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ABC JUEVES 29 12 2005 47 Los jóvenes investigadores tachan de dicriminatorio el Estatuto del Becario que aprobará el Gobierno En 2008 estarán operativos cuatro satélites, el mínimo para que el sistema empiece a funcionar el terreno a la flota de 30 satélites que configurarán la red Galileo En esta tarea le ayudará Giove- B un segundo satélite de pruebas que será lanzado en abril. En sus dos años de vida, el ingenio europeo también pondrá a prueba algunas tecnologías completamente nuevas, entre ellas el reloj atómico más preciso jamás enviado al espacio. Esta es la primera vez que la ESA envía un satélite a una órbita mediana (entre 1.400 y 36.000 km) posición que garantiza una gran estabilidad, pero de cuyas condiciones ambientales no existe demasiada información. El éxito del lanzamiento de Giove- A y su posicionamiento a 23.000 km de altura era, además, una condición indispensable para apuntalar los derechos de los europeos sobre las frecuencias que les atribuyó la Unión Internacional de Telecomunicaciones (UIT) De no haber ocupado esas órbitas antes del mes de mayo, éstas habrían sido asignadas a China. El lanzador ruso Soyuz, que situó ayer en órbita al satélite Giove- A a punto de despegar ESA Operativo en 2008 Está previsto que, para el año 2008, la ESA tenga ya operativos los cuatro primeros satélites de la red Galileo el número mínimo para que el sistema pueda entrar en funcionamiento. A partir de ese momento, será posible comercializar sus servicios en Europa, a la espera de que el envío de los 26 satélites restantes permita cubrir la totalidad de la Tierra, incluidas las zonas de sombra que en la actualidad tiene el sistema GPS. Cuando esté plenamente operativo Galileo será, además, más preciso que su rival estadounidense, concebido para usos militares y cuya versión civil tiene algunas limitaciones. Las aplicaciones de Galileo son innumerables, lo que ha provocado que la UE ponga en el proyecto enormes esperanzas comerciales. Gracias a una inversión de 3.800 millones de euros (unos 4. 500 millones de dólares) Galileo permitirá a Europa independizarse en un ámbito estratégico y vital para el control del tráfico aéreo, marítimo y automovilístico. La UE espera que los beneficios que obtenga sean al menos 4,6 veces superiores al dinero invertido en el proyecto. España es el quinto país europeo con mayor participación en el proyecto En la construcción del satélite Giove- A han participado siete compañías españolas (Aena, Alcatel Espacio, EADS Casa, GMV, Hispasat, Indra y Sener) que están también integradas en el consorcio español Galileo Sistemas y Servicios Estas empresas tienen una participación del 14 por ciento en el consorcio europeo Galileo Industries, encargado de la construcción y puesta en marcha de la red de satélites. En total, España contribuirá al 10 de los 3.800 millones de euros que supone el proyecto Galileo en su conjunto, convirtiéndose así en el quinto país con ma- Ilustración de un satélite Galileo en órbita REUTERS yor participación en esta iniciativa tecnológica. Además, nuestro país acogerá dos centros de control del programa, que serán operados por Hispasat y Aena. Uno prestará servicios vinculados con la navegación aérea, salvamento y seguridad de vidas humanas, y otro estará dedicado al seguimiento de satélites. En los próximos meses se conocerá cuáles serán las ciudades que albergarán ambos centros. Con esta tecnología podrá determinarse en cualquier momento dónde se encuentra un camión o un tren, poner rumbo a un navío o ayudar a un automovilista a orientarse en una ciudad desconocida. Con Galileo y GPS, que serán compatibles entre sí, también podrá localizarse un coche robado, saber el tiempo que queda para que pase el autobús, localizar a un delincuente que lleve un brazalete electrónico o prestar auxilio a un senderista o a un montañero despistado. La ESA estima que el número de usuarios de estos servicios podría rondar los 1.800 millones en 2010 y los 3.600 millones en 2020. Para esa fecha el mercado mundial para esta clase de servicios representará, según las previsiones, más de 250.000 millones de euros. El atractivo del proyecto ha suscitado también el interés de una gran número de naciones. La ESA ha recibido ofertas de múltiples países deseosos de invertir en Galileo China, por ejemplo, lo ha hecho con 200 millones de euros e Israel con 18. México, Brasil, Australia, India, Marruecos, Corea del Sur y Ucrania están actualmente en negociaciones para aportar capital al proyecto, mientras que Argentina, Chile, Malasia y Canadá han mostrado su interés en hacerlo. LAS CINCO PREGUNTAS CLAVE ¿Qué es el sistema Galileo? Es una red global de 30 satélites que proporcionará a los usuarios información precisa sobre la localización de personas o vehículos tanto en el aire como en el agua o el suelo. Es el mayor proyecto espacial jamás emprendido por Europa ¿Por qué quiere Europa tener Galileo? Porque es, como los programas Airbus o Ariane, un proyecto que refuerza su independencia. El sistema GPS, hoy dominante, es un programa militar. Galileo será civil, controlado por un consorcio privado que garantizará siempre el servicio ¿En qué es diferente Galileo de GPS? En su mayor precisión (un metro frente a diez) en su disponibilidad y en la variedad de sus servicios. También en su mayor capacidad de penetración, incluso en centros urbanos, dentro de edificios o bajo las ramas de los árboles ¿Qué nuevos usos ofrece Galileo? Será capaz de medir el tiempo con una precisión diez veces superior a la actual. Esta ventaja, unida a su gran capacidad de penetración y precisión dará lugar, junto a las actuales, a nuevas aplicaciones hoy inexistentes ¿Qué se espera del sistema Galileo? Es difícil calcular los beneficios que reportará el sistema. Sin embargo, los analistas creen que generará 100.000 puestos de trabajo para dar servicio, en 2020, a 3.600 millones de usuarios en un negocio de más de 250 millones de euros