que ver con la sensibilidad ni, mucho menos, con la sensualidad, cuya aparición es tan importante en la obra plástica, si se la quiere viva. Esa misma práctica inicial le hizo decidir por lo que entonces se designaba arte abstracto y que se manifestaba como un trabajo informal de manejo y manipulación entre el color y su soporte. Sintomáticamente optó, en esa tarea, por el negro sobre blanco, consiguiendo una obra muy directa y espontánea. Junto con otros compañeros suyos, más o menos orientados similarmente, creó un grupo que significativamente designaron Sílex es decir, el arte entendido como manifestación directa de la expresión instintiva e intuitiva. Hernández Pijuan había dado con su ámbito propio de acción plástica: la sensibilización del espacio; toda su obra futura se desarrollaría en esa dirección. El espacio tenía que ser puesto en evidencia mediante una concien- cia activa que lo concretara. Halló que la misma realidad natural le daba la pauta si observaba en ella como la luz la iba construyendo, no objeto a objeto sino matiz cromático tras tonalidad cromática, un poco a la manera como habían hecho los puntillistas, que veían en las formas una construcción luminosa constante de la realidad. Pero Hernández Pijuan no pretendía que la luz le ofreciera las áreas plásticas que su acción natural ponía de manifiesto sino que quería él construirlas con los colores que creyera más adecuados para cada caso, para cada acción plástica; acciones que venían decididas al observar, eso sí, la realidad del monótono paisaje de su Segarra leridana, o que hallaba en su continuo investigar la tarea misma de pretender pintar porque lo pide el cuerpo, como el cuerpo también pide el ejercicio gimnástico. Casi se podría decir que su arte habíase convertido en un ejercicio físico absolutamente necesario que el artista, no obstante, iba controlando y que retomaba y reiniciaba cada vez que pudiera convertirse en una simple acción física habitual e insensible; quería que su trabajo estuviera impregnado de la fatiga del esfuerzo ejecutivo y la satisfacción de la sensibilidad mental. Joan Hernández Pijuan, en una imagen de archivo Acción y contemplación Y así ha sido, mediante una continuidad y una mutación en el lenguaje que ha ido conduciendo al artista desde aquellas áreas que afectaban a la elucubración mental hasta sus últimas obras, en las que lo sensorial y lo sensual arrastran al ojo que mira sin que este sepa exactamente qué le atrae, pero en donde se siente atrapado. Sus coleccionistas lo saben muy bien. Ello quedó muy claro cuando, hace algunos años, después de ser reconocida su obra mediante la concesión de toda clase de galardones nacionales e internacionales, fue designado académico de San Fernando. En su discurso de YOLANDA CARDO toma de posesión dijo que el arte no podía enseñarse porque su lenguaje era el silencio: se expresa en la acción y en la contemplación. Sus alumnos, llegó a ser catedrático de Bellas Artes, así lo reconocen y atestiguan: sólo mirando, y ellos al apercibirse de ello, corregía las tareas. REACCIONES Tuvo una extraordinaria sensibilidad en el modo de hacer El conservador jefe del Museo ThyssenBornemisza, Guillermo Solana, aseguró ayer a Ep que Hernández Pijuan era un artista raro que en la madurez de su vida se había reinventado a sí mismo. Había sufrido una depuración radical de su pintura Destacó su extraordinaria sensibilidad en el modo de hacer sin olvidar su excepcional faceta como grabador, además de su generosidad y cordialidad Venció modas y estilos, y alcanzó su propio camino de investigación La catedrática de Historia del Arte y experta en vanguardias, Lourdes Cirlot, calificó al pintor y grabador como uno de los artistas catalanas más importantes de los últimos años que supo vencer modas y estilos para alcanzar su propio camino de investigación Pintor muy gestual y austero utilizó una gama cromática restringida que le diferenciaba de la mayoría de artistas catalanas de entonces Renovó el lenguaje artístico de las artes catalanas La Conselleria de Cultura de la Generalitat lamentó la pérdida importantísima del pintor por la renovación del lenguaje artístico y su vinculación a la enseñanza universitaria. La directora general de la Entidad Autónoma de Difusión Cultural, Berta Sureda, resaltó su importancia para las artes plásticas catalanas desde la década de los 60 y afirmó que es posible que la Generalitat le rinda algún homenaje.