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ABC JUEVES 29 12 2005 Nacional 19 El ministro de Defensa, José Bono, cerró su gira navideña con la entrega de una tonelada de material sanitario en el hospicio de Saint James, en Rawalpindi, donde dos monjas españolas han entregado sus vidas a los más necesitados Los Reyes Magos llegan antes a Pakistán NIEVES COLLI ENVIADA ESPECIAL RAWALPINDI (PAKISTÁN) ¡Han traído la incubadora y los colchones de agua! Los ojos de la hermana Juana se encendieron de gratitud cuando los soldados empezaron a descargar las cajas del camión. Juana y Pilar son dos monjas españolas de la orden de las Franciscanas Misioneras de María que llevan una vida entera dedicadas a socorrer a pobres y enfermos. Sus destinos se juntaron en 1968, cuando Juana llegó a Rawalpindi. Pilar llevaba en Pakistán desde 1953, después de seis años en la India. El de ayer fue un día importante en el hospicio Saint James, fundado en 1964 por un religioso irlandés y que vive exclusivamente de la caridad, y no tanto porque quien lo visitaba fuera un miembro del Gobierno español, sino por lo que traía en su petate. Las hermanas se habían dirigido a la Embajada española para pedir algunos artículos de primera necesidad, entre ellos una incubadora, después de que todos sus esfuerzos resultaran inútiles para salvar la vida a un bebé que había nacido de forma prematura. La suerte quiso que el ministro de Defensa, José Bono, decidiera visitar esta Navidad a las tropas españolas desplegadas en Pakistán en misión humanitaria, de manera que desde la Embajada se le hicieron saber las necesidades del hospicio una semana antes de que emprendiera su viaje. Embajada, han conseguido crear en la casa un ambiente muy acogedor para los enfermos, por lo que aquellos que se curan no quieren volver con sus familias y en algunas ocasiones se quedan a trabajar allí. Los escasos recursos de los que disponen las franciscanas impiden que puedan contratarles en mayor número. Así, no es raro ver cómo los menos enfermos ayudan a las monjas a realizar las tareas diarias y dan de comer a aquellos otros que no pueden valerse por sí mismos. Ancianos, paralíticos, poliomelíticos, huérfanos o niños entregados por sus padres hasta que puedan ser independientes son los clientes de las hermanas, que han decidido acabar sus vidas en este lugar del mundo. Yo me despedí de mi familia en el año 2000- -cuenta Juana- Tengo 87 años y el viaje a España me resulta ya muy duro Material sanitario José Bono atendió a las peticiones de las religiosas y la última jornada, justo antes de regresar a España, les llevó una incubadora, diez colchones de agua, una fotocopiadora, diez tensiómetros, fonendoscopios, material sanitario y medicinas, en especial antibióticos. Un grupo de soldados se encargó de hacer la entrega en mano a las misioneras. El hospicio Saint James, con capacidad para 75 camas, se encuentra en una populosa localidad- -Rawalpindi tiene tres millones de habitantes- -próxima a Islamabad. La pobreza es allí casi el único modo de vida. Un enfermo, un anciano o un niño son a veces pesadas cargas que una familia no puede soportar. A estas personas dedican su atención Pilar y Juana tanto en el Saint James como en otra casa como ellas la llaman. Esta última, que en 2012 cumplirá cien años, sirve como escuela para 900 niños y como aula de bordado para las muchachas que no han recibido educación alguna. Sólo hace falta un requisito para entrar, comenta la hermana Juana: Ser muy pobre Tres son las religiosas que sacan adelante el Saint James, donde en la actualidad hay cerca de 60 enfermos ingresados y a diario se atienden entre 60 y 70 visitas ambulatorias. Con cariño y mucho esfuerzo, aseguran en fuentes de la